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PERDONARÉ

Te debo cuanto soy y cuanto tengo,
todo es tuyo, Señor,
deseo ser tu siervo
y cumplir en la tierra la misión.

Tu eres amor y pides que yo te ame,
que dé amor, tregua y paz a mi enemigo,
que perdone las deudas de la sangre,
del dinero y del odio en mi camino.

No es fácil, mi Señor, ser tu discípulo,
solamente tu amor puede lograrlo,
tu gran amor divino
que perdona mis faltas, mis pecados.

¿Cómo podré no amarte
si mi resurrección es tu legado?
Tú sufriste por mí para entregarme
la vida eterna en tu clavado abrazo.

Amaré, por tu amor, lo que has creado,
cuidaré de tu obra mientras viva,
me ofrezco a ser tu esclavo
y a sembrar en el mundo tu semilla.

HABITARÉ EN TU PAZ

Cuando se cumpla
la hora del perdón
y emerjan las
imágenes vividas,
cuando se abran
quejosas las heridas,
concédeme, Señor,
la absolución.

No contemples mi
humana perdición,
perdóname las
faltas cometidas,
olvida las
afrentas incurridas
y acepta mi dolor
y mi aflicción

Viviré a tu
servicio, en tu presencia,
seré tu humilde
siervo y misionero
de tu palabra viva
y tu clemencia.

Podré vivir feliz
con mi conciencia
libre de la
maldad. Fui traicionero,
mas gozaré tu paz,
tu providencia.
  
Emma-Margarita R. A.-Valdés
email del autor:
universo@universoliterario.net
  
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