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ZAQUEO Y JESÚS

Llegas a Jericó,
Jesús, Mesías.
Conozco tus milagros,
tus profecías.
Yo quiero verte,
me encaramo al sicómoro,
puede que acierte.

Es baja mi estatura,
no soy muy alto,
entre tanto gentío
ni dando un salto.
Lo lograría
si alcanzara la santa
sabiduría.

Me miraste, Señor,
y me llamaste,
entrarás en mi casa,
así me hablaste.
Soy pecador,
no soy digno te ocupes
de mí, Señor.

Te ofenderá la lengua
del hombre impío,
por entrar en la casa
de un mal judío.
Pero has venido
a redimir las almas
que se han perdido.

Por tu amor me arrepiento
de mis pecados,
repartiré los bienes
acumulados.
La salvación
ha llegado a mi casa
con tu perdón.

Vienes a dar al mundo
paz y venturas,
y a mí, humilde Zaqueo,
el alma curas
¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios
en las alturas!

Emma-Margarita R. A.-Valdés
email del autor:
universo@universoliterario.net
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