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LA SEÑAL

Cuando el corazón
vacío
sumido en el
desencanto,
entre la risa y el
llanto,
en su mortal
extravío
pide a Dios una
señal,
que le guíe hacia
la fuente
bajo la estrella
de Oriente.
Tú, Señor, ser
inmortal,
das la señal de
Jonás,
sugieres que, al
tercer día,
tu cuerpo se
elevaría,
y la gloria
alcanzarás.

A los tuyos
aconsejas
eviten la levadura
de santurrona
impostura
y de prácticas
añejas.
Tú multiplicas el
pan,
das de comer al
hambriento,
eres celestial
sustento,
con fe en ti se
salvarán.
¡Abrid los ojos!,
les dices,
no caigáis en el
olvido
de lo que os he
advertido
para ser en Dios
felices.

MÍSTICO UNIVERSO

Observo las señales de los tiempos,
los troncos verticales de los bosques,
la tristeza infinita de los sauces
el final amarillo de las hojas,
el vuelo majestuoso de los pájaros…
Sé que todo es efluvio de la Esencia
sobre la masa gris acrisolada.

Ciegos, sordos, no ven la creación
y piden al Señor una señal.
La única señal que él les ofrece:
los tres días de encierro de Jonás,
imagen de final resurrección

Ven, Señor, a la orilla del asombro,
donde germinan lóbregos dilemas,
los ojos se ensombrecen con las lágrimas,
las golondrinas huyen de la espina
y el cuerpo es dominado por la duda.

Protégeme del viento huracanado
que arrastra hacia la dársena del miedo.
Llévame al puerto azul de tu morada,
dame el pan que guardaste en los canastos,
sacia mi hambre ancestral de eternidad.
Que jamás necesite una señal
para saber que tú eres Dios y hombre.

Ábreme los oídos y los ojos
para gozar, sin velos, la belleza,
tu música sagrada y el color
del místico universo.

TU SEÑAL DE AMOR
Algunas veces
ruego una señal
para mi desencanto
y mi amargura:
una luz en la
noche fría, oscura
que ilumine mi
duda elemental.
Me dices que Jonás
salió triunfal,
que en tres días
rompió su ligadura
y es la señal que
al fin de tu andadura
darás como pilar
fundamental.
Perdóname, Señor,
por mi exigencia,
enciende el
candelero de mi fe
e ilumina el
negror de mi conciencia.
Con tu feraz ayuda
yo seré
la luz que irradie
libre mi creencia
y tu señal de amor
encontraré.

Emma-Margarita R. A.-Valdés
email del autor:
universo@universoliterario.net
  

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