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¿DÓNDE ESTÁ LA ILUSIÓN DE TU MIRADA?
Odio el ruido infernal que te ensordece.
Odio el riesgo que acecha en cada noche.
Odio el paraje lúgubre
disfrazado con música y colores.
Odio la masa inculta, ese conjunto
sin libertad, sin alma, sin cerebro.
Odio la moda impuesta, ese mercado
que hace de ti un muñeco.

¿Dónde está tu intocable independencia?
¿Dónde está la ilusión de tu mirada?
¿Dónde está tu nidal?
¿Dónde está la inquietud que te excitaba?

Eres barro maleable, pequeña marioneta, un monigote,
un loco o un autómata
perdido en un ambiente sin valores;
un vasallo
de la farsa social, de la mentira;
un guarismo
de un catálogo déspota y suicida.

Me siento fallecer
al borde de la fosa que te aguarda.
Tengo fiebre en la sangre,
me abraso de impotencia, odio y rabia.
Hiere
tu raíz aferrada a mi vigilia.
Grita
un presagio maduro de agonía.

¡Libérate, hijo amado!.
¡Libérate del mal, de ese afluente
que te corrompe el cuerpo y el espíritu
y te empuja a la muerte!.
Emma-Margarita
R. A.-Valdés
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