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CALENDARIO LITÚRGICO
TIEMPOS LITÚRGICOS
Abril año
2026

Textos de los Evangelios de la liturgia y poesías relacionadas con ellos
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Abril:
(Día 1, abril, miércoles, Mt 26,14-25 )
MIÉRCOLES SANTO
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Mateo 26, 14-25 - "¡Ay de
aquél por quien el Hijo del hombre va a ser entregado!" -
En aquel tiempo, uno de los Doce, el llamado Judas Iscariote,
fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: ¿Qué me dan si les
entrego a Jesús?.
Ellos le ofrecieron treinta monedas de plata. Y desde ese
momento buscaba la oportunidad para entregarlo.
El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, los
discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres
que te preparemos la cena de pascua?.
El respondió: Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: El
Maestro dice: Se acerca el momento, y quiero celebrar la pascua
en tu casa con mis discípulos.
Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon la
cena de pascua.
Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce, y mientras
cenaban les dijo: Os aseguro que uno de vosotros me va a
entregar.
Muy entristecidos, se pusieron a decirle uno por uno: ¿Acaso
soy yo, Señor?.
Jesús respondió: El que come en el mismo plato que yo, ése me
entregará. El Hijo del hombre se va, tal como está escrito de
él; pero ¡ay de aquél que entrega al Hijo del hombre! ¡Más le
valdría a ese hombre no haber nacido!.
Entonces preguntó Judas, el traidor: ¿Soy yo acaso, maestro?.Y Jesús le respondió: Tú lo has dicho. |
Especial Semana Santa
treinta monedas
Treinta monedas, en mp3 recitada
por la autora
A Cristo
A Cristo,
en mp3, recitada por la autora
Alianza del silencio
Te cantan hoy mis cítaras templadas
Te cantan hoy mis cítaras
templadas,
en mp3, recitada por la autora
Hombre y Dios
Hombre y Dios,
en mp3, recitada por la autora
Tengo
fe
Tengo
fe, en mp3, recitada por la autora
Acércate, Señor
Acércate, Señor, en mp3, recitada por
la autora

(Día 2, abril, jueves,
Jn 13,1-15
)
JUEVES SANTO DE LA CENA DEL SEÑOR
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Juan 13,1-15 - "Los
amó hasta el extremo" - Antes de la fiesta de la Pascua,
sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo
al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo,
los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había
metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo
entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en
sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la
cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego
echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los
discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies
tú a mí?". Jesús le replicó: "Lo que yo hago tú no lo entiendes
ahora, pero lo comprenderás más tarde". Pedro le dijo: "No me
lavarás los pies jamás". Jesús le contestó: "Si no te lavo, no
tienes nada que ver conmigo". Simón Pedro le dijo: "Señor, no
sólo los pies, sino también las manos y la cabeza". Jesús le
dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los
pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis
limpios, aunque no todos". Porque sabía quién lo iba a entregar,
por eso dijo: "No todos estáis limpios". Cuando acabó de
lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les
dijo: "¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me
llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy.
Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies,
también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he
dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros
también lo hagáis".
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Especial Semana Santa
María, te anuncia su última cena
María, te anuncia su
última cena, en mp3, recitada por la autora
Evangelio de San Juan -
Cap. XIII y poesías sobre su texto
Soy albornía para tu zumo
Alcadafe
Un adarme de tu pan
Un adarme de tu pan,
en mp3, recitada por la autora
Poesías eucarísticas
Penitencia de ceniza
Penitencia de ceniza, en mp3,
recitada por la autora
Tengo sed
Tengo sed, en mp3,recitada por la autora

