CALENDARIO LITÚRGICO

TIEMPOS LITÚRGICOS

Abril año 2026

Textos de los Evangelios de la liturgia y poesías relacionadas con ellos

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Abril:

(Día 1, abril, miércoles, Mt 26,14-25 ) MIÉRCOLES SANTO

Mateo 26, 14-25 - "¡Ay de aquél por quien el Hijo del hombre va a ser entregado!" - En aquel tiempo, uno de los Doce, el llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: ¿Qué me dan si les entrego a Jesús?. Ellos le ofrecieron treinta monedas de plata. Y desde ese momento buscaba la oportunidad para entregarlo. El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de pascua?. El respondió: Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: El Maestro dice: Se acerca el momento, y quiero celebrar la pascua en tu casa con mis discípulos. Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon la cena de pascua. Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce, y mientras cenaban les dijo: Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar. Muy entristecidos, se pusieron a decirle uno por uno: ¿Acaso soy yo, Señor?. Jesús respondió: El que come en el mismo plato que yo, ése me entregará. El Hijo del hombre se va, tal como está escrito de él; pero ¡ay de aquél que entrega al Hijo del hombre! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!. Entonces preguntó Judas, el traidor: ¿Soy yo acaso, maestro?.Y Jesús le respondió: Tú lo has dicho.

Especial Semana Santa

treinta monedas

Treinta monedas, en mp3 recitada por la autora

A Cristo

A Cristo, en mp3, recitada por la autora

Alianza del silencio

Te cantan hoy mis cítaras templadas

Te cantan hoy mis cítaras templadas, en mp3, recitada por la autora

Hombre y Dios

Hombre y Dios, en mp3, recitada por la autora

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

Acércate, Señor

Acércate, Señor, en mp3, recitada por la autora

(Día 2, abril, jueves, Jn 13,1-15 ) JUEVES  SANTO DE LA CENA DEL SEÑOR

 

Juan 13,1-15 - "Los amó hasta el extremo" - Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?". Jesús le replicó: "Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde". Pedro le dijo: "No me lavarás los pies jamás". Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo". Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza". Jesús le dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos". Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos estáis limpios". Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: "¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis".

 

 

(Día 3, abril, viernes, Jn 18,1-19.42) VIERNES SANTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

Colecta por los Santos Lugares

 

