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Mi mundo se ha quedado
perdido entre la bruma del espacio,
no alcanzo lo infinito,
insondable y extraño.
En la noche estrellada
despierta el horizonte de los sueños,
se apaga mi latido
y el cántico del pájaro en el viento.
Mi tierra aún es promesa
sumergida en
abismo primigenio.
Nada nace ni muere,
no hay principio ni término.
Las olas de mi origen
yacen en la inmovilidad del
tiempo.
En sombra, en soledad,
se ahoga mi silencio.
Vivo un momento estático
en el ritmo febril del
universo.
En la irreal quietud,
busco, con ansia, el cielo.
¿Qué le pasa a mi mente,
a mi alma y a mi cuerpo?
¿Qué enigma es mi existencia?
¡Qué extraño este momento! |