(Día 3, abril,
viernes,
Jn 18,1-19.42)
VIERNES SANTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
Colecta por los Santos Lugares
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C. En aquel tiempo, Jesús y sus
discípulos atravesaron el torrente Cedrón y entraron en un
huerto que había cerca. Este lugar era conocido por Judas, el
traidor, porque Jesús se reunía frecuentemente allí con sus
discípulos. Así que Judas, llevando consigo un destacamento de
soldados romanos y los guardias puestos a su disposición por los
sumos sacerdotes y los fariseos, se dirigió a aquel lugar. Iban
armados y equipados con faroles y antorchas.
Jesús, que sabía todo lo que iba a ocurrir, salió a su encuentro
y les preguntó:
†. «¿A quién buscan?»
C. Ellos contestaron:
S. «A Jesús de Nazaret».
C. Les dijo Jesús:
†. «Yo soy».
C. Judas, el traidor, estaba allí con ellos. En cuanto les
dijo:“Yo soy”, retrocedieron y cayeron a tierra. Jesús les
preguntó de nuevo:
†. «¿A quién buscan?»
C. Volvieron a contestarle:
S. «A Jesús de Nazaret».
C. Jesús les dijo:
†. «Ya les he dicho que soy yo. Por tanto, si me buscan a mí,
dejen que éstos se vayan».
C. Así se cumplió lo que él mismo había dicho: “No he perdido a
ninguno de los que me diste”.
Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó e
hirió con ella a un criado del sumo sacerdote, cortándole la
oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Pero Jesús dijo a
Pedro:
†. «Guarda tu espada. ¿Es que no debo beber este cáliz de
amargura que el Padre me ha preparado?»
C. Los soldados romanos, con su comandante al frente, y la
guardia judía, arrestaron a Jesús y le ataron las manos. Acto
seguido, lo condujeron a casa de Anás, el cual era suegro de
Caifás, que era sumo sacerdote aquel año. Caifás era el que
había aconsejado a los judíos: “Conviene que muera un solo
hombre por el pueblo”.
Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo,
que era conocido del sumo sacerdote, entró al mismo tiempo que
Jesús en el patio interior de la casa del sumo sacerdote. Pedro,
en cambio, tuvo que quedarse fuera junto a la puerta, hasta que
el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la
portera y consiguió que lo dejara entrar. Pero la portera
preguntó a Pedro:
S.«¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?»
C. Pedro le contestó:
S. «No, no lo soy».
C. Como hacía frío, los criados y la guardia habían preparado
una fogata y estaban en torno a ella calentándose. Pedro estaba
también con ellos calentándose.
El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y
de su enseñanza. Jesús declaró:
†. «Yo he hablado siempre en público. He enseñado en las
sinagogas y en el templo, donde se reúnen todos los judíos. No
he enseñado nada clandestinamente. ¿Por qué me preguntas a mí?
Pregunta a los que me han oído, y ellos podrán informarte».
C. Al oír esta respuesta, uno de los guardias, que estaba junto
a él, le dio una bofetada, diciéndole:
S. «¿Cómo te atreves a contestar así al sumo sacerdote?»
C. Jesús le dijo:
†. «Si he hablado mal, demuéstrame en qué; pero si he hablado
bien, ¿por qué me pegas?»
C. Entonces Anás lo envió, con las manos atadas, a Caifás, el
sumo sacerdote.
Mientras Simón Pedro estaba junto a la fogata, calentándose, uno
le preguntó:
S. «¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?»
C. Pedro lo negó diciendo:
S. «No, no lo soy».
C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquél a
quien Pedro había cortado la oreja, le insistió:
S. «¿Cómo que no? Yo mismo te vi en el huerto con él».
C. Pedro volvió a negarlo. Y en aquel momento cantó el gallo.
Después condujeron a Jesús desde la casa de Caifás hasta el
palacio del gobernador. Era de madrugada. Los judíos no entraron
en el palacio para no contraer impureza legal, y poder celebrar
así la cena de pascua. Pilato, por su parte, salió adonde
estaban ellos y les preguntó:
S. «¿De qué acusan a este hombre?»
C. Ellos le contestaron:
S. «Si no fuera un criminal, no te lo habríamos entregado».
C. Pilato les dijo:
S. «Llévenselo y júzguenlo según su ley».
C. Los judíos dijeron:
S. «Nosotros no estamos autorizados para condenar a muerte a
nadie».
C. Así se cumplió la palabra de Jesús, que había anunciado de
qué forma iba a morir. Pilato volvió a entrar en su palacio,
llamó a Jesús y le interrogó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. Jesús le contestó:
†. «¿Dices eso por ti mismo o te lo han dicho otros de mí?»
C. Pilato respondió:
S. «¿Acaso soy yo judío? Son los de tu propia nación y lo sumos
sacerdotes los que te han
entregado a mí. ¿Qué has hecho?»
C. Jesús le explicó:
†. «Mi reino no es de este mundo. Si lo fuera, mis seguidores
hubieran luchado para impedir que yo fuera entregado a los
judíos. Pero no, mi reino no es de este mundo».
C. Pilato insistió:
S. «Entonces, ¿eres rey?»
C. Jesús le respondió:
†. «Soy rey, como tú dices. Y mi misión consiste en dar
testimonio de la verdad. Precisamente para eso he nacido y para
eso he venido al mundo. Todo el que pertenece a la verdad
escucha mi voz».
C. Pilato le preguntó:
S. «¿Y qué es la verdad?»
C. Después de decir esto, Pilato salió de nuevo y dijo a los
judíos:
S. «Yo no encuentro delito alguno en este hombre. Pero como
ustedes tienen derecho a que les ponga en libertad un prisionero
durante la fiesta de la pascua, ¿quieren que deje en libertad al
rey de los judíos?»
C. Pero ellos seguían gritando:
S. «¡No, a ése no! ¡Deja en libertad a Barrabás!» (El tal
Barrabás era un bandido).
C. Entonces Pilato ordenó que lo azotaran. Los soldados
prepararon una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza.
También le colocaron sobre los hombros un manto rojo. Y se
acercaban a él, diciendo:
S. «¡Salve, rey de los judíos!»
C. Y le daban bofetadas. Pilato salió, una vez más, y les dijo:
S. «Miren, lo traigo de nuevo para que quede bien claro que yo
no encuentro delito alguno en este hombre».
C. Salió, pues, Jesús afuera. Llevaba sobre su cabeza la corona
de espinas y sobre sus hombros el manto rojo. Pilato lo presentó
con estas palabras:
S. «¡Este es el hombre!»
C. Los sumos sacerdotes y los guardias, al verlo, comenzaron a
gritar:
S. «¡Crucifícalo, crucifícalo!»
C. Pilato les dijo:
S. «Llévenselo ustedes y crucifíquenlo; porque yo no encuentro
delito alguno en él».
C. Los judíos insistieron:
S. «Nosotros tenemos una ley y, según ella, debe morir, porque
se ha presentado a sí mismo como Hijo de Dios».
C. Al oír esto, Pilato sintió aún más miedo. Entró de nuevo en
el palacio y preguntó a Jesús:
S. «¿De dónde eres tú?»
C. Pero Jesús no le contestó. Pilato le dijo:
S. «¿Te niegas a contestarme? ¿Es que no sabes que yo tengo
autoridad, tanto para dejarte en libertad como para ordenar que
te crucifiquen?»
C. Jesús le respondió:
†. «No tendrías autoridad alguna sobre mí, si no te la hubieran
dado de lo alto; por eso, el que me entregó a ti tiene más culpa
que tú».
C. Desde ese momento Pilato intentaba ponerlo en libertad. Pero
los judíos le gritaban:
S. «Si pones en libertad a ese hombre, no eres amigo del
emperador romano. Porque cualquiera que tenga la pretensión de
ser rey, es enemigo del emperador».
C. Pilato, al oír esto, mandó que sacaran fuera a Jesús y lo
sentó en el tribunal, en el lugar conocido con el nombre de
«Enlosado» (que en la lengua de los judíos, se llama “Gábbata”).
Era la víspera de la fiesta de la pascua, hacia el mediodía.
Pilato dijo a los judíos:
S. «¡Aquí tienen a su rey!»
C. Ellos comenzaron a gritar:
S. «¡Mátalo! ¡Crucifícalo!»
C. Pilato insistió:
S. «¿Cómo voy a crucificar a su rey?»
C. Pero los sumos sacerdotes contestaron:
S. «Nuestro único rey es el emperador romano».
C. Entonces Pilato les entregó a Jesús para que lo crucificaran.
Se hicieron, pues, cargo de Jesús quien, llevando a hombros su
propia cruz, salió de la ciudad hacia un lugar llamado “La
Calavera” (que en la lengua de los judíos se dice “Gólgota”).
Allí lo crucificaron junto con otros dos, uno a cada lado de
Jesús.
Pilato mandó escribir y poner sobre la cruz un letrero con esta
inscripción: “Jesús de Nazaret, el rey de los judíos”. Leyeron
el letrero muchos judíos, porque el lugar donde Jesús había sido
crucificado estaba cerca de la ciudad, y estaba escrito en
hebreo, en latín y en griego. Los sumos sacerdotes se
presentaron a Pilato y le dijeron:
S. «No escribas: “El rey de los judíos”, sino más bien: “Este
hombre ha dicho: Yo soy el rey de los judíos”».
C. Pilato les contestó:
S. «Lo que he escrito, escrito queda».
C. Los soldados, después de crucificar a Jesús, se apropiaron de
sus vestidos e hicieron con ellos cuatro partes, una para cada
uno. Dejaron aparte la túnica. Como era una túnica sin costuras,
tejida de una sola pieza de arriba abajo, los soldados llegaron
a este acuerdo:
S. «Es mejor que no la dividamos, vamos a sortearla para ver a
quién le toca».
C. Así se cumplió este texto de la Escritura:
Dividieron entre ellos mis vestidos y mi túnica la echaron a
suertes.
Eso fue lo que hicieron los soldados.
Junto a la cruz de Jesús
estaban su madre, la hermana de su madre, María la mujer de
Cleofás, y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a
ella al discípulo a quien tanto amaba, dijo a su madre:
†. «Mujer, ahí tienes a tu hijo».
C. Después dijo al discípulo:
†. «Ahí tienes a tu madre».
C. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió como suya.
Después Jesús, sabiendo que todo se había cumplido, para que
también se cumpliera la Escritura, exclamó:
†. «Tengo sed».
C. Había allí una jarra con vinagre. Los soldados colocaron en
la punta de una caña una esponja empapada en el vinagre y se la
acercaron a la boca. Jesús probó al vinagre y dijo:
†. «Todo está cumplido».
C. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
C. Como era el día de la preparación de la fiesta de pascua, los
judíos no querían que los cuerpos quedaran en la cruz aquel
sábado, ya que aquel día se celebraba una fiesta muy solemne.
Por eso pidieron a Pilato que ordenara romper las piernas a los
crucificados y que los bajaran de la cruz.
Fueron, pues, los soldados y rompieron las piernas a los dos que
habían sido crucificados con Jesús. Cuando se acercaron a Jesús,
se dieron cuenta de que ya había muerto; por eso no le rompieron
las piernas. Pero uno de los soldados le atravesó el costado con
una lanza, y en seguida brotó del costado sangre y agua.
El que vio estas cosas da testimonio de ellas, y su testimonio
es verdadero. El sabe que dice la verdad, para que también
ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura,
que dice: No le quebrarán ningún hueso. La Escritura dice
también en otro pasaje: Mirarán al que traspasaron.
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús,
aunque lo mantenía en secreto por miedo a los judíos, pidió
autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se
lo concedió.
Entonces él fue y tomó el cuerpo de Jesús. Llegó también
Nicodemo, el que en una ocasión había ido a hablar con Jesús
durante la noche, con unos treinta kilos de una mezcla de mirra
y perfume. Entre los dos se llevaron el cuerpo de Jesús y lo
envolvieron con vendas de lino bien empapadas en la mezcla de
mirra y perfume, según la costumbre judía de sepultar a los
muertos.
Cerca del lugar donde fue crucificado Jesús había un huerto y,
en el huerto, un sepulcro nuevo en el que nadie había sido
enterrado. Allí, pues, depositaron a Jesús, dado que el sepulcro
estaba cerca y era la víspera de la fiesta de pascua. |
Evangelio de San Juan -
Cap. XVIII y poesías sobre su texto
Especial Semana Santa
PALABRAS DE JESÚS DESDE LA CRUZ:
Primera palabra
Segunda palabra
Tercera palabra
Cuarta palabra
Quinta palabra
Sexta palabra
Séptima palabra
De pie estaba
De
pie estaba, en mp3, recitada por la autora
María, das a tu hijo el último abrazo
Virgen de los Dolores
La Pasión del Señor
Más allá del dolor
Más allá del dolor, en mp3,
recitada por la autora
Soy albornía para tu zumo
Alcadafe
Hágase tu voluntad
¡Hágase tu voluntad!,
en mp3, recitada por la autora
La muerte
La muerte, en mp3, recitada por la autora