C. En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron el torrente Cedrón y entraron en un huerto que había cerca. Este lugar era conocido por Judas, el traidor, porque Jesús se reunía frecuentemente allí con sus discípulos. Así que Judas, llevando consigo un destacamento de soldados romanos y los guardias puestos a su disposición por los sumos sacerdotes y los fariseos, se dirigió a aquel lugar. Iban armados y equipados con faroles y antorchas.
Jesús, que sabía todo lo que iba a ocurrir, salió a su encuentro y les preguntó:
†. «¿A quién buscan?»
C. Ellos contestaron:
S. «A Jesús de Nazaret».
C. Les dijo Jesús:
†. «Yo soy».
C. Judas, el traidor, estaba allí con ellos. En cuanto les dijo:“Yo soy”, retrocedieron y cayeron a tierra. Jesús les preguntó de nuevo:
†. «¿A quién buscan?»
C. Volvieron a contestarle:
S. «A Jesús de Nazaret».
C. Jesús les dijo:
†. «Ya les he dicho que soy yo. Por tanto, si me buscan a mí, dejen que éstos se vayan».
C. Así se cumplió lo que él mismo había dicho: “No he perdido a ninguno de los que me diste”.
Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó e hirió con ella a un criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Pero Jesús dijo a Pedro:
†. «Guarda tu espada. ¿Es que no debo beber este cáliz de amargura que el Padre me ha preparado?»
C. Los soldados romanos, con su comandante al frente, y la guardia judía, arrestaron a Jesús y le ataron las manos. Acto seguido, lo condujeron a casa de Anás, el cual era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote aquel año. Caifás era el que había aconsejado a los judíos: “Conviene que muera un solo hombre por el pueblo”.
Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo, que era conocido del sumo sacerdote, entró al mismo tiempo que Jesús en el patio interior de la casa del sumo sacerdote. Pedro, en cambio, tuvo que quedarse fuera junto a la puerta, hasta que el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera y consiguió que lo dejara entrar. Pero la portera preguntó a Pedro:
S.«¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?»
C. Pedro le contestó:
S. «No, no lo soy».
C. Como hacía frío, los criados y la guardia habían preparado una fogata y estaban en torno a ella calentándose. Pedro estaba también con ellos calentándose.
El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su enseñanza. Jesús declaró:
†. «Yo he hablado siempre en público. He enseñado en las sinagogas y en el templo, donde se reúnen todos los judíos. No he enseñado nada clandestinamente. ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que me han oído, y ellos podrán informarte».
C. Al oír esta respuesta, uno de los guardias, que estaba junto a él, le dio una bofetada, diciéndole:
S. «¿Cómo te atreves a contestar así al sumo sacerdote?»
C. Jesús le dijo:
†. «Si he hablado mal, demuéstrame en qué; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?»
C. Entonces Anás lo envió, con las manos atadas, a Caifás, el sumo sacerdote.
Mientras Simón Pedro estaba junto a la fogata, calentándose, uno le preguntó:
S. «¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?»
C. Pedro lo negó diciendo:
S. «No, no lo soy».
C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquél a quien Pedro había cortado la oreja, le insistió:
S. «¿Cómo que no? Yo mismo te vi en el huerto con él».
C. Pedro volvió a negarlo. Y en aquel momento cantó el gallo.
Después condujeron a Jesús desde la casa de Caifás hasta el palacio del gobernador. Era de madrugada. Los judíos no entraron en el palacio para no contraer impureza legal, y poder celebrar así la cena de pascua. Pilato, por su parte, salió adonde estaban ellos y les preguntó:
S. «¿De qué acusan a este hombre?»
C. Ellos le contestaron:
S. «Si no fuera un criminal, no te lo habríamos entregado».
C. Pilato les dijo:
S. «Llévenselo y júzguenlo según su ley».
C. Los judíos dijeron:
S. «Nosotros no estamos autorizados para condenar a muerte a nadie».
C. Así se cumplió la palabra de Jesús, que había anunciado de qué forma iba a morir. Pilato volvió a entrar en su palacio, llamó a Jesús y le interrogó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. Jesús le contestó:
†. «¿Dices eso por ti mismo o te lo han dicho otros de mí?»
C. Pilato respondió:
S. «¿Acaso soy yo judío? Son los de tu propia nación y lo sumos sacerdotes los que te han
entregado a mí. ¿Qué has hecho?»
C. Jesús le explicó:
†. «Mi reino no es de este mundo. Si lo fuera, mis seguidores hubieran luchado para impedir que yo fuera entregado a los judíos. Pero no, mi reino no es de este mundo».
C. Pilato insistió:
S. «Entonces, ¿eres rey?»
C. Jesús le respondió:
†. «Soy rey, como tú dices. Y mi misión consiste en dar testimonio de la verdad. Precisamente para eso he nacido y para eso he venido al mundo. Todo el que pertenece a la verdad escucha mi voz».
C. Pilato le preguntó:
S. «¿Y qué es la verdad?»
C. Después de decir esto, Pilato salió de nuevo y dijo a los judíos:
S. «Yo no encuentro delito alguno en este hombre. Pero como ustedes tienen derecho a que les ponga en libertad un prisionero durante la fiesta de la pascua, ¿quieren que deje en libertad al rey de los judíos?»
C. Pero ellos seguían gritando:
S. «¡No, a ése no! ¡Deja en libertad a Barrabás!» (El tal Barrabás era un bandido).
C. Entonces Pilato ordenó que lo azotaran. Los soldados prepararon una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza. También le colocaron sobre los hombros un manto rojo. Y se acercaban a él, diciendo:
S. «¡Salve, rey de los judíos!»
C. Y le daban bofetadas. Pilato salió, una vez más, y les dijo:
