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MÍRAME COMO A UN
NIÑO
 
He cruzado los
pórticos de
sombras
y
la hondura del
mar,
he buscado la
aurora
en las puertas
oscuras, en el
mal.
 
¿Por dónde iré a
la casa de la
luz
escondida en mi
abismo, en mi
tiniebla?
¿Dónde hallaré
el eterno edén
azul
que desea mi
alma prisionera?
 
Mi arcilla está
marcada por el
sello
de la debilidad.
Me siento un ser
pequeño,
i ndigno
de tu afecto
paternal.
 
Mírame como a un
niño
extraviado en el
bosque de la
vida,
coge mi mano y
llévame contigo
al eterno jardín
de tu alegría.

Emma-Margarita R. A.-Valdés

Del libro "VERBO y verso"
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