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CUANDO LLEGUE TU AVIÓN
Espero tu llegada
y te imagino allá, allá en el firmamento,
sobre esponjosas nubes, un astro seductor
en la noche azabache, hermética y profunda.
En las ciegas pupilas
veo tu hermoso rostro, espejismo de auroras
en mi pulso desierto; habitas mis sentidos,
porque te llevo dentro, rey de mi corazón.
En mi loca impaciencia
peno tu lejanía, eres hoja en el viento,
eres mi savia viva, fragmento de mi ser
que destroncó de golpe un vendaval exótico.
¡Resurge de la bruma!.
¡Que se pose en la tierra tu pájaro de plata!.
Arroparé tus alas de plumas melancólicas
con un abrazo eterno de raíces y frutos.
Emma-Margarita R.
A.-Valdés
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