Se aclara la
niebla que cubre tu paisaje misterioso,
una brisa virgen
abraza los jazmines florecidos,
fluye tu cascada,
por el torrente abierto a las palabras
que hablan del
origen, desde tu fuente oculta en mi interior.
Camino hacia ti
persiguiendo tus pasos de cristal,
mi carne dibuja
los contornos del último manzano,
madura en mi voz
la llamada que brota en los desiertos
y atravieso el pórtico
de incertidumbres, miedos y dolores.
Descalzo del
mundo, con el temblor de la hoja en el otoño,
llevo tu mensaje
a la aridez ajena a tu horizonte,
como eco en la
roca contra el ingrato abismo del olvido,
tus vivos
destellos rompen las ciegas sombras de la duda.
Nauta de ilusión
soy feliz timonel del infinito,
sigo el vaho
tibio que emana en el calor de tu sonrisa,
locura de cruz,
viva esperanza alada de gaviota,
sobre inquietas
olas del valle redimido por las lágrimas.
En tu cercanía
me ilumina la luz que no se apaga,
abraso mis
labios en los diamantes rojos de tu amor,
tu palabra fluye
por las ondas de claros pensamientos
y un mundo a tu
imagen se perfila en la tierra renacida.
