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Saboreo tu amor, agridulce y
espeso,
deliciosa ambrosía
para mi boca hambrienta de tu
beso.
En la noche sombría
se enciende en las estrellas
mi embeleso,
y eres sol de mi día.
En mi onírico vuelo enamorado
abrazo tu figura
con fiebre del ardor
atesorado.
Maitines de ventura
brotan del corazón, que en ti
he volcado
y en ti me transfigura.
Te miro a contraluz y es
luminoso
tu rostro al claroscuro
que fomenta mi natural celoso.
A los cielos conjuro
que tu caudal de amor
maravilloso
confluya en mi futuro.

Emma-Margarita
R. A.-Valdés
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