S. «Miren, lo traigo de nuevo para que quede bien claro que yo no encuentro delito alguno en este hombre».
C. Salió, pues, Jesús afuera. Llevaba sobre su cabeza la corona de espinas y sobre sus hombros el manto rojo. Pilato lo presentó con estas palabras:
S. «¡Este es el hombre!»
C. Los sumos sacerdotes y los guardias, al verlo, comenzaron a gritar:
S. «¡Crucifícalo, crucifícalo!»
C. Pilato les dijo:
S. «Llévenselo ustedes y crucifíquenlo; porque yo no encuentro delito alguno en él».
C. Los judíos insistieron:
S. «Nosotros tenemos una ley y, según ella, debe morir, porque se ha presentado a sí mismo como Hijo de Dios».
C. Al oír esto, Pilato sintió aún más miedo. Entró de nuevo en el palacio y preguntó a Jesús:
S. «¿De dónde eres tú?»
C. Pero Jesús no le contestó. Pilato le dijo:
S. «¿Te niegas a contestarme? ¿Es que no sabes que yo tengo autoridad, tanto para dejarte en libertad como para ordenar que te crucifiquen?»
C. Jesús le respondió:
†. «No tendrías autoridad alguna sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto; por eso, el que me entregó a ti tiene más culpa que tú».
C. Desde ese momento Pilato intentaba ponerlo en libertad. Pero los judíos le gritaban:
S. «Si pones en libertad a ese hombre, no eres amigo del emperador romano. Porque cualquiera que tenga la pretensión de ser rey, es enemigo del emperador».
C. Pilato, al oír esto, mandó que sacaran fuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el lugar conocido con el nombre de «Enlosado» (que en la lengua de los judíos, se llama “Gábbata”). Era la víspera de la fiesta de la pascua, hacia el mediodía. Pilato dijo a los judíos:
S. «¡Aquí tienen a su rey!»
C. Ellos comenzaron a gritar:
S. «¡Mátalo! ¡Crucifícalo!»
C. Pilato insistió:
S. «¿Cómo voy a crucificar a su rey?»
C. Pero los sumos sacerdotes contestaron:
S. «Nuestro único rey es el emperador romano».
C. Entonces Pilato les entregó a Jesús para que lo crucificaran.
Se hicieron, pues, cargo de Jesús quien, llevando a hombros su propia cruz, salió de la ciudad hacia un lugar llamado “La Calavera” (que en la lengua de los judíos se dice “Gólgota”). Allí lo crucificaron junto con otros dos, uno a cada lado de Jesús.
Pilato mandó escribir y poner sobre la cruz un letrero con esta inscripción: “Jesús de Nazaret, el rey de los judíos”. Leyeron el letrero muchos judíos, porque el lugar donde Jesús había sido crucificado estaba cerca de la ciudad, y estaba escrito en hebreo, en latín y en griego. Los sumos sacerdotes se presentaron a Pilato y le dijeron:
S. «No escribas: “El rey de los judíos”, sino más bien: “Este hombre ha dicho: Yo soy el rey de los judíos”».
C. Pilato les contestó:
S. «Lo que he escrito, escrito queda».
C. Los soldados, después de crucificar a Jesús, se apropiaron de sus vestidos e hicieron con ellos cuatro partes, una para cada uno. Dejaron aparte la túnica. Como era una túnica sin costuras, tejida de una sola pieza de arriba abajo, los soldados llegaron a este acuerdo:
S. «Es mejor que no la dividamos, vamos a sortearla para ver a quién le toca».
C. Así se cumplió este texto de la Escritura:
Dividieron entre ellos mis vestidos y mi túnica la echaron a suertes.
Eso fue lo que hicieron los soldados.
Junto a la cruz de Jesús
estaban su madre, la hermana de su madre, María la mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo a quien tanto amaba, dijo a su madre:
†. «Mujer, ahí tienes a tu hijo».
C. Después dijo al discípulo:
†. «Ahí tienes a tu madre».
C. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió como suya. Después Jesús, sabiendo que todo se había cumplido, para que también se cumpliera la Escritura, exclamó:
†. «Tengo sed».
C. Había allí una jarra con vinagre. Los soldados colocaron en la punta de una caña una esponja empapada en el vinagre y se la acercaron a la boca. Jesús probó al vinagre y dijo:
†. «Todo está cumplido».
C. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
C. Como era el día de la preparación de la fiesta de pascua, los judíos no querían que los cuerpos quedaran en la cruz aquel sábado, ya que aquel día se celebraba una fiesta muy solemne. Por eso pidieron a Pilato que ordenara romper las piernas a los crucificados y que los bajaran de la cruz.
Fueron, pues, los soldados y rompieron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. Cuando se acercaron a Jesús, se dieron cuenta de que ya había muerto; por eso no le rompieron las piernas. Pero uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza, y en seguida brotó del costado sangre y agua.
El que vio estas cosas da testimonio de ellas, y su testimonio es verdadero. El sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura, que dice: No le quebrarán ningún hueso. La Escritura dice también en otro pasaje: Mirarán al que traspasaron.
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque lo mantenía en secreto por miedo a los judíos, pidió autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió.
Entonces él fue y tomó el cuerpo de Jesús. Llegó también Nicodemo, el que en una ocasión había ido a hablar con Jesús durante la noche, con unos treinta kilos de una mezcla de mirra y perfume. Entre los dos se llevaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas de lino bien empapadas en la mezcla de mirra y perfume, según la costumbre judía de sepultar a los muertos.
Cerca del lugar donde fue crucificado Jesús había un huerto y, en el huerto, un sepulcro nuevo en el que nadie había sido enterrado. Allí, pues, depositaron a Jesús, dado que el sepulcro estaba cerca y era la víspera de la fiesta de pascua.

