LAS
ARCAS DE
LA VIDA
Hay
riquezas
que
presionan
las
almas
débiles,
como el
peso de
los
montes
sobre la
tierra.
Es el
templo
material
de
adoración
al
dinero
adulterado
en el
barro.

Vulgares
torres
y altas
almenas
fugaces
otean el
hontanar
de
fronterizos
placeres
del
cuerpo,
de la
carne
y del
poder y
la
gloria.
Logros
efímeros
en el
viaje
temporal.

Es
difícil
conquistar
la luz
divina
en el
templo
de
ambición.
Un ocaso
silencioso
planea
estéril
en el
límite
del
cielo.

No así
en
largueza
de manos
fieles.
La
cosecha
de las
almas,
cuando
se
anulan
los
moldes
de la
humana
condición
y se
desborda
el
espíritu,
se crea
amor y
hay
riqueza
en las
arcas de
la Vida.

SOY
DÉBIL
Dame la
vida
eterna,
cumplo
los
mandamientos,
desde mi
juventud.
Pido,
Señor,
ser
bueno,
y ganar
tu
favor,
ser del
Reino
heredero.
Me pides
que
abandone,
mi
tierra,
mi
riqueza,
que siga
tu
camino
por la
empinada
senda
que
conduce
a la
gloria,
que mi
vida te
ofrezca.
Si
pudiera,
Señor,
arrancar
de mi
pecho
el amor
a mi
vida,
el amor
al
dinero,
el
malsano
egoísmo,
mi
soberbia,
mi ego.

Si
pudiera,
Señor,
entregarme
a Ti
entero,
lograría
la paz
que en
mi
interior
anhelo.
Pero
sabes
que soy
débil y
no me
atrevo.

Emma-Margarita R. A.-Valdés
email del autor:
universo@universoliterario.net
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