Sobre el Evangelio de San Juan, capítulo XIV
Por:
Emma-Margarita R. A.-Valdés

Crece la siempreviva
en el páramo gris de la conjura,
su roja flor temprana
será semilla que, en amor, anuncia
una feliz cosecha de futuro
en las mansiones donde no se anubla
el Sol de la Promesa,
que rompe con sus rayos la maligna penumbra.

Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida,
con el Padre, en recíproca inmanencia,
en sus divinas obras
el poder Superior se manifiesta.
Lo que en su nombre pidan
les será concedido con presteza.
La Trinidad habitará en las almas
de aquellos que sus leyes obedezcan.
Enviará el Espíritu, el Paráclito,
para alumbrar sus sendas.
Encontrarán la paz, la patria y el hogar,
que Jesús, por amor, desde la Cruz les deja.

Emma-Margarita R. A.-Valdés