 

Evangelio de San Juan - Cap. XVIII y poesías sobre su texto

Especial Semana Santa

 

PALABRAS DE JESÚS DESDE LA CRUZ:

Primera palabra

Segunda palabra

Tercera palabra

Cuarta palabra

Quinta palabra

Sexta palabra

Séptima palabra

De pie estaba

De pie estaba, en mp3, recitada por la autora

María, das a tu hijo el último abrazo

Virgen de los Dolores

La Pasión del Señor

Más allá del dolor

Más allá del dolor, en mp3, recitada por la autora

Soy albornía para tu zumo

Alcadafe

Hágase tu voluntad

¡Hágase tu voluntad!, en mp3, recitada por la autora

La muerte

La muerte, en mp3, recitada por la autora

(Día 4, abril, sábado, Mt 28,1-10 ) SÁBADO SANTO DE LA SEPULTURA DEL SEÑOR

Mateo 28,1-10 - "Ha resucitado y va por delante de vosotros a Galilea" - En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres: "Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: Ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis". Mirad, os lo he anunciado. Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro: impresionadas y llenas de alegría corrieron a anunciarlo a sus discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: "Alegraos". Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: "No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán".

 

Especial Pascua de Resurrección

La Resurrección del Señor

La Resurrección del Señor, en mp3, recitada por la autora

Mañana de Pascua

Mañana de Pascua, en mp3, recitada por la autora

Ha llegado la hora

Ha llegado la hora, en mp3, recitada por la autora

Tu Sábana Santa

María, en tu zarzal hoy brotan aleluyas

Tu corazón, Madre, se llena de alegría

Por ti, María, llegó el feliz momento

Eres, María, el cauce de la salvación

A Cristo

A Cristo, en mp3, recitada por la autora

Alianza del silencio

Hombre y Dios

Hombre y Dios, en mp3, recitada por la autora

Pascua de Resurrección, en pps

 

(Día 5, abril, domingo, Jn 20,1-9) DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

Juan 20,1-9 - "Él había de resucitar de entre los muertos" - El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto". Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

 

Evangelio de San Juan - Cap. XX y poesías sobre su texto

Especial Pascua de Resurrección

Pascua de Resurrección, en pps

La Resurrección del Señor

La Resurrección del Señor, en mp3, recitada por la autora

Al fin se abrió tu cielo

Ha llegado la hora

Ha llegado la hora, en mp3, recitada por la autora

Tu Sábana Santa

Tu Sábana Santa, en mp3 recitada por la autora

María, en tu zarzal hoy brotan aleluyas

Tu corazón, Madre, se llena de alegría

Por ti, María, llegó el feliz momento

Eres, María, el cauce de la salvación

A Cristo

A Cristo, en mp3, recitada por la autora

Alianza del silencio

Hombre y Dios

Hombre y Dios, en mp3, recitada por la autora

Amanecer de Adán

Peregrino de Infinito

Peregrino de Infinito, en mp3, recitada por la autora

Exóticas riberas

Peregrino de frutos y semillas

Peregrino de frutos y semillas, en mp3, recitada por la autora

Acércate, Señor

Acércate, Señor, en mp3, recitada por la autora

Dame tu luz

Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por la autora

Lúcido vacío

Lúcido vacío, en mp3, recitada por la autora

Espíritu inmortal

Espíritu inmortal, en mp3, recitada por la autora

Pequeña semilla

El viento del sur

El viento del sur, en mp3, recitada por la autora

Biznagas luminosas

Biznagas luminosas, en mp3, recitada por la autora

(Día 6, abril, lunes, Mt 28,8.15) TIEMPO DE PASCUA

 

Mateo 28, 8-15 - "Id a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea; allí me verán" - Después de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro y, llenas de temor, pero con mucha alegría, corrieron a llevar la noticia a los discípulos. Jesús salió a su encuentro y las saludó. Ellas se acercaron, se echaron a sus pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: No temáis, decid a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán. Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Estos se reunieron con los ancianos y acordaron en Consejo dar una fuerte suma de dinero a los soldados, advirtiéndoles: Digan que sus discípulos fueron de noche y robaron su cuerpo mientras ustedes dormían. Y si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros lo convenceremos y responderemos por ustedes. Los soldados tomaron el dinero e hicieron lo que les habían dicho. Y ésta es la versión que ha corrido entre los judíos hasta hoy.

 

Especial Pascua de Resurrección

Pascua de Resurrección, en pps

La Resurrección del Señor

La Resurrección del Señor, en mp3, recitada por la autora

Mañana de Pascua

Mañana de Pascua, en mp3, recitada por la autora

Biznagas luminosas

Biznagas luminosas, en mp3, recitada por la autora

Discípulo

Discípulo, en mp3, recitada por la autora

Deseo

Deseo, en mp3, recitada por la autora

A Cristo

A Cristo, en mp3, recitada por la autora

(Día 7, abril, martes, Jn 20,11-18)

Juan 20,11-18 -"He visto al Señor" - En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les contesta: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto." Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabia que era Jesús. Jesús le dice: "Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?" Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: "Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré." Jesús le dice: "¡María!" Ella se vuelve y le dice: "¡Rabboni!", que significa: "¡Maestro!" Jesús le dice: "Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro."" María Magdalena fue y anunció a los discípulos: "He visto al Señor y ha dicho esto".

 

Evangelio de San Juan - Cap. XX y poesías sobre su texto

Mañana de Pascua

Mañana de Pascua, en mp3, recitada por la autora

Hombre y Dios

Hombre y Dios, en mp3, recitada por la autora

Te cantan hoy mis cítaras templadas

Te cantan hoy mis cítaras templadas, en mp3, recitada por la autora

Discípulo

Discípulo, en mp3, recitada por la autora

 

(Día 8, abril, miércoles, Lc 24,13-35)

 

