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LA VOZ DE DIOS

Los hijos de la muerte,
encadenados a un fatal destino,
a la fría intemperie del ocaso,
recuperan la tierra prometida
cuando amanece el Sol tras la
tormenta agónica,

El Verbo se hizo carne,
traspasó la frontera del silencio
y dejó para el mundo su Palabra.
Las mortales cadenas se quebraron
con el suave aleteo de la blanca
paloma.

San Juan Evangelista y seguidores,
los heraldos, proclaman su Evangelio:
amor al prójimo y amor a Dios,
morir y renacer a vida eterna,
que es el mayor milagro de la divina
voz.

El tiempo pasa y pasa, cabalga los
segundos.
La Palabra de Dios no pasará.

Emma-Margarita R. A.-Valdés
email del autor:
universo@universoliterario.net

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