(Día 4, abril,
sábado,
Mt 28,1-10 )
SÁBADO SANTO
DE LA SEPULTURA DEL SEÑOR
|
Mateo 28,1-10 - "Ha resucitado y va por delante de vosotros a
Galilea" - En la madrugada del sábado, al alborear el primer
día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver
el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un
ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la
piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su
vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo
y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres: "Vosotras
no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está
aquí: Ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio
donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: "Ha resucitado
de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea.
Allí lo veréis". Mirad, os lo he anunciado. Ellas se marcharon a
toda prisa del sepulcro: impresionadas y llenas de alegría
corrieron a anunciarlo a sus discípulos. De pronto, Jesús les
salió al encuentro y les dijo: "Alegraos". Ellas se acercaron,
se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo:
"No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a
Galilea; allí me verán". |
Especial
Pascua de Resurrección
La Resurrección del Señor
La
Resurrección del Señor, en mp3, recitada por la autora
Mañana
de Pascua
Mañana
de Pascua, en mp3, recitada por la autora
Ha llegado la hora
Ha llegado la hora,
en mp3, recitada por la autora
Tu Sábana Santa
María, en tu zarzal hoy brotan aleluyas
Tu corazón, Madre, se llena de alegría
Por
ti, María, llegó el feliz momento
Eres,
María, el cauce de la salvación
A
Cristo
A
Cristo,
en mp3, recitada por la autora
Alianza
del silencio
Hombre
y Dios
Hombre y
Dios, en mp3, recitada por la autora
Pascua de Resurrección, en pps

(Día 5, abril,
domingo, Jn 20,1-9)
DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
|
Juan 20,1-9 - "Él
había de resucitar de entre los muertos" - El primer día de la semana,
María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y
vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón
Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: "Se
han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto".
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían
juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó
primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no
entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro:
vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la
cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio
aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado
primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían
entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos. |
Evangelio de San Juan -
Cap. XX y poesías sobre su texto
Especial Pascua de Resurrección
Pascua de Resurrección, en pps
La Resurrección del Señor
La Resurrección
del Señor, en mp3, recitada por la autora
Al fin se abrió
tu cielo
Ha llegado la hora
Ha llegado la hora,
en mp3, recitada por la autora
Tu Sábana Santa
Tu
Sábana Santa, en mp3 recitada por la autora
María, en tu zarzal hoy brotan aleluyas
Tu corazón, Madre, se llena de alegría
Por ti, María, llegó el feliz momento
Eres, María, el cauce de la salvación
A Cristo
A Cristo,
en mp3, recitada por la autora
Alianza del silencio
Hombre y Dios
Hombre y
Dios, en mp3, recitada por la autora
Amanecer de
Adán
Peregrino de
Infinito
Peregrino de Infinito, en mp3, recitada por la autora
Exóticas
riberas
Peregrino de frutos y semillas
Peregrino de frutos y
semillas, en mp3, recitada por la autora
Acércate, Señor
Acércate,
Señor, en mp3, recitada por la autora
Dame tu luz
Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por
la autora
Lúcido vacío
Lúcido
vacío, en mp3, recitada por la autora
Espíritu inmortal
Espíritu inmortal, en mp3, recitada por la autora
Pequeña semilla
El viento del sur
El
viento del sur, en mp3, recitada por la autora
Biznagas luminosas
Biznagas
luminosas,
en mp3, recitada por la autora