Lucas 24,13-35 - "Lo reconocieron al partir el pan" - El mismo día de la resurrección, dos de los discípulos se dirigían a un pueblo llamado Emaús. Mientras hablaban y se hacían preguntas, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos estaban tan cegados, que no eran capaces de reconocerlo. El les dijo: ¿Qué es lo que vienen conversando por el camino?. Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: "¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?" Él les preguntó: "¿Qué?". Ellos respondieron: Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo. ¿No sabes que los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran? Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. Y, sin embargo, ya hace tres días que ocurrió esto. Es cierto que algunas de nuestras mujeres nos han sorprendido, porque fueron temprano al sepulcro y no encontraron su cuerpo. Hablaban incluso de que se les habían aparecido unos ángeles que decían que está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y hallaron todo como las mujeres decían; pero a él no lo vieron. Entonces Jesús les dijo: ¡Qué torpes son para comprender, y qué duros son para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías sufriera todo esto para entrar en su gloria?.Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que decían de él las Escrituras. Al llegar al pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le insistieron diciendo: Quédate con nosotros, porque es tarde y está anocheciendo. Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaba sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a ellos. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Jesús desapareció de su lado. Y se dijeron uno a otro: ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?. Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: "Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón." Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

 

Cuarenta días de sublime presencia

Cuarenta días de sublime presencia, en mp3, recitada por la autora

Caminando a Emaús, yo te añoraba

Caminando a Emaús, yo te añoraba, en mp3, recitada por la autora

Alquimia del amor

Los dígitos del barro

Los dígitos del barro, en mp3, recitada por la autora

Existir

Existir, en mp3, recitada por la autora

Poesías eucarísticas

Gotas de fe

Especial Pascua de Resurrección

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

A Cristo

A Cristo, en mp3, recitada por la autora

Tu amor

Tu amor, en mp3, recitada por la autora

Pascua de Resurrección, en pps

(Día 9, abril, jueves, Lc 24,35-48.)

 Lucas 24, 35-48 - "Está escrito que Cristo tenía que padecer y tenía que resucitar de entre los muertos al tercer día" - En aquel tiempo los discípulos contaban lo que les había ocurrido cuando iban de camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Estaban comentando lo sucedido, cuando el mismo Jesús se presentó en medio y les dijo: La paz esté con vosotros.
Espantados y llenos de miedo, creían ver un fantasma.
Pero él les dijo: ¿De qué os asustáis? ¿Por qué surgen dudas en vuestro interior? Ved mis manos y mis pies; soy yo en persona. Tocadme y convenceos de que un fantasma no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.
Y dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como se resistían a creer por la alegría y el asombro, les dijo: ¿Tenéis algo de comer?.
Ellos le dieron un trozo de pescado asado. El lo tomó y lo comió delante de ellos. Después les dijo: Cuando aún estaba entre vosotros os dije que era necesario que se cumpliera todo lo escrito sobre mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
Entonces les abrió la inteligencia para que comprendieran las Escrituras. Y añadió: Estaba escrito que el Mesías tenía que morir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se anunciaría a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén, la conversión y el perdón de los pecados. Vosotros sois testigos de estas cosas.

 

Cuarenta días de sublime presencia

Cuarenta días de sublime presencia, en mp3, recitada por la autora

Tu amor

Tu amor, en mp3, recitada por la autora

Brisa, música y flor

Brisa, música y flor, en mp3, recitada por la autora

Acércate, Señor

Acércate, Señor, en mp3, recitada por la autora

Alianza del silencio

Hágase tu voluntad

¡Hágase tu voluntad!, en mp3, recitada por la autora

Dame tu luz

Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por la autora

Lúcido vacío

Lúcido vacío, en mp3, recitada por la autora

Espíritu inmortal

Espíritu inmortal, en mp3, recitada por la autora

Discípulo

Discípulo, en mp3, recitada por la autora

Pequeña semilla

El viento del sur

El viento del sur, en mp3, recitada por la autora

Biznagas luminosas

Biznagas luminosas, en mp3, recitada por la autora

Especial Pascua de Resurrección

Ha llegado la hora

Ha llegado la hora, en mp3, recitada por la autora

Él es...

Él es..., en mp3, recitada por la autora

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

Pascua de Resurrección, en pps

(Día 10, abril, viernes Jn 21,1-14)

 Juan 21,1-14 - "Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado" - En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro dice (a Tomás, Natanel, los Zebedeos y otros dos): "Me voy a pescar". Ellos contestan: "Vamos también nosotros contigo". Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: "Muchachos, ¿tenéis pescado?". Ellos contestaron: "No". Él les dice: "Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis". La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: "Es el Señor". Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: "Traed de los peces que acabáis de coger". Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: "Vamos, almorzad". Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

 

El viento del sur

Red de amor

Red de amor, en mp3, recitada por la autora

Cuarenta días de sublime presencia

Cuarenta días de sublime presencia, en mp3, recitada por la autora

Caminando a Emaús, yo te añoraba

Caminando a Emaús, yo te añoraba, en mp3, recitada por la autora

Antiguos paisajes

Antiguos paisajes, en mp3, recitada por la autora

Llegaste

Llegaste, en mp3, recitada por la autora

Alquimia del amor

Algarabía

Algarabía, en mp3, recitada por la autora

Poesías eucarísticas

Evangelio de San Juan, Capítulo XXI y poesías sobre su texto

Ensoñación

Ensoñación, en mp3, recitada por la autora

El viento del sur, en mp3, recitada por la autora

(Día 11, abril, sábado, Mc 16,9-15

Marcos 16,9-15 - "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio" - Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando. Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron. Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando a una finca. También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación".

