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Me niego a prostituirme en los
burdeles
para obtener el triunfo o la riqueza.
No anhelo simoníacos laureles,
me basta con mi honor y mi nobleza.
Hoy el arte está en manos de arribistas,
que pululan por típicos salones,
donde hallan el favor de periodistas,
aunque su arte no es digno de blasones.
Hoy quiero mencionar la poesía,
un elevado estilo literario
enjoyado con la “cuaderna vía”,
ejemplo de belleza necesario.
Hoy la métrica está menospreciada,
el verso no es rimado, libre o blanco
ni hay música
a la letra acompasada;
y la sandez le ha dado espacio franco.
Hoy duele ver que llaman poesía
a lo que es prosa en líneas colocada,
carente de la mínima armonía,
y por los “cultos” círculos premiada…
Metáforas sin luz, sin novedad,
oníricas imágenes trilladas,
sin cadencia, sin musicalidad,
no forman poesías inspiradas.
Se ha acallado la voz de la belleza,
el feísmo es la enseña del inculto,
se elimina del arte la pureza
y se alaba la obra del estulto.
Felicito a los vates silenciados
por sus poemas firmes y perfectos,
poesía y poema conjuntados
para el goce de espíritus selectos.
Me niego a someter mi obra al viento
que sople en los prostíbulos del arte,
a esta tendencia efímera me enfrento,
seré de la belleza fiel baluarte. |