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¡Cuánta muerte habita en el corazón!,
humo en el viento fueron las delicias,
llueve el otoño
lento,
pena de amor,
atardecer en el
jardín del cuerpo,
los años van
nevando cana a cana
la espesa escarcha
de melancolía.

El aura silva en
calles de pasión,
trae palabras
amadas y perdidas,
lejanas en el
tiempo,
viejo dolor,
anochecer en
tórrido desierto,
sequía de la carne
noche a noche
en las dunas
inmóviles y frías.

Amanece nublada la
ilusión,
los fantasmas
invaden las esquinas
en el silencio,
crece el temor,
fallecer día a día
hacia un encuentro
anunciado en
atávicas creencias,
único alivio de
íntima agonía.
 Emma-Margarita R. A.-Valdés
Pintor: Paul Delvaux
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