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OLVIDO
Por
Emma-Margarita R. A.-Valdés
Ha llegado la hora del olvido
en la estrella fugaz de un sentimiento,
de alejar la tormenta y el lamento
por el amor soñado y hoy perdido.
En estatua de sal me he convertido.
La cima de mí helado pensamiento
no habita en el paisaje del momento
y mi pecho no es urna de un quejido.
Gracias por el dolor de tu abandono.
Gracias porque el amor pude sentir.
Gracias por la experiencia de vivir.
Hoy, que me siento libre, te perdono.
Hoy sé, que sin dolor, puedo morir.
¡Hoy nazco a nueva vida sin sufrir!.

Emma-Margarita R. A.-Valdés
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