(Día 6, abril, lunes, Mt 28,8.15)
TIEMPO DE PASCUA
|
Mateo 28, 8-15 - "Id a decir
a mis hermanos que se dirijan a Galilea; allí me verán" -
Después de escuchar las
palabras del ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa del
sepulcro y, llenas de temor, pero con mucha alegría, corrieron a
llevar la noticia a los discípulos. Jesús salió a su encuentro y
las saludó.
Ellas se acercaron, se echaron a sus pies y lo adoraron.
Entonces les dijo Jesús: No temáis, decid a mis hermanos que
vayan a Galilea; allí me verán.
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia
fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo
ocurrido. Estos se reunieron con los ancianos y acordaron en
Consejo dar una fuerte suma de dinero a los soldados,
advirtiéndoles: Digan que sus discípulos fueron de noche y
robaron su cuerpo mientras ustedes dormían. Y si el asunto llega
a oídos del gobernador, nosotros lo convenceremos y
responderemos por ustedes.
Los soldados tomaron el dinero e hicieron lo que les habían
dicho. Y ésta es la versión que ha corrido entre los judíos
hasta hoy. |
Especial Pascua de Resurrección
Pascua de Resurrección, en pps
La Resurrección del Señor
La
Resurrección del Señor, en mp3, recitada por la autora
Mañana de Pascua
Mañana
de Pascua, en mp3, recitada por la autora
Biznagas luminosas
Biznagas
luminosas,
en mp3, recitada por la autora
Discípulo
Discípulo,
en mp3, recitada por la autora
Deseo
Deseo,
en mp3, recitada por la autora
A Cristo
A Cristo,
en mp3, recitada por la autora

(Día 7, abril, martes,
Jn 20,11-18)
|
Juan 20,11-18 -"He
visto al Señor" - En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro,
estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y
vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera
y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos
le preguntan: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les contesta:
"Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto."
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabia
que era Jesús. Jesús le dice: "Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién
buscas?" Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: "Señor,
si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo
recogeré." Jesús le dice: "¡María!" Ella se vuelve y le dice: "¡Rabboni!",
que significa: "¡Maestro!" Jesús le dice: "Suéltame, que todavía
no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al
Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro."" María
Magdalena fue y anunció a los discípulos: "He visto al Señor y
ha dicho esto". |
Evangelio de San Juan -
Cap. XX y poesías sobre su texto
Mañana de Pascua
Mañana
de Pascua, en mp3, recitada por la autora
Hombre y Dios
Hombre y
Dios, en mp3, recitada por la autora
Te cantan hoy mis cítaras templadas
Te cantan hoy mis cítaras
templadas, en mp3, recitada por la autora
Discípulo
Discípulo,
en mp3, recitada por la autora

(Día 8, abril, miércoles, Lc 24,13-35)
|
Lucas 24,13-35 -
"Lo reconocieron al
partir el pan" - El mismo día de la resurrección, dos de los
discípulos se dirigían a un pueblo llamado Emaús. Mientras
hablaban y se hacían preguntas, Jesús en persona se acercó y se
puso a caminar con ellos. Pero sus ojos estaban tan cegados, que
no eran capaces de reconocerlo. El les dijo: ¿Qué es lo que
vienen conversando por el camino?.
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba
Cleofás, le replicó: "¿Eres tú el único forastero en Jerusalén,
que no sabes lo que ha pasado allí estos días?" Él les preguntó:
"¿Qué?".
Ellos respondieron: Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta
poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo.
¿No sabes que los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo
entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran?
Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. Y,
sin embargo, ya hace tres días que ocurrió esto. Es cierto que
algunas de nuestras mujeres nos han sorprendido, porque fueron
temprano al sepulcro y no encontraron su cuerpo. Hablaban
incluso de que se les habían aparecido unos ángeles que decían
que está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y
hallaron todo como las mujeres decían; pero a él no lo vieron.
Entonces Jesús les dijo: ¡Qué torpes son para comprender, y qué
duros son para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era
necesario que el Mesías sufriera todo esto para entrar en su
gloria?.Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les
explicó lo que decían de él las Escrituras. Al llegar al pueblo
adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le
insistieron diciendo: Quédate con nosotros, porque es tarde y
está anocheciendo.
Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaba sentado a la mesa
con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a ellos.
Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Jesús
desapareció de su lado. Y se dijeron uno a otro: ¿No ardía
nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos
explicaba las Escrituras?.
Y, levantándose al momento, se
volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con
sus compañeros, que estaban diciendo: "Era verdad, ha resucitado
el Señor y se ha aparecido a Simón." Y ellos contaron lo que les
había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir
el pan. |
Cuarenta días de sublime presencia
Cuarenta
días de sublime presencia, en mp3, recitada por la autora
Caminando a Emaús, yo te añoraba
Caminando a Emaús, yo te añoraba,
en mp3, recitada por la autora
Alquimia del amor
Los dígitos del barro
Los dígitos del barro, en mp3, recitada por la autora
Existir
Existir, en mp3,
recitada por la autora
Poesías eucarísticas
Gotas de fe
Especial Pascua de Resurrección
Tengo fe
Tengo fe, en
mp3, recitada por la autora
A Cristo
A Cristo,
en mp3, recitada por la autora
Tu amor
Tu amor,
en mp3, recitada por la autora
Pascua de Resurrección, en pps

