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PENITENCIA
DE CENIZA
(Mt
11,20-24; 26,17-25; Mc 14,12-21;
Lc
10,13-16; 22,7-23; Jn 13,18-35)
Por
Emma-Margarita
R. A.-Valdés

Me
enseñaste el camino de tu ciencia
y
preferí vagar en la ignorancia,
tendré
que dar, Señor, mejores cuentas
por
saber la verdad de tu palabra.
Me
limpiaste con agua de la vida,
me
invitaste a la boda de las almas,
y
sigues esperando en tu agonía
mi
amorosa respuesta a tu llamada.
Me
ofreces tratamiento de elegido,
el
calor y la luz de tu mirada
y,
en la Cruz del dolor y del martirio,
el
abrazo de amor y de esperanza.

Quiero
hacer penitencia de ceniza
a
los pies de tu imagen consagrada,
no
quiero ser la causa de tu herida
como
Corozaín, como Betsaida.
Diste
un precepto nuevo, que los hombres
se
amen unos a otros, que se entreguen
como
te has entregado, sin temores,
sin
recelos, caritativamente.
Amaré,
por tu amor, a mis hermanos,
amaré
al pobre, al viejo, al desvalido,
proclamaré
el precepto que Tú has dado
porque
deseo ser tu fiel discípulo.

Lograré
que produzcan tus talentos,
quemaré
la raíz de mi cizaña,
me
abrazaré con fuerza a tu universo
como
aquel hijo pródigo en tu casa.
Te
ofreceré mis uvas, el racimo
maduro
con el sol de tu mañana,
y
llenaré mi copa con el vino
envejecido
en odres de tu cava.
Seré
el fruto en sazón de aquella higuera
carcomida,
reseca, deshojada,
y
llenaré mis manos de azucenas,
de
jazmines, de espliego y de albahaca.

Quiero
elevarme en alas de tu aliento
desde
tu voz grabada en mis entrañas
y
ser en este espacio el misionero
que
acreciente la hacienda de tus almas.
  
En mp3, recitada por la autora. Pulsar
AQUÍ

Emma-Margarita
R. A.-Valdés
Del
libro: "Versos
de amor y gloria"
Biblioteca
de Autores Cristianos (BAC)

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