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REVÉLAME TU ROSTRO
 
Mi corazón reposa
endurecido,
mis ojos ciegos,
no entré en las limpias
fuentes del gran Mar
ni atravesé el profundo y
negro Abismo,
no franqueé las puertas
de la Muerte
ni iluminé portales de
las Sombras.
No sé el camino
hacia la casa de la
eterna Luz.
Vivo en tinieblas.
 
Cuando tú cuerpo brilla
levantado
sobre la tierra,
mis ojos miran tu cruz,
tu insignia,
tu faz sin velo,
mostrándome el final de
los caminos.
 
Revélame, preséntame tu
rostro.
Daré mi vida
para ser la semilla de la
siembra
que tú deseas.
Seré tu servidor, tu fiel
esclavo,
el más pequeño
entre los hijos pobres de
tu reino.
 
Te glorifica, te enaltece
el Padre,
en duro trance
que te estremece.
Derrotas, en la
postrimera lucha,
al mal, al Príncipe de
las tinieblas.
Llegó la hora.
 
Tu blanco trigo
ofrece la semilla
inmaculada
a tierra virgen
para dar fruto
y ser luz, esperanza y
alegría.
 
sin temor al rechazo y a
la muerte,
cantaré tu palabra en la
asamblea
y anunciaré que existe,
por tu cruz,
eterna vida.


Emma-Margarita R. A.-Valdés
email del autor:
universo@universoliterario.net


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