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UN
MANDAMIENTO NUEVO
Sobre el Evangelio de San Juan,
capítulo XIII
Por:
Emma-Margarita R. A.-Valdés

Es la
hora del olivo y de la vid,
de
sembrar la semilla
y
morir en la tierra para el fruto
de
cosecha divina.
Jesús
reveló al Padre con sus obras,
el
Padre al Hijo así le glorifica.
Es la
cena ritual su testamento.
La
celebra en unión con sus discípulos.
Jesús
se quita el manto, se ciñe una toalla,
echa
agua en un lebrillo,
les va
a lavar los pies,
como
signo de amor y sacrificio.
Pedro
le dice que no le lavará.
Él
responde, para el banquete místico,
sacramento de Dios,
serán
puros el cuerpo y el espíritu.
El
lavatorio es símbolo de purificación,
y
ejemplo del servicio.
Jesús,
triste y turbado,
anuncia
que uno de ellos se alzará
para
ser un traidor.
Y
todos se preguntan quien le iba a
delatar.
El
poder del infierno
lleva
a Judas a aciaga oscuridad.
Jesús
les dicta un mandamiento nuevo,
que se
amen unos a otros, igual que Él les ha
amado.
Auténtica señal será el amor,
así
conocerán que son sus afiliados.
Ahora
no pueden ir a dónde Él va.
Pedro
desea seguirle hasta el ocaso,
a
continuar unido a su Maestro,
a dar
su vida, si es lo necesario.
Jesús
dice le negará tres veces
antes
que cante el gallo.

Emma-Margarita R. A.-Valdés
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