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Milagro eucarístico de Middleburg
Lovaina - Bélgica - 1374

En la
iglesia de San Pedro, en Middelburg, la Hostia consagrada se
transformó, durante la Comunión, en carne que sangraba.

En
Middleburg vivía una mujer de la nobleza, conocida por todos
gracias a su gran fe y devoción. Además, tenía gran atención
en la formación espiritual de sus familiares y domésticos.
Durante la Cuaresma del año 1374, en la casa de la señora se
dio inicio a la práctica de la penitencia, como se solía
hacer todos los años, como preparación para la Pascua. Días
atrás, un nuevo doméstico, llamado Jean, había comenzado a
trabajar en dicha casa. Llevaba una vida de pecado y hacía
años que no recurría a la confesión. La señora invitó a
todos los domésticos para participar en la Misa, y Jean no
osó oponerse. Participó en toda la celebración eucarística y
cuando llegó el turno de comulgar, se acercó con
superficialidad al altar. Apenas recibió la Hostia en la
boca, ésta se transformó en Carne sangrante. Al momento,
Jean se quitó la Partícula de la boca, de la cual cayó la
Sangre, que derramándose, fue a parar sobre un paño que
cubría la baranda que estaba delante del altar. El sacerdote
comprendió lo que estaba sucediendo, y es así, que lleno de
emoción, tomó la Hostia milagrosa y la depositó en un
recipiente, dentro del tabernáculo. Arrepentido, Jean
confesó su pecado ante todos. Desde ese día condujo una vida
ejemplar y conservó, hasta el final de sus días, una gran
devoción por el Santísimo Sacramento. Todas las autoridades
eclesiásticas y civiles de la ciudad fueron informadas del
evento prodigioso. Más tarde, luego de minuciosas
investigaciones, el Arzobispo autorizó el culto.

El
material documentario acerca de este Milagro Eucarístico es
realmente abundante. En la monografía titulada Le Sacrement
du Miracle de Louvain, escrita en 1905, por el historiador
Jos Wils, docente de la Universidad Católica de Lovaina,
están presentes casi todos los documentos y testimonios de
la época. Los padres agustinos de Lovaina conservan hasta el
día de hoy una parte de la Hostia. El monje Jean de Gheest,
confesor del Arzobispo que aprobó el culto, pidió al mismo
la donación de una parte de la Reliquia. La otra parte se
encuentra en la Iglesia de San Pedro, en Middleburg.
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