 

Especial Pascua de Resurrección

Pascua de Resurrección, en pps

Mañana de Pascua

Mañana de Pascua, en mp3, recitada por la autora

Cuarenta días de sublime presencia

Cuarenta días de sublime presencia, en mp3, recitada por la autora

Caminando a Emaús, yo te añoraba

Caminando a Emaús, yo te añoraba, en mp3, recitada por la autora

Gotas de fe

(Día 12, abril, domingo,Jn 20,19-31) Domingo de la Divina Misericordia

 Juan 20,19-31 - "A los ocho días, llegó Jesús" - Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros." Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo." Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos".

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor." Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo".

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomas con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: "Paz a vosotros." Luego dijo a Tomás: "Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente." Contestó Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!" Jesús le dijo: "¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto"

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

 

Evangelio de San Juan - Cap. XX y poesías sobre su texto

Especial Pascua de Resurrección

Discípulo

Discípulo, en mp3, recitada por la autora

A Cristo

A Cristo, en mp3, recitada por la autora

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

(Día 13, abril,  lunes, Jn 3,1-8)

Juan 3,1-8 - "El que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios" - Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío. Éste fue a ver a Jesús de noche y le dijo: "Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él". Jesús le contestó: "Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios". Nicodemo le pregunta: "¿Cómo puede nacer un hombre, siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?". Jesús le contestó: "Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: "Tenéis que nacer de nuevo"; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu".

(Día 14, abril, martes, Jn 3,7b-15)

 Juan 3,7b-17 - "Tenéis que nacer de lo alto"  - Dijo Jesús a Nicodemo: Tenéis que nacer de lo alto. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu". Respondió Nicodemo: "¿Cómo puede ser eso?" Jesús le respondió: "Tú eres maestro en Israel y ¿no sabes estas cosas? "En verdad, en verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio. Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿cómo vais a creer si os digo cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna".

 

(Día 15 , abril, miércoles, Jn 3,16-21

Juan 3,16-21 - "Dios mandó su Hijo para que el mundo se salve por él" - Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

 

Evangelio de San Juan - Cap. III: Jn 3,1-36, y poesías sobre su texto

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

Alianza del silencio

Peregrino de frutos y semillas

Peregrino de frutos y semillas, en mp3, recitada por la autora

Te cantan hoy mis cítaras templadas

Te cantan hoy mis cítaras templadas, en mp3, recitada por la autora

Hombre y Dios

Hombre y Dios, en mp3, recitada por la autora

Discípulo

Discípulo, en mp3, recitada por la autora

Deseo

Deseo, en mp3, recitada por la autora

Hacia el lugar sin nombre

Hacia el lugar sin nombre, en mp3, recitada por la autora

Alianza del silencio

La muerte

La muerte, en mp3, recitada por la autora

Existir

Existir, en mp3, recitada por la autora

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

(Día 16, abril, jueves. Jn 3,31-36)

Juan 3,31-36 - "El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano" - El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

 

Evangelio de San Juan - Cap. III: Jn 3,1-36, y poesías sobre su texto

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

Acércate, Señor

Acércate, Señor, en mp3, recitada por la autora

Dame tu luz

Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por la autora

Todo me lleva a Ti

Todo me lleva a Ti. en mp3,recitada por la autora

A Cristo

A Cristo, en mp3, recitada por la autora

Encuesta de opinión

Encuesta de opinión, en mp3, recitada por la autora

Padre

Padre, en mp3, recitada por la autora

Tu amor

Tu amor, en mp3, recitada por la autora

Te cantan hoy mis cítaras templadas

Te cantan hoy mis cítaras templadas, en mp3, recitada por la autora

Alianza del silencio

Hombre y Dios

Hombre y Dios, en mp3, recitada por la autora

Tu río

(Día 17, abril, viernes. Jn 6,1-15)

Juan 6, 1.5-15 - "Jesús distribuyó el pan a los que estaban sentados, hasta que se saciaron" - En aquel tiempo, Jesús pasó a la otra orilla del lago de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque veían las señales que realizaba en los enfermos. Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos.  Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia él mucha gente, dijo a Felipe: ¿Dónde podríamos comprar pan para dar de comer a todos éstos?.
Dijo esto para ver su reacción, pues Jesús mismo ya sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: Con doscientos denarios no compraríamos bastante pan para que cada uno tomara un poco.
Entonces intervino otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, diciendo: Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es esto para tanta gente?.
Jesús mandó que se sentaran todos, pues había mucha hierba en aquel lugar. Eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó en sus manos los panes, y después de haber dado gracias a Dios, los distribuyó entre todos. Hizo lo mismo con los peces y les dio todo lo que quisieron. Cuando quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: Recoged lo que ha sobrado, para que no se desperdicie nada.
Lo hicieron así, y con lo que sobró de los cinco panes llenaron doce canastos.
Cuando la gente vio aquel signo, exclamó: Este hombre es verdaderamente el profeta que debía venir al mundo.
Jesús se dio cuenta de que pretendían proclamarlo rey. Entonces se retiró de nuevo a la montaña, para estar solo.

