BIENAVENTURADA

Por

Emma-Margarita R. A.-Valdés

  

Bendita eres, María,

la criatura electa,

remanso de agua clara, milagrosa,

inmaculada vía,

la niña predilecta,

la joven inocente y amorosa.

Nítida lozanía

de la mujer dilecta,

sumisa esclava, reina dadivosa,

Madre de la Alegría,

Casa de Oro, perfecta,

el Arca de la Alianza, prodigiosa.

Te rindes al Amado

como Eva salvadora

reservando sin mancha tu virtud.

Su Verbo has encarnado,

piadosa servidora,

con su sombra triunfal nació la Luz.

En tu jardín cercado

surge la Nueva Aurora,

luminaria de Vida en plenitud.

Al mundo has liberado

por ser corredentora

unida a su martirio y a su Cruz.

Te elogian en el cielo.

La bienaventurada

te llaman todas las generaciones.

Escancias el consuelo,

Señora consagrada,

mediadora de gracias y de dones.

Eres guía y modelo,

amada y venerada,

refugio de dolientes corazones.

El mimoso desvelo

de tu vida abnegada

es bálsamo en efluvio de oraciones.

 

Emma-Margarita R. A.-Valdés

 

 

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