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¡QUÉ LEJOS DEL AMOR ESOS AMORES!
¡Qué triste primavera sin las flores!

Así son, sin amor, esos amores
cuerpo a cuerpo, turbado el corazón,
no se ahonda en la máxima emoción,
se cercenan deleites y amargores.
 ¡Qué lejos del amor esos amores!
 Es hacer el amor entre estertores
de muerte, con el alma ausente, fría,
la materia en vulgar monotonía
reflejada en los ojos heladores

¡Qué triste primavera sin las flores!

Se priva a ese placer de los mejores
goces que el hombre tiene en este mundo,
el embeleso mágico y profundo
del amor, atavío de esplendores.
 ¡Qué lejos del amor esos amores!

Se figuran que son abrasadores
los hielos transformados en costumbre,
confunden con inextinguible lumbre
cenizas de soberbia o sinsabores.
 ¡Qué triste primavera sin las flores!
 Son diminutas chispas, los ardores
de la rutina, la necesidad,
o la exigencia de una sociedad
carente de sus máximos valores.
 ¡Qué lejos del amor esos amores!

¡Qué lejos del amor!, esos amores
son como hospedería al emigrante,
como ánima que en pena vaga errante.
¡Son la ruindad de lúbricos favores!
 ¡Qué triste primavera sin las flores!
  
En mp3,
recitada por la autora. Pulsar
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Emma-Margarita
R. A.-Valdés
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