 

Evangelio de San Juan, Capítulo VI y poesías sobre su texto

Señor, toma mis panes y mis peces

Tus divinos dones - Derramas la ternura - Tú sientes compasión

Señor, toma mis panes y mis peces, en mp3, recitada por la autora

Consagración

Consagración, en mp3, recitada por la autora

En tu patena

En tu patena, en mp3, recitada por la autora

Acércanos, Señor, al Pan que da la Vida

Acércanos, Señor, al Pan que da la Vida, en mp3, recitada por la autora

Tu eucarística presencia

Tu eucarística presencia, en mp3, recitada por la autora

Cuerpo y Sangre de Dios

Cuerpo y Sangre de Dios, en mp3, recitada por la autora

Un adarme de tu pan

Un adarme de tu pan, en mp3, recitada por la autora

Tu río

Poesías eucarísticas

Poesías eucarísticas, en mp3, recitadas por la autora

Un adarme de tu pan

Un adarme de tu pan, en mp3, recitada por la autora

(Día 18, abril, sábado. Jn 6,16-21)

Juan 6,16-21 - "Vieron a Jesús caminando sobre el lago" - Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al lago, embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando. Habían remado unos cinco o seis kilómetros, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el lago, y se asustaron. Pero él les dijo: "Soy yo, no temáis." Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban.

 

Evangelio de San Juan, Capítulo VI y poesías sobre su texto

Jesús calma las tormentas . Haz de mí tu buen discípulo

(Día 19, abril, domingo. Lc 24,13-35)

Lucas 24,13-35 - "Lo reconocieron al partir el pan" - El mismo día de la resurrección, dos de los discípulos se dirigían a un pueblo llamado Emaús. Mientras hablaban y se hacían preguntas, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos estaban tan cegados, que no eran capaces de reconocerlo. El les dijo: ¿Qué es lo que vienen conversando por el camino?. Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: "¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?" Él les preguntó: "¿Qué?". Ellos respondieron: Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo. ¿No sabes que los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran? Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. Y, sin embargo, ya hace tres días que ocurrió esto. Es cierto que algunas de nuestras mujeres nos han sorprendido, porque fueron temprano al sepulcro y no encontraron su cuerpo. Hablaban incluso de que se les habían aparecido unos ángeles que decían que está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y hallaron todo como las mujeres decían; pero a él no lo vieron. Entonces Jesús les dijo: ¡Qué torpes son para comprender, y qué duros son para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías sufriera todo esto para entrar en su gloria?.Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que decían de él las Escrituras. Al llegar al pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le insistieron diciendo: Quédate con nosotros, porque es tarde y está anocheciendo. Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaba sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a ellos. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Jesús desapareció de su lado. Y se dijeron uno a otro: ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?. Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: "Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón." Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

 

Cuarenta días de sublime presencia

Cuarenta días de sublime presencia, en mp3, recitada por la autora

Caminando a Emaús, yo te añoraba

Caminando a Emaús, yo te añoraba, en mp3, recitada por la autora

Alquimia del amor

Los dígitos del barro

Los dígitos del barro, en mp3, recitada por la autora

Existir

Existir, en mp3, recitada por la autora

Poesías eucarísticas

Gotas de fe

Especial Pascua de Resurrección

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

A Cristo

A Cristo, en mp3, recitada por la autora

Tu amor

Tu amor, en mp3, recitada por la autora

Pascua de Resurrección, en pps

(Día 20, abril, lunes. Jn 6,22-29)

Juan 6,22-29 - Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna" - Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo has venido aquí?" Jesús les contestó: "Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios". Ellos le preguntaron: "Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?" Respondió Jesús: "La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado".

(Día 21, abril, martes. Jn 6,30-35)

Juan 6,30-35 - "No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo" - En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús: "¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo". Jesús les replicó: "Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo. Entonces le dijeron: "Señor, danos siempre de este pan". Jesús les contestó: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed".

 

(Día 22, abril, miércoles. Jn 6,35-40. Santa María, Madre de la Compañía de Jesús)

 

Juan 6,35-40 - "Ésta es la voluntad del Padre: que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna" - En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día".

 

Evangelio de San Juan, Capítulo VI y poesías sobre su texto

Poesías eucarísticas

Hombre y Dios

Hombre y Dios, en mp3, recitada por la autora

Discípulo

Discípulo, en mp3, recitada por la autora

Me coronas rey de la materia

Me coronas rey de la materia, en mp3, recitada por la autora

Virgen María

Tu legado, Virgen María

El Santo Rosario

El Santo Rosario, en pps

(Día 23, abril, jueves. Jn 6,44-51)

Juan 6,44-51 - "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo" - En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios". Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo".

