Convite en casa de un fariseo. Cura del hidrópico en sábado: Lc 14,1-14

 

Del libro "VERBO y verso"

Por

Emma-Margarita R. A.-Valdés


EL BANQUETE CELESTIAL

 

Llegas de la lejanía

a mi modesta morada,

traes la paz y la alegría.

Cuando es la noche cerrada,

alumbras mi estancia umbría

con la luz de tu mirada.

 

Tienes por misión curar.

Me ofreces tu compañía

porque no puedes dejar

sufrir al que en ti confía,

eres Dios y puedes dar

prueba de tu cercanía.

 

En la mesa del Señor

todos quieren ser primeros,

ocupar puestos de honor.

La humildad de los cimeros

obtendrá el puesto mejor,

así son tus misioneros.

 

En el festín celestial

estarán los que más quieres:

el que te sigue leal

y comparte sus haberes,

el que lucha contra el mal

porque Tú eres el que Eres.

 

CURASTE MI SED

 

Mi espíritu está hidrópico,

necesita tu manantial de Vida.

Vago por el desierto con sed de tu presencia

en busca del oasis de la fe.

Un lugar donde surge

la fuente que enriquece los sembrados.

 

Un sábado feliz

hallé el vergel florido de tu misericordia.

Curaste mi dolencia

con la ablución-caricia de tus manos.

 

Si me invitas a tu banquete místico,

no buscaré el honor del primer puesto

pues sé que no soy digno.

Con estar a tu mesa

me sentiré en la gloria de tu casa.

 

Compartiré tus dones

con los pobres, lisiados, ciegos, cojos.

En la cumbre del tiempo habitaremos

en el jardín vivero de eterna caridad.

 

 

Emma-Margarita R. A.-Valdés

email del autor: universo@universoliterario.net

 


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