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A TUS PIES PEREGRINOS
Una
mujer pecadora unge los pies de Jesús: Lc 7,36-50

Del libro "VERBO y verso"
Por
Emma-Margarita R. A.-Valdés

A tus pies peregrinos
lloro lágrimas fértiles
y un perfume del seno se derrama
ungiendo los senderos
de tu misión trenzada con espinas.

Mi cuerpo envilecido
en las noches de la fugaz locura
se postra ante el cobijo del perdón
que de tu mano brota.

Beso tu piel, estuche de palomas
mensajeras del sol.
Tú conoces la dura travesía
de mi carne proscrita
y la cubres de blancas azucenas.

Me dices vaya en paz.
Perdonas mi extravío por mi amor
y mi arrepentimiento.

Seguiré tras los pasos
de tus pies perfumados con mi esencia.
  
EL PERFUME DEL ALMA
Llegó a mi tu llamada
y atravesó mi pecho
un enjambre de amor
con ráfagas de cielo.
Reprobé mi pecado
ante tu ardiente fuego
y el perfume del alma
ascendió hasta tu encuentro.
Recordé que mi infancia,
en un pequeño pueblo,
era limpia y feliz
y era virgen mi cuerpo.
Hoy añoro con pena
aquel querido tiempo
cuando alegre jugaba
en hogar dulce y tierno.

Ahora estoy a tus pies
con un dolor interno
derramando el perfume
de mi presente infierno.
Tú perdonas mis faltas,
acoges mi silencio,
y sabes que mi alma
revivió con tu encuentro.
  
Emma-Margarita R. A.-Valdés

Del libro "VERBO y verso"
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