(Día 9, abril,
jueves,
Lc 24,35-48.)
|
Lucas 24, 35-48 - "Está
escrito que Cristo tenía que padecer y tenía que resucitar de
entre los muertos al tercer día" - En aquel tiempo los
discípulos contaban lo que les había ocurrido cuando iban de
camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Estaban comentando lo sucedido, cuando el mismo Jesús se
presentó en medio y les dijo: La paz esté con vosotros.
Espantados y llenos de miedo, creían ver un fantasma.
Pero él les dijo: ¿De qué os asustáis? ¿Por qué surgen dudas en
vuestro interior? Ved mis manos y mis pies; soy yo en persona.
Tocadme y convenceos de que un fantasma no tiene carne ni
huesos, como veis que yo tengo.
Y dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como se
resistían a creer por la alegría y el asombro, les dijo: ¿Tenéis
algo de comer?.
Ellos le dieron un trozo de pescado asado. El lo tomó y lo comió
delante de ellos. Después les dijo: Cuando aún estaba entre
vosotros os dije que era necesario que se cumpliera todo lo
escrito sobre mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los
salmos.
Entonces les abrió la inteligencia para que comprendieran las
Escrituras. Y añadió: Estaba escrito que el Mesías tenía que
morir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en
su nombre se anunciaría a todas las naciones, comenzando desde
Jerusalén, la conversión y el perdón de los pecados. Vosotros
sois testigos de estas cosas. |
Cuarenta días de sublime presencia
Cuarenta
días de sublime presencia, en mp3, recitada por la autora
Tu amor
Tu amor,
en mp3, recitada por la autora
Brisa, música y flor
Brisa,
música y flor, en mp3, recitada por la autora
Acércate, Señor
Acércate,
Señor, en mp3, recitada por la autora
Alianza del silencio
Hágase tu voluntad
¡Hágase tu voluntad!,
en mp3, recitada por la autora
Dame tu luz
Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por
la autora
Lúcido vacío
Lúcido
vacío, en mp3, recitada por la autora
Espíritu inmortal
Espíritu inmortal, en mp3, recitada por la autora
Discípulo
Discípulo,
en mp3,
recitada por
la autora
Pequeña semilla
El viento del sur
El
viento del sur, en mp3, recitada por la autora
Biznagas luminosas
Biznagas
luminosas,
en mp3, recitada por la autora
Especial Pascua de Resurrección
Ha llegado la hora
Ha llegado la hora, en mp3,
recitada por la autora
Él es...
Él
es...,
en mp3, recitada por la autora
Tengo fe
Tengo fe, en
mp3, recitada por la autora
Pascua de Resurrección, en pps

(Día 10, abril, viernes
Jn 21,1-14)
|
Juan 21,1-14
- "Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo
mismo el pescado" -
En aquel
tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al
lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos
Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de
Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro dice (a Tomás, Natanel, los Zebedeos y otros dos):
"Me voy a pescar". Ellos contestan: "Vamos también nosotros
contigo". Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron
nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la
orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les
dice: "Muchachos, ¿tenéis pescado?". Ellos contestaron: "No". Él
les dice: "Echad la red a la derecha de la barca y
encontraréis". La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por
la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería
le dice a Pedro: "Es el Señor". Al oír que era el Señor, Simón
Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua.
Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no
distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red
con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un
pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: "Traed de los peces
que acabáis de coger". Simón Pedro subió a la barca y arrastró
hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento
cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice: "Vamos, almorzad". Ninguno de los discípulos se
atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el
Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el
pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los
discípulos, después de resucitar de entre los muertos. |
El viento del sur
Red de amor
Red de amor, en mp3, recitada por la
autora
Cuarenta días de sublime presencia
Cuarenta días de sublime presencia, en
mp3, recitada por la autora
Caminando a Emaús, yo te añoraba
Caminando a Emaús, yo te añoraba, en mp3, recitada por la autora
Antiguos paisajes
Antiguos paisajes,
en mp3, recitada por la autora
Llegaste
Llegaste,
en mp3, recitada por la autora
Alquimia del amor
Algarabía
Algarabía,
en mp3, recitada por la autora
Poesías eucarísticas
Evangelio de San Juan,
Capítulo XXI y poesías sobre su texto
Ensoñación
Ensoñación, en mp3, recitada por la autora
El
viento del sur, en mp3, recitada por la autora

(Día 11, abril, sábado, Mc 16,9-15
|
Marcos 16,9-15 - "Id
al mundo entero y proclamad el Evangelio" - Jesús, resucitado al
amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a
María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue
a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y
llorando. Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había
visto, no la creyeron. Después se apareció en figura de otro a
dos de ellos que iban caminando a una finca. También ellos
fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron. Por
último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa,
y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque
no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les
dijo: "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la
creación". |
Especial Pascua de Resurrección
Pascua de Resurrección, en pps
Mañana de Pascua
Mañana
de Pascua, en mp3, recitada por la autora
Cuarenta días de sublime presencia
Cuarenta
días de sublime presencia, en mp3, recitada por la autora
Caminando a Emaús, yo te añoraba
Caminando a Emaús, yo te añoraba,
en mp3, recitada por la autora
Gotas de fe

(Día 12, abril, domingo,Jn
20,19-31)
Domingo de la Divina
Misericordia
|
Juan 20,19-31 - "A
los ocho días, llegó Jesús" - Al anochecer de aquel día, el
primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con
las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró
Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros." Y,
diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los
discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús
repitió: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así
también os envío yo." Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre
ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les
perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los
retengáis, les quedan retenidos".
Tomás, uno de los Doce,
llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los
otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor." Pero él les
contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no
meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su
costado, no lo creo".
A los ocho días, estaban otra
vez dentro los discípulos y Tomas con ellos. Llegó Jesús,
estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: "Paz a
vosotros." Luego dijo a Tomás: "Trae tu dedo, aquí tienes mis
manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo,
sino creyente." Contestó Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!" Jesús
le dijo: "¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que
crean sin haber visto"
Muchos otros signos, que no
están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los
discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el
Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en
su nombre. |
Evangelio de San Juan -
Cap. XX y poesías sobre su texto
Especial Pascua de Resurrección
Discípulo
Discípulo,
en mp3, recitada por la autora
A Cristo
A Cristo, en mp3, recitada por la autora
Tengo fe
Tengo fe, en
mp3, recitada por la autora

(Día 13, abril,
lunes,
Jn 3,1-8)
|
Juan 3,1-8 - "El que
no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios" - Había un fariseo
llamado Nicodemo, jefe judío. Éste fue a ver a Jesús de noche y le dijo:
"Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque
nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él". Jesús
le contestó: "Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el
reino de Dios". Nicodemo le pregunta: "¿Cómo puede nacer un hombre,
siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su
madre y nacer?". Jesús le contestó: "Te lo aseguro, el que no nazca de
agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de
la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes
de que te haya dicho: "Tenéis que nacer de nuevo"; el viento sopla donde
quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así
es todo el que ha nacido del Espíritu". |

(Día 14, abril, martes,
Jn 3,7b-15)
|
Juan 3,7b-17 - "Tenéis que
nacer de lo alto" -
Dijo Jesús a Nicodemo:
Tenéis que nacer de lo alto. El viento sopla donde quiere, y
oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es
todo el que nace del Espíritu". Respondió Nicodemo: "¿Cómo puede
ser eso?" Jesús le respondió: "Tú eres maestro en Israel y ¿no
sabes estas cosas? "En verdad, en verdad te digo: nosotros
hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos
visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio. Si al
deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿cómo vais a creer si os
digo cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó
del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la
serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo
del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna". |

