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AMOR DE AMIGO Por
En mi soledad doliente fuiste presencia infrecuente, un amigo, tu amistad es sol caliente, agua limpia de un torrente que bendigo.
A un mundo de fantasía, en plena y dulce armonía, tú conmigo, lejos de la hipocresía como el alba renacía yo, contigo.
Y fue la naturaleza, el cielo, el mar, la belleza, nuestro abrigo, abonamos la nobleza y arrancamos la maleza del castigo.
En la tierra prometida, con hambre de amanecida cual mendigo, el alma fiel, malherida, salió de calma suicida de testigo.
Creaste nuevos colores pletóricos de fulgores, dulce amigo, alegres, deslumbradores, no volverán los temores que maldigo.
No hay nada que me encarcele y de todo lo que duele me desligo. Hiciste que no recele, y aunque el sueño corra o vuele, lo consigo.
Con antiguas ilusiones, con las viejas oraciones, me religo, acepto renunciaciones y encuentro las emociones que persigo.
Eres en mi alma un hermano, amor de amigo, amor sano, blanco trigo. Unidos, mano con mano, se hace el destierro liviano, buen amigo.
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DESAMOR DE AMIGO Por
Se ocultó tu sol caliente, se cerró tu limpia fuente cuando estalló la tristeza. En mi soledad doliente permanecí indiferente al conocer tu vileza.
Te apartaste de mi vida, no me curaste la herida cuando llegó la traición. Era tu amistad fingida, interesada y podrida, muy lejos del corazón.
El agua de aquel torrente es hoy fango maloliente de tu espíritu mezquino. Eres parte de esa gente que traiciona, engaña y miente para llenar su intestino.
Mi afecto hacia ti crecía sin saber la hipocresía de tu rendida amistad. Confié en una utopía, en la bella fantasía del bien y la caridad.
Son oscuros los colores de aquellas brillantes flores de fe y de sinceridad. Ya no son deslumbradores, están hechos con dolores de tu cruel falsedad.
Soñaba una nueva vida en la rama florecida con amor fiel de un amigo. Hoy la realidad suicida de tu lado me desliga y hace de ti mi enemigo.
La sospecha me encarcela y el pavor a que me duela un desengaño mayor. Mi alma triste llora y vela porque de todo recela, sólo vive en el temor.
Fuiste en verdad un hermano, el Caín soberbio y vano que quiso heredar el cielo. No me tendiste la mano por salvar tu barro enano, es triunfar tu único anhelo.
No me ahoga la tristeza porque tengo la certeza del sincero amor de Dios. Por su infinita nobleza, y sin ninguna aspereza, amigo, te digo adiós.
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