DÉCIMAS A LA
VIRGEN MARÍA
- I -
Fuiste por Dios
elegida
cauce de la
salvación
por tu humilde
corazón
y en divino Amor
ungida.
Sin pecado
concebida,
como madre
inmaculada,
en tu virginal
morada
puso el Verbo su
semilla,
indultando a
nuestra arcilla
en tu carne
consagrada.
- II -
Por tu infinita
bondad
has ofrecido tu
vida
como esclava
sometida
a su excelsa
voluntad.
Es tu fiat
caridad,
expiación,
sacrificio,
y ejerces tu
humano oficio
unida al Verbo
encarnado.
Por amor te has
inmolado
para nuestro
beneficio.
- III -
Concebida
inmaculada,
llena de
Espíritu Santo,
que te cubrió
con su manto,
eres hoy
glorificada
y la madre
consagrada
para nuestra
redención.
Con tu entrega
en la Pasión
fuiste fiel
corredentora,
la mujer
conquistadora
de la eterna
salvación.
- IV -
Reina y Madre,
asunta al cielo,
es misión de tu
reinado
rescatarnos del
pecado,
darnos celestial
anhelo,
romper del
pecado el
velo
Como reina
espiritual,
en el camino
mortal
eres nuestro
amparo y guía,
¡excelsa Virgen
María!,
y nos liberas
del mal.
- V -
Por tu infinita
bondad,
ofreces paz y
alegría
al alma que en
ti confía.
Por tu fe y
maternidad,
tu entrega y
virginidad,
eres el bien y
el consuelo,
la medianera en
el cielo.
Nos guías hasta
el final,
por senda
trascendental,
en fiel y
místico vuelo.
Emma-Margarita R. A.-Valdés