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Santarem está situada a mitad de camino
entre Lisboa y Fátima, 65 km al norte de
Lisboa, 60 km al sur de Fátima. Ciudad
natal de Santa Irene y de San Fernando rey
de Portugal
El Milagro:
Fecha del milagro:
Varios historiadores del siglo XV afirman
haber leído el documento original, hoy
desaparecido, en el cual se data el milagro
ocurrido el 16 de febrero de 1247. Otros
documentos datan el milagro en el año 1266,
la fecha registrada en la copia comisionada
por el rey Alfonso IV en 1346. La disparidad
de fechas puede muy bien deberse al conocido
hecho de que la misma Hostia ha sido causa
de innumerables milagros en diferentes años.
El primer milagro:
Entre los años 1225 y 1247, vivía una mujer
en Santarem, que era muy infeliz pues estaba
convencida de que su esposo le era infiel.
Utilizó toda la astucia de la que ella era
capaz para atraer a su esposo, pero no tuvo
ningún resultado. Desesperada ante su
situación, visitó a una hechicera del
pueblo, la cual le prometió que su esposo
volvería a amarla como antes con la
condición de que le llevara como paga una
Hostia Consagrada. Esto atemorizó
grandemente a la mujer, pues sabía que
aquello sería un gran sacrilegio, pero
finalmente accedió. Al recibir la Comunión
en su iglesia parroquial de San Esteban, no
la consumió sino que salió de la iglesia
inmediatamente, se sacó la Hostia de la boca
y la puso en un nudo de su pañuelo de
cabeza.
Por el camino a la casa de la hechicera, la
Sagrada Hostia comenzó a sangrar. La mujer
no se dio cuenta de lo que ocurría hasta que
se lo comunicaron otros transeúntes,
pensando que era ella la que sangraba. El
pánico estremeció el corazón de la mujer. Se
fue a su casa y puso la Hostia, envuelta aun
en el pañuelo, en el fondo de un baúl de
cedro donde guardaba sus pertenencias. Allí
se quedó, con gran temor, todo el día hasta
que anocheció.
Cuando su esposo llegó a la casa esa noche,
se fueron a dormir. La culpa de su pecado la
atormentaba, y también la duda de saber si
la Hostia continuaba sangrando.
En la plena oscuridad de aquella habitación,
aconteció un gran milagro. Salieron del baúl
brillantes rayos, haciendo que la pareja se
despertase. Vieron entonces una espectacular
visión de ángeles adorando la Hostia
sangrante. La mujer no pudo más y confesó el
gran pecado a su esposo. Los dos se
arrepintieron y pasaron el resto de la noche
arrodillados en adoración y reparación ante
la Hostia Milagrosa.
Por la mañana informaron al sacerdote de la
parroquia, el cual fue a la casa y escuchó
la historia relatada por la mujer. El
sacerdote devolvió la Hostia a la iglesia de
San Esteban en solemne procesión, acompañado
por muchos del clero y laicos. La Hostia
continuó sangrando por tres días. Finalmente
se decidió ponerla (aún sangrando) en un
relicario de cera de abeja. Allí permaneció
la Sagrada Hostia por mucho tiempo hasta que
ocurrió un segundo milagro.
Segundo Milagro:
El sacerdote encerró la Sagrada Hostia en un
envase de cera y lo colocó en el
tabernáculo. Fue entonces que ocurrió otro
milagro. Cuando el sacerdote abrió la puerta
del tabernáculo, el envase de cera se había
roto en muchos pedazos. En su lugar había un
envase de cristal que contenía la sangre de
la Hostia mezclada con la cera. Esta se
puede aun contemplar junto al relicario
mayor que es del 1782. En la actualidad la
Sagrada Hostia se mantiene en un trono
Eucarístico del siglo XVIII, sobre el altar
mayor. La Iglesia de San Esteban es también
conocida como el Santuario del Santo
Milagro.
Los milagros continúan:
A través de los siglos, la Hostia ha emitido
nuevamente sangre y en ella se han visto
aparecer varias imágenes de Nuestro Señor
Jesucristo. Entre los testigos está San
Francisco Javier, el apóstol de las Indias,
quien visitó el santuario antes de irse en
misión y un arzobispo de Lisboa quien llegó
hasta romper el cuello de la ampolla de
cristal en su afán de detener el flujo de
Sangre.

Desde que ocurrió el milagro hasta la
actualidad, todos los años, en el Segundo
Domingo de abril, El Milagro Eucarístico
sale en procesión desde la casa de los
esposos donde ocurrió el milagro, en la Vía
delle Stuoie, hasta la Iglesia del Milagro.