(Día
15 , abril, miércoles,
Jn 3,16-21
|
Juan 3,16-21 - "Dios
mandó su Hijo para que el mundo se salve por él" - Tanto amó
Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca
ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino
para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será
juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en
el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto:
que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla
a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra
perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no
verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad
se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas
según Dios.
|
Evangelio de San Juan -
Cap. III: Jn 3,1-36, y poesías sobre su texto
Tengo fe
Tengo fe, en
mp3, recitada por la autora
Alianza del silencio
Peregrino de frutos y semillas
Peregrino de frutos y
semillas, en mp3, recitada por la autora
Te cantan hoy mis cítaras templadas
Te cantan hoy mis cítaras
templadas, en mp3, recitada por la autora
Hombre y Dios
Hombre y Dios,
en mp3, recitada por la autora
Discípulo
Discípulo,
en mp3,
recitada por
la autora
Deseo
Deseo, en mp3,
recitada por la autora
Hacia el lugar sin nombre
Hacia el lugar sin nombre,
en mp3, recitada por la autora
Alianza del silencio
La muerte
La muerte, en mp3, recitada por la autora
Existir
Existir, en mp3, recitada por la autora
Tengo fe
Tengo fe, en
mp3, recitada por la autora

(Día 16, abril, jueves. Jn
3,31-36)
|
Juan 3,31-36 - "El
Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano" - El que viene
de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es
de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está
por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio,
y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio
certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las
palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre
ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el
Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la
vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él. |
Evangelio de San Juan -
Cap. III: Jn 3,1-36, y poesías sobre su texto
Tengo fe
Tengo fe, en
mp3, recitada por la autora
Acércate, Señor
Acércate, Señor, en mp3, recitada por
la autora
Dame tu luz
Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por
la autora
Todo me lleva a Ti
Todo me lleva a Ti. en mp3,recitada
por la autora
A Cristo
A Cristo,
en mp3, recitada por la autora
Encuesta de opinión
Encuesta de opinión, en mp3, recitada
por la autora
Padre
Padre,
en mp3, recitada por la autora
Tu amor
Tu amor,
en mp3, recitada por la autora
Te cantan hoy mis
cítaras templadas
Te cantan hoy mis cítaras templadas,
en mp3, recitada por la autora
Alianza del silencio
Hombre y Dios
Hombre y Dios,
en mp3, recitada por la autora
Tu río

(Día 17, abril,
viernes.
Jn 6,1-15)
|
Juan 6, 1.5-15 - "Jesús
distribuyó el pan a los que estaban sentados, hasta que se
saciaron" - En aquel tiempo, Jesús pasó a la otra orilla del
lago de Tiberíades. Lo seguía mucha gente,
porque veían las
señales que realizaba en los enfermos. Subió Jesús al monte y se
sentó allí en compañía de sus discípulos. Estaba próxima la
Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar Jesús los
ojos y ver que venía hacia él mucha gente,
dijo a Felipe: ¿Dónde
podríamos comprar pan para dar de comer a todos éstos?.
Dijo esto para ver su reacción, pues Jesús mismo ya sabía lo que
iba a hacer. Felipe le respondió: Con doscientos denarios no
compraríamos bastante pan para que cada uno tomara un poco.
Entonces intervino otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de
Simón Pedro, diciendo: Aquí hay un muchacho que tiene cinco
panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es esto para tanta
gente?.
Jesús mandó que se sentaran todos, pues había mucha hierba en
aquel lugar. Eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó en sus
manos los panes, y después de haber dado gracias a Dios, los
distribuyó entre todos. Hizo lo mismo con los peces y les dio
todo lo que quisieron. Cuando quedaron satisfechos, Jesús dijo a
sus discípulos: Recoged lo que ha sobrado, para que no se
desperdicie nada.
Lo hicieron así, y con lo que sobró de los cinco panes llenaron
doce canastos.
Cuando la gente vio aquel signo, exclamó: Este hombre es
verdaderamente el profeta que debía venir al mundo.
Jesús se dio cuenta de que pretendían proclamarlo rey. Entonces
se retiró de nuevo a la montaña, para estar solo. |
Evangelio de San Juan,
Capítulo VI y poesías sobre su texto
Señor, toma mis panes y mis peces
Tus divinos dones - Derramas
la ternura - Tú sientes compasión
Señor, toma mis panes y mis
peces, en mp3, recitada por la autora
Consagración
Consagración,
en mp3, recitada por la autora
En tu patena
En tu patena, en mp3, recitada
por la autora
Acércanos, Señor, al Pan que da la Vida
Acércanos, Señor, al Pan
que da la Vida, en mp3, recitada por la autora
Tu eucarística presencia
Tu eucarística
presencia, en mp3, recitada por la autora
Cuerpo y Sangre de Dios
Cuerpo y Sangre de Dios, en
mp3, recitada por la autora
Un adarme de tu pan
Un adarme de tu pan,
en mp3, recitada por la autora
Tu río
Poesías eucarísticas
Poesías eucarísticas, en mp3,
recitadas por la autora
Un adarme de tu pan
Un adarme de tu pan,
en mp3, recitada por la autora

(Día 18, abril, sábado.
Jn 6,16-21)
|
Juan 6,16-21 - "Vieron
a Jesús caminando sobre el lago" - Al oscurecer, los discípulos
de Jesús bajaron al lago, embarcaron y empezaron a atravesar
hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los
había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba
encrespando. Habían remado unos cinco o seis kilómetros, cuando
vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el
lago, y se asustaron. Pero él les dijo: "Soy yo, no temáis."
Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida,
en el sitio a donde iban. |
Evangelio de San Juan,
Capítulo VI y poesías sobre su texto
Jesús calma las tormentas
. Haz de mí tu buen discípulo