Discípulo, en mp3, recitada por la autora

Hombre y Dios

Hombre y Dios, en mp3, recitada por la autora

El viento del sur

El viento del sur, en mp3, recitada por la autora

(Día 24, abril, viernes. Jn 6,52-59

Juan 6,52-59 - "Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida" - En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?" Entonces Jesús les dijo: "Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre". Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

(Día 25, abril, sábado. Mc 16,15-20. Fiesta de San Marcos. Evangelista)

Marcos 16,15-20 - "Proclamad el Evangelio a toda la creación" - En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos". Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

 

Discípulo

Discípulo, en mp3, recitada por la autora

Biznagas luminosas

Biznagas luminosas, en mp3, recitada por la autora

Deseo

Deseo, en mp3, recitada por la autora

Penitencia de ceniza

Penitencia de ceniza, en mp3,recitada por la autora

Todo me lleva a Ti

Todo me lleva a Ti, en mp3, recitada por la autora

(Día 26, abril, domingo. Jn 10,1-10) JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES - COLECTA DE VOCACIONES NATIVAS

Fiesta de San Isidoro, obispo, doctor de la Iglesia, Patrono de Internet

 

Juan 10,1-10 - "Yo soy la puerta de las ovejas" - En aquel tiempo, dijo Jesús "Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a sus voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños". Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: "Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante".

 

Evangelio de San Juan, Capítulo X y poesías sobre su texto

Que Tú seas el pastor

Oveja pedida

Encuentro

Encuentro, en mp3, recitada por la autora

Te cantan hoy mis cítaras templadas

Te cantan hoy mis cítaras templadas, en mp3, recitada por la autora

Gotas de fe

No importa

No importa, en mp3, recitada por la autora

Discípulo

Discípulo, en mp3, recitada por la autora

El sacerdote

Santa sencillez

Santa sencillez, en mp3, recitada por la autora

Paz conventual

Paz conventual, en mp3, recitada por la autora

Acércate, Señor

Acércate, Señor, en mp3, recitada por la autora

(Día 27, abril, lunes. Jn 1o,11-18. Nuestra Señora de Motserrat)

Juan 10,11-18 - "El buen pastor da la vida por las ovejas" - En aquel tiempo, dijo Jesús: "Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre".
 

Que tú seas el pastor - Así es seguir tu ejemplo

El sacerdote

Discípulo

Discípulo, en mp3, recitada por la autora

Biznagas luminosas

Biznagas luminosas, en mp3, recitada por la autora

Deseo

Deseo, en mp3, recitada por la autora

Todo me lleva a Ti

Todo me lleva a Ti, en mp3, recitada por la autora

Antiguos paisajes

Antiguos paisajes, en mp3, recitada por la autora

Llegaste

Alquimia del amor

Algarabía

Ensoñación

El viento del sur

El viento del sur, en mp3, recitada por la autora

Nuestra Señora de Montserrat

Nuestra Señora de Montserrat en mp3, recitada por la autora

Día 28, abril, martes. Jn 10,22-30. Luis María G. de Montfort)

Juan 10,22-30 - "Yo y el Padre somos uno" - Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: "¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente". Jesús les respondió: "Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno".

(Día 29, abril, miércoles. Mt 11,25-30. Santa Catalina de Siena. Patrona de Europa)

 

Mateo 11,25-30 - "Mi yugo es suave" - En aquel tiempo, Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana».

 

Consagración

Consagración, en mp3, recitada por la autora

En tu patena

En tu patena, en mp3, recitada por la autora

Acércanos, Señor, al Pan que da la Vida

Acércanos, Señor, al Pan que da la Vida, en mp3, recitada por la autora

Tu eucarística presencia

Tu eucarística presencia, en mp3, recitada por la autora

Cuerpo y Sangre de Dios

Cuerpo y Sangre de Dios, en mp3, recitada por la autora

Tu río

Poesías eucarísticas

Biznagas luminosas

Biznagas luminosas, en mp3, recitada por la autora

Alquimia del amor

(Día 30, abril,  jueves. Jn 13,16-20

Juan 13,16-20 - "El que recibe a mi enviado me recibe a mí" - Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo: "Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: "El que compartía mi pan me ha traicionado". Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado".

 

Evangelio de San Juan, Capítulo XIII y poesías sobre su texto

El sacerdote

Discípulo

Discípulo, en mp3, recitada por la autora

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

Peregrino de frutos y semillas

Peregrino de frutos y semillas, en mp3, recitada por la autora

Te cantan hoy mis cítaras templadas

Te cantan hoy mis cítaras templadas, en mp3, recitada por la autora

Calendario Litúrgico

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  Navidad - Semana Santa - Pascua de Resurrección

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El carrusel: Páginas de y para los más jóvenes

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Libro "Antes que la luz de la alborada, tú, María"

 Libro "Maternidad..., es poesía"

Libro "Algarabía"

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