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Del libro "VERBO y verso"
Por
Emma-Margarita R. A.-Valdés
  
ENVÍAME, SEÑOR, A TU SEMBRADO
Envíame, Señor, por los caminos
de la tierra agostada,
por eriales sembrados con espinas
sin luz del Sol, sin agua.

Anunciaré que el Reino de los Cielos
se acerca a nuestra orilla,
que por tu amor y tu misericordia
darás eterna vida.

No llevaré en mi alforja plata y oro
ni bastón ni sandalias,
llevaré lo que gratis nos has dado:
curar cuerpos y almas.

Entraré en las viviendas de los
pobres
para anunciar tu reino
y dar la paz, la paz que tú nos diste
en el mortal destierro.

Y si no recibieren tu Palabra,
marcharé a otro lugar,
con el gesto que indique no son
dignos
de recibir tu pan.

No desfalleceré, mi gran misión
será servirte fiel,
aunque rasguen espinas del camino
la planta de mis pies.

NECESITO LA BUENA NUEVA
Dadme la Buena Nueva.
Venid, llamad,
entrad, porque las puertas
de mi modesto hogar
están serenas.

Os daré pan
y vino nuevo,
será el pan candeal
y el vino espeso.

Os daré los zapatos
para el camino,
y con sublimes pasos
ir el domingo
a gozar con agrado
del don divino.

Haced de mí un obrero
para sus viñas,
que sea yo el correo
de su doctrina.

Me siento como oveja
sin un pastor,
necesito que venga,
me dé su sol.

ME HACES LIBRE
Quiero estar a tu lado
devotamente,
ser tu siervo, tu esclavo,
ahora y por siempre,
seguir tus huellas
de eterno misionero,
tu recta senda.

Dices la mies es mucha,
pocos obreros,
si perdonas mis culpas
a ti me ofrezco.
Puedo servirte,
limpiaré cuerpo y alma.
¡Tú me haces libre!

Emma-Margarita R. A.-Valdés
email del autor:
universo@universoliterario.ne


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