(Día 19, abril, domingo.
Lc 24,13-35)
|
Lucas 24,13-35 -
"Lo reconocieron al
partir el pan" - El mismo día de la resurrección, dos de los
discípulos se dirigían a un pueblo llamado Emaús. Mientras
hablaban y se hacían preguntas, Jesús en persona se acercó y se
puso a caminar con ellos. Pero sus ojos estaban tan cegados, que
no eran capaces de reconocerlo. El les dijo: ¿Qué es lo que
vienen conversando por el camino?.
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba
Cleofás, le replicó: "¿Eres tú el único forastero en Jerusalén,
que no sabes lo que ha pasado allí estos días?" Él les preguntó:
"¿Qué?".
Ellos respondieron: Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta
poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo.
¿No sabes que los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo
entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran?
Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. Y,
sin embargo, ya hace tres días que ocurrió esto. Es cierto que
algunas de nuestras mujeres nos han sorprendido, porque fueron
temprano al sepulcro y no encontraron su cuerpo. Hablaban
incluso de que se les habían aparecido unos ángeles que decían
que está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y
hallaron todo como las mujeres decían; pero a él no lo vieron.
Entonces Jesús les dijo: ¡Qué torpes son para comprender, y qué
duros son para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era
necesario que el Mesías sufriera todo esto para entrar en su
gloria?.Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les
explicó lo que decían de él las Escrituras. Al llegar al pueblo
adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le
insistieron diciendo: Quédate con nosotros, porque es tarde y
está anocheciendo.
Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaba sentado a la mesa
con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a ellos.
Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Jesús
desapareció de su lado. Y se dijeron uno a otro: ¿No ardía
nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos
explicaba las Escrituras?.
Y, levantándose al momento, se
volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con
sus compañeros, que estaban diciendo: "Era verdad, ha resucitado
el Señor y se ha aparecido a Simón." Y ellos contaron lo que les
había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir
el pan. |
Cuarenta días de sublime presencia
Cuarenta
días de sublime presencia, en mp3, recitada por la autora
Caminando a Emaús, yo te añoraba
Caminando a Emaús, yo te añoraba,
en mp3, recitada por la autora
Alquimia del amor
Los dígitos del barro
Los dígitos del barro, en mp3, recitada por la autora
Existir
Existir, en mp3,
recitada por la autora
Poesías eucarísticas
Gotas de fe
Especial Pascua de Resurrección
Tengo fe
Tengo fe, en
mp3, recitada por la autora
A Cristo
A Cristo,
en mp3, recitada por la autora
Tu amor
Tu amor,
en mp3, recitada por la autora
Pascua de Resurrección, en pps

(Día 20, abril,
lunes. Jn
6,22-29)
|
Juan
6,22-29 - Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el
alimento que perdura para la vida eterna" - Después que Jesús
hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron
caminando sobre el lago. Al día siguiente, la gente que se había
quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más
que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus
discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio
donde habían comido el pan sobre el que el Señor pronunció la
acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus
discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en
busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le
preguntaron: "Maestro, ¿cuándo has venido aquí?" Jesús les
contestó: "Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto
signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no
por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura
para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a
éste lo ha sellado el Padre, Dios". Ellos le preguntaron: "Y,
¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios
quiere?" Respondió Jesús: "La obra que Dios quiere es ésta: que
creáis en el que él ha enviado". |
Evangelio de San Juan,
Capítulo VI y poesías sobre su texto
Señor, toma mis panes y mis peces
Tus divinos dones - Derramas
la ternura - Tú sientes compasión
Señor, toma mis panes y mis
peces, en mp3, recitada por la autora
Tengo fe
Tengo fe, en
mp3, recitada por la autora
Acércate, Señor
Acércate, Señor, en mp3, recitada por
la autora
Dame tu luz
Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por
la autora
Todo me lleva a Ti
Todo me lleva a Ti. en mp3,recitada
por la autora
A Cristo
A Cristo,
en mp3, recitada por la autora

(Día 21, abril, martes. Jn 6,30-35)
|
Juan
6,30-35 - "No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el
verdadero pan del cielo" - En aquel tiempo, dijo la gente a
Jesús: "¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti?
¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el
desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo".
Jesús les replicó: "Os aseguro que no fue Moisés quien os dio
pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero
pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y
da vida al mundo. Entonces le dijeron: "Señor, danos siempre de
este pan". Jesús les contestó: "Yo soy el pan de la vida. El que
viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará
sed". |
Evangelio de San Juan,
Capítulo VI y poesías sobre su texto
Poesías
eucarísticas
Poesías eucarísticas, en mp3,
recitadas por la autora
Tus divinos dones - Derramas
la ternura - Tú sientes compasión
Consagración
Consagración,
en mp3, recitada por la autora
En tu patena
En tu patena, en mp3, recitada
por la autora
Acércanos, Señor, al Pan que da la Vida
Acércanos, Señor, al Pan
que da la Vida, en mp3, recitada por la autora
Tu eucarística presencia
Tu eucarística
presencia, en mp3, recitada por la autora
Cuerpo y Sangre de Dios
Cuerpo y Sangre de Dios, en
mp3, recitada por la autora
Un adarme de tu pan
Un adarme de tu pan,
en mp3, recitada por la autora

(Día 22, abril,
miércoles.
Jn 6,35-40.
Santa María, Madre
de la Compañía de Jesús)
|
Juan 6,35-40 - "Ésta
es la voluntad del Padre: que todo el que ve al Hijo tenga vida
eterna" - En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Yo soy el pan
de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en
mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y
no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que
venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no
para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de
lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Ésta es la
voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él
tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día". |
|
Evangelio de San Juan,
Capítulo VI y poesías sobre su texto
Poesías eucarísticas
Hombre y Dios
Hombre y
Dios, en mp3, recitada por la autora
Discípulo
Discípulo,
en mp3, recitada por la autora
Me coronas rey
de la materia
Me coronas rey de la
materia, en mp3, recitada por la autora
Virgen María
Tu legado,
Virgen María
El Santo Rosario
El Santo Rosario, en pps

(Día 23, abril, jueves.
Jn 6,44-51)
|
Juan 6,44-51 - "Yo
soy el pan vivo que ha bajado del cielo" - En aquel tiempo, dijo
Jesús a la gente: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el
Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está
escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios". Todo
el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es
que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios:
ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida
eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el
desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo,
para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que
ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para
siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del
mundo". |
Evangelio de San Juan,
Capítulo VI y poesías sobre su texto
Poesías eucarísticas
Alquimia del amor
Gotas de fe
Tu voz
Tu voz, en
mp3, recitada por la autora
Tu sonido
Antiguos paisajes
Antiguos paisajes,
en mp3, recitada por la autora
Llegaste
Llegaste,
en mp3, recitada por la autora
Algarabía
Algarabía,
en mp3, recitada por la autora
Ensoñación
Ensoñación, en mp3, recitada por la autora
Deseo
Deseo, en mp3,
recitada por la autora
Discípulo
Discípulo,
en mp3,
recitada por
la autora
Hombre y Dios
Hombre y Dios,
en mp3, recitada por la autora
El viento del sur
El
viento del sur, en mp3, recitada por la autora

