FIESTA DE LA DEDICACIÓN
Es fiesta de la luz,
de la Dedicación, del Año
Nuevo.
Jesús se paseaba por el atrio
del atávico templo,
tras haber hecho el deífico
milagro
de dar la vista al indigente
ciego.
Conmovidos estaban los judíos
y llenos de rencor los
fariseos.
Se acercan a Jesús y le
rodean,
exigen más respuestas, están
tensos,
les inquieta tener colgada el
alma,
que exponga si es Mesías o es
blasfemo.
Jesús dice que están en sus
palabras
y en sus obras tangibles
fundamentos
de que es el Salvador,
Él es la puerta que da acceso
al cielo.

Como llama el pastor a sus
ovejas
y ellas le siguen fieles al
aprisco,
así llama Jesús a los que
escuchan
su palabra y se tornan en
discípulos.
Él cuida de los suyos
hasta sufrir por ellos el
martirio.
Cuando cumplan su tiempo
vivirán en su casa como
amigos,
nada les faltará
en las verdes praderas,
paraíso
de cristalinas fuentes, en el
valle
del espacio infinito.

NO ME ARREBATARÁN DE TU
PRESENCIA
No me
arrebatarán de tu presencia,
nadie lo
hará, tú guardas mi camino.
Me
conoces y sabes mi creencia.
¡Que se
cumpla tu ley en mi destino!

Tus obras
son testigos de tu ciencia,
recibiste
del Padre el don divino,
tienes de
Dios la celestial esencia
y tu
mensaje es puro, cristalino.

El Padre
y Tú, vivís en unidad.
Creo en
Ti, en tus obras y en tu vida,
me donas
tu Palabra en heredad.

Con tu
poder alivias mi alma herida,
acataré
fielmente tu Verdad
y espero
tu benévola acogida.

Emma-Margarita R. A.-Valdés
email del autor:
universo@universoliterario.net

|