La casa ha sido capilla desde 1684.
Se han comisionado estudios e
investigaciones canónicas, las más
destacadas las de 1340 y 1612, las cuales
probaron, sin lugar a dudas, la autenticidad
y antigüedad del Milagro Eucarístico. El
Milagro Eucarístico de Santarem, es
considerado el más importante después del de
Lanciano.
El Milagro Eucarístico de Santarém solo dejó
la ciudad una vez, cuando las tropas de
Napoleón invadieron Portugal en 1810. Por
temor a que el Milagro fuese profanado en
manos de los franceses, se lo llevaron y
terminó en Lisboa, en la Iglesia de Pacao.
Más tarde, al no ser devuelto el Milagro a
Santarém, los ciudadanos de esa ciudad
hicieron una protesta en masa. El Milagro
Eucarístico fue regresado a Santarém en gran
secreto, para evitar que la resistencia de
los capitalinos, a quienes no se avisó del
traslado hasta el 2 de diciembre de 1811.
El santuario fue restaurado por D. Antonio
Francisco Marques, obispo de Santarem y
abrió sus puertas solemnemente el 7 de marzo
de 1996. Hoy cuenta con un pequeño museo
tras el altar mayor. El Milagro de Santarem
es expuesto cuando los peregrinos lo piden
con anticipación. Entonces lo pueden
contemplar muy de cerca. La Sangre sigue en
estado líquido, 750 años después de que
ocurrió el milagro. La antigua Hermandad
Real del Sacratísimo Milagro aún existe.
Papas que han concedido
Indulgencias Plenarias al Milagro
Eucarístico de Santarem:
Papa Pío IV: (1559- 1565), que concedió
Indulgencias a los peregrinos que visiten la
Iglesia; Papa San Pío V y Papa Pío VI, que
confirmaron los privilegios a los peregrinos
que visitan la Iglesia; Papa Gregorio XIV
(1590-1591), que concedió Indulgencias
Plenarias a todos los miembros de la
hermandad del Santo Milagro en su día de
entrada a la hermandad y en el día de su
muerte.
Santos que están, de alguna
manera, vinculados con Santarem y el Santo
Milagro:
Santa Irene: Santa Irene, patrona de la
ciudad, fue su ciudad natal. Es una mártir
del año 653. En la Iglesia de Santa Irene se
encuentra el Crucifijo Milagroso de
Monteiraz. Los documentos cuentan que el
Cuerpo de Nuestro Señor tomó vida (como el
Cristo de Limpias) se desprendió y abrazó a
una niña pastorcita en la época del Milagro
Eucarístico. El Crucifijo que es del siglo
XII, todavía se puede venerar hoy.
Pertenecía a una comunidad de 12 Monjes
Benedictinos (Abadía de los 12 apóstoles).
San Esteban: Protomártir, patrón de la
Iglesia del Santo Milagro.
Santa Leonor Alfonso: Hija del Rey D.
Alfonso, quién se hizo religiosa de la Orden
de las Clarisas y está enterrada en el
Monasterio de Santarem.
San Francisco Javier: Visitó la
mayoría de los santuarios en Portugal.
También visitó la Iglesia del Santo Milagro
y dio testimonio de las gracias que recibió,
las cuales le ayudaron a descubrir su
vocación de misionero, antes de ser enviado
a la India por el Rey de Portugal. La imagen
de San Francisco Javier se venera en la
Iglesia del Milagro.
Santa Isabel de Portugal: La Mayoría de lo
Reyes de Portugal, desde aquella época, han
visitado el Milagro Eucarístico. Pero las
más famosas visitas fueron las dos que hizo
la Reina Santa Isabel (Isabel de Aragón), en
1295 y en 1322. Su primera visita ocurrió
cuando estaba en camino hacia Coimbra y
coincidió con la fiesta de Santa Irene. La
segunda visita fue para pedir, ante el
Milagro Eucarístico, la paz entre su esposo
el Rey Dionisio y su hijo, el futuro Alfonso
VI, que estaban en guerra. Pidió que la
Hostia Milagrosa fuese llevada en procesión
por las calles. Ella misma acompañó la
procesión, despojada de sus insignias
reales, de su corona y joyas. Se cubrió de
cenizas, caminando descalza, con una soga
alrededor de su cuello. Este acto
penitencial de la Reina fue muy agradable al
Señor, quien le concedió la gracia de la paz
y reconciliación entre su esposo y su hijo. |