EN LA ORILLA DE UN NUEVO MAR
Por
Emma-Margarita R. A.-Valdés
Las olas del Amor bañan mi arena.
Naufragué, por mi humana singladura,
y reposo en la orilla
donde el alba es paisaje luminoso.

El madero de la misericordia
me trasladó al refugio
de una playa de fe y de esperanza
libre de las galernas.

Hoy contemplo asombrado la belleza,
el panorama azul,
mutable y complejo,
monumento al divino creador.

Las gaviotas se mecen
sobre el lienzo del místico
horizonte,
que se acaba en el límite absoluto
entre el ser y la nada.

La marejada sufre
en la costa escarpada de la vida
y su cuerpo de espuma
se esparce por quimeras y verdades.

El grito de las olas
llama desde el origen de los tiempos.
La palabra inmortal.
peregrina por los acantilados

Salobres gotas suben a las nubes,
limpias se precipitan,
como un nuevo rocío bautismal,
sobre campos abiertos, en barbecho.
El sol alumbra atisbos
que me llenan de célica esperanza
y me libran, con fe,
de trágica suicida oscuridad.

Mi ser renace libre
en la frontera de últimos destinos,
en un brillante mar,
que ahora sabe es eterno, sin
orillas.

Emma-Margarita R. A.-Valdés
email del autor:
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