(Día 24, abril, viernes. Jn
6,52-59
)
|
Juan 6,52-59 -
"Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es
verdadera bebida" -
En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:
"¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?" Entonces Jesús les
dijo: "Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre
y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come
mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré
en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es
verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita
en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por
el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es
el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres,
que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para
siempre". Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en
Cafarnaún. |
Evangelio de San Juan,
Capítulo VI y poesías sobre su texto
Poesías eucarísticas
A Cristo
A Cristo, en mp3, recitada por la autora
Encuentro
Encuentro,
en mp3, recitada por la autora
Te cantan hoy mis
cítaras templadas
Te cantan hoy mis cítaras
templadas,
en mp3, recitada por la autora
Penitencia de
ceniza
Penitencia de ceniza, en mp3,recitada por la autora
Deseo
Deseo, en mp3,
recitada por la autora

(Día 25, abril, sábado. Mc 16,15-20. Fiesta de San Marcos. Evangelista)
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Marcos 16,15-20 - "Proclamad
el Evangelio a toda la creación" - En aquel tiempo, se apareció
Jesús a los Once y les dijo: "Id al mundo entero y proclamad el
Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se
salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que
crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi
nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos
y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las
manos a los enfermos, y quedarán sanos".
Después de hablarles, el
Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el
Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los
acompañaban. |
Discípulo
Discípulo,
en mp3, recitada por la autora
Biznagas luminosas
Biznagas
luminosas,
en mp3, recitada por la autora
Deseo
Deseo,
en mp3, recitada por la autora
Penitencia de ceniza
Penitencia de ceniza, en
mp3,recitada por la autora
Todo me
lleva a Ti
Todo me lleva a Ti,
en mp3, recitada por la autora

(Día 26, abril, domingo. Jn 10,1-10) JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR
LAS VOCACIONES - COLECTA DE VOCACIONES NATIVAS
Fiesta de San Isidoro, obispo, doctor de
la Iglesia, Patrono de Internet
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Juan
10,1-10 - "Yo soy la puerta de las ovejas" - En
aquel tiempo, dijo Jesús "Os aseguro que el que no entra por la
puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra
parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta
es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas
atienden a sus voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas
y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina
delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz;
a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no
conocen la voz de los extraños". Jesús les puso esta
comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por
eso añadió Jesús: "Os aseguro que yo soy la puerta de las
ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y
bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta:
quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y
encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y
hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan
abundante". |
Evangelio de San Juan,
Capítulo X y poesías sobre su texto
Que Tú seas el pastor
Oveja pedida
Encuentro
Encuentro, en mp3, recitada por la autora
Te cantan hoy mis
cítaras templadas
Te cantan hoy mis cítaras
templadas,
en mp3, recitada por la autora
Gotas de fe
No importa
No importa,
en mp3, recitada por la autora
Discípulo
Discípulo,
en mp3, recitada por la autora
El sacerdote
Santa sencillez
Santa sencillez,
en mp3, recitada por la autora
Paz conventual
Paz conventual,
en mp3, recitada por la autora
Acércate, Señor
Acércate, Señor, en mp3, recitada por
la autora

(Día 27, abril, lunes. Jn 1o,11-18.
Nuestra Señora de Motserrat)
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Juan 10,11-18
- "El buen pastor da la vida por las ovejas" - En aquel tiempo,
dijo Jesús: "Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida
por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las
ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo
hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le
importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las
mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo
conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además,
otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo
que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo
Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para
poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego
libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para
recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre". |
Que tú seas el pastor - Así es
seguir tu ejemplo
El sacerdote
Discípulo
Discípulo,
en mp3, recitada por la autora
Biznagas luminosas
Biznagas
luminosas,
en mp3, recitada por la autora
Deseo
Deseo,
en mp3, recitada por la autora
Todo me
lleva a Ti
Todo me lleva a Ti,
en mp3, recitada por la autora
Antiguos paisajes
Antiguos paisajes,
en mp3, recitada por la autora
Llegaste
Alquimia del amor
Algarabía
Ensoñación
El viento del sur
El
viento del sur, en mp3, recitada por la autora
Nuestra Señora de Montserrat
Nuestra Señora de Montserrat en mp3, recitada por la autora

Día 28, abril, martes.
Jn 10,22-30.
Luis María G. de Montfort)
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Juan 10,22-30 - "Yo
y el Padre somos uno" - Se celebraba en Jerusalén la fiesta de
la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el
templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le
preguntaban: "¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú
eres el Mesías, dínoslo francamente". Jesús les respondió: "Os
lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi
Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis,
porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las
conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no
perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi
Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede
arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno". |
Tengo fe
Tengo fe, en
mp3, recitada por la autora
Gotas de fe
No importa
No importa,
en mp3, recitada por la autora
Discípulo
Discípulo,
en mp3, recitada por la autora
Hombre y Dios
Hombre y
Dios, en mp3, recitada por la autora
Te cantan hoy mis cítaras templadas
Te cantan hoy mis cítaras templadas, en mp3, recitada por la autora
Legión de María

(Día 29, abril, miércoles. Mt 11,25-30. Santa
Catalina de Siena. Patrona de Europa)
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Mateo 11,25-30 - "Mi yugo es
suave" - En aquel tiempo, Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor
del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los
sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí,
Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi
Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie
conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo
quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y
agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y
aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así
encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana». |
Consagración
Consagración,
en mp3, recitada por la autora
En tu patena
En tu patena, en mp3, recitada
por la autora
Acércanos, Señor, al Pan que da la Vida
Acércanos, Señor, al Pan
que da la Vida, en mp3, recitada por la autora
Tu eucarística presencia
Tu eucarística
presencia, en mp3, recitada por la autora
Cuerpo y Sangre de Dios
Cuerpo y Sangre de Dios, en
mp3, recitada por la autora
Tu río
Poesías eucarísticas
Biznagas luminosas
Biznagas
luminosas,
en mp3, recitada por la autora
Alquimia del amor

(Día 30, abril, jueves.
Jn 13,16-20
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Juan 13,16-20
- "El
que recibe a mi enviado me recibe a mí" - Cuando Jesús acabó de
lavar los pies a sus discípulos, les dijo: "Os aseguro, el
criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo
envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en
práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he
elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: "El que
compartía mi pan me ha traicionado". Os lo digo ahora, antes de
que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. Os lo
aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a
mí me recibe, recibe al que me ha enviado". |
Evangelio de San Juan,
Capítulo XIII y poesías sobre su texto
El sacerdote
Discípulo
Discípulo,
en mp3, recitada por la autora
Tengo
fe
Tengo
fe, en mp3, recitada por la autora
Peregrino de frutos y semillas
Peregrino de frutos y semillas,
en mp3, recitada por la autora
Te cantan hoy mis cítaras templadas
Te cantan hoy mis cítaras
templadas, en mp3, recitada por la autora

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