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¡HÁGASE TU VOLUNTAD! (Mt 6,10; 7,21; 15,50; Lc 6,47-49; 8,21; Mc 3,35)
Por
Cuando
el terror y la guerra
quemen
con rayos de horror
todas
mis ansias de paz:
¡Hágase
tu voluntad!.
Cuando
las olas del mundo
rompan
mi cuerpo en las rocas
de
envidia, odio y maldad:
¡Hágase
tu voluntad!
Cuando
las cuevas umbrías
brillen
como altas montañas
hundiéndome
en su oquedad:
¡Hágase
tu voluntad!.
Cuando
el humano egoísmo
viole
el aliento de mi alma
llena
de tu caridad:
¡Hágase
tu voluntad!.
Cuando
el puñal del amigo
clave
mi abrazo de hermano
en
la cruz de la amistad:
¡Hágase
tu voluntad!.
Cuando
me inunden las lágrimas,
ciega
de amor traicionado
por
la brutal veleidad:
¡Hágase
tu voluntad!.
Cuando
el fruto de mi vida,
ávido
de otros parajes,
me
inmole en su libertad:
¡Hágase
tu voluntad!.
Cuando
a una rama de mi árbol
corte
el hacha de la muerte
o
invada la enfermedad:
¡Hágase
tu voluntad!.
Cuando
se hiele mi invierno,
frío
de ausencia y de olvido,
de
abandono y soledad:
¡Hágase
tu voluntad!.
Cuando
al final de la vida
llame
la tierra a mi cuerpo
y
llames Tú a eternidad:
¡Hágase
tu voluntad!.
Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) Poesía trascendental ContenidoLibros de Emma-Margarita R. A.-ValdésSi quiere enviar un mensaje recomendando estas páginas, pulse AQUÍ Añada este sitio a sus Favoritos
Pintor: Friedrich Von Amerling
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