

COFRADÍA DE LAS SIETE
PALABRAS DE JESÚS EN LA CRUZ
Por:
Emma-Margarita
R. A.-Valdés
Hermanos de la santa “Cofradía
de las Siete Palabras de Jesús”,
se consagran, Señor, por una
mística
llamada hacia la Vida por la Cruz.
Bajo túnica roja y negra capa,
iconos de tu sangre y de su luto,
con blanco inmaculado de
esperanza,
te siguen tras las huellas de tu
surco
Sobre el costado, escudo con tres
cruces,
la corona de espinas y los clavos,
bordados con el oro que los
une
sobre el óvalo negro, en fino
raso.
En orante silencio te acompañan
por la ruta final de tu Pasión.
Aguardan, en la luz de la mañana,
la alegría de contemplar tu albor.
Están en la memoria los cofrades,
inscritos en el Libro de Difuntos,
que alcanzaron la meta y son
baluarte
de la fe; son semilla, flor y
fruto.
Cristo de la Agonía, eres el rasgo
que unifica la santa cofradía,
desde la Cruz, en amoroso abrazo,
das el perdón y célica acogida.

PROCESIÓN DE LAS SIETE
PALABRAS
Por:
Emma-Margarita
R. A.-Valdés

Primera palabra:
"Padre, perdónalos, porque no
saben lo que hacen" (Lc 23,34)
Perdóname, Señor, porque he
pecado.
¡Acércate a mi triste
desamparo!
Se oscureció tu luz,
naufragué en tu infinito mar
azul,
me alejé de tu amor,
no percibí el sonido de tu
voz
ni el vibrar de tu cálida
llamada ,
no acaricié tus llagas
ni probé el vino espeso de
tus uvas
ni el pan sin levadura.
Tú entregas hasta tu último
latido
y redimes mi falta, mi
delito.
¡Enséñame a sentir la
caridad,
a soportar la cruz y a
perdonar!
Perdóname, Señor, porque he
pecado.
¡Acércate a mi triste
desamparo!

Segunda Palabra:
"Hoy estarás conmigo en el
Paraíso" (Lc 23, 43)
Confío, mi Señor, en tu Palabra,
por el amor que en sangre tú
derramas.
Santo Cristo de la Misericordia,
gracias por tu palabra salvadora
Soportas el martirio
y perdonas mi falta. No soy digno
de recibir tu gracia.
y habitar en la paz de tus
moradas.
Te doy gracias, Señor,
por tu Pasión y muerte y tu
perdón,
por llevarme contigo hacia a la
gloria,
a la mansión celeste en la que
moras.
Hoy percibo la luz de tu
horizonte,
que en tus señales mi saber se
ahonde.
Confío, mi Señor, en tu Palabra,
por el amor que en sangre tú
derramas.

Tercera Palabra:
"He aquí a tu hijo: he aquí a
tu Madre" (Jn 19, 26)
Me haces hijo, aunque indigno, de
tu madre.
¡Que jamás yo la ofenda o la
desaire!
Deseo ser esclavo de su amor,
siervo de su materno corazón.
Enséñame a ser fiel a tu bondad,
a ser hijo cabal.
Soy como el hijo pródigo
que vuelve triste, hambriento y
andrajoso,
que se acerca a los brazos de tu
amor
y obtiene tu perdón.
Eres el Santo Cristo de la Entrega
y me brindas la Madre más
perfecta.
Quiero seguir tus pasos de
cristal,
ofrendarme en el ara de tu altar.
Me haces hijo, aunque indigno, de
tu madre.
¡Que jamás yo la ofenda o la
desaire!

Cuarta Palabra:
"Dios mío, Dios mío, ¿por qué
me has abandonado?" (Mt 27, 46)
Yo me alejé de Dios y Tú sentiste,
por mi desvío, la orfandad
sublime.
Fue mi humano pecado
la causa del martirio y del
fracaso.
Fue mi vacío espíritu
la oquedad del destierro, del
abismo.
Es tu grito de amor
la inmensidad de tu desolación.
Enséñame a rezar
con mi dolor, mi angustia y
soledad.
Cristo del Desamparo y Buen Amor,
que Dios esté en mi humano
corazón.
Y al final, mi refugio
sea el Padre que ampara al
moribundo.
Yo me alejé de Dios y Tú sentiste,
por mi desvío, la orfandad
sublime.

Quinta Palabra:
"Tengo sed" (Jn
19, 28)
Quiero saciar tu sed de amor, de
paz,
sed de fe y de bondad.
Yo te ofrecí vinagre
y tu me diste el zumo de tu
sangre.
Tu viertes vino rojo
en mi tierra agostada por mi
abrojo.
Es tu sed un tormento
y no cultivo vid en tu viñedo.
Yo también tengo sed
de elevarme en las alas de la fe.
Bebo mi llanto a solas,
que mis lágrimas sean
corredentoras.
Tú, Santísimo Cristo de la Sed,
conoces mi sequía y mi aridez.
Quiero saciar tu sed de amor, de
paz,
sed de fe y de bondad.

Sexta Palabra:
"Todo está consumado"
(Jn 19,30)
Redime mis pecados tu martirio.
¡Ayúdame a ser fiel, lo necesito!
Que jamás te abandone
por el fausto del mundo y sus
honores.
Triste y arrepentido
al Cristo de la Sangre pido
auxilio.
Señora del Calvario,
tu dolor es debido a mi pecado.
Por la Cruz de Pasión vivo
contrito
y ante ella me consagro y me
arrodillo
Cristo, la Redención se ha
consumado,
divino sacrificio, sobrehumano.
Invoco tu perdón
desde la aflicción del pecador.
Redime mis pecados tu martirio.
¡Ayúdame a ser fiel, lo necesito!

Séptima Palabra:
"Padre, en tus manos
encomiendo mi espíritu" (Lc 23, 46)
La voluntad de Dios está cumplida.
¡Señor, que yo la cumpla cada día!
Tembló la tierra, el velo se
rasgó.
Supieron que eres hombre y eres
Dios.
Cristo de la Agonía,
eres fruto en el árbol de la Vida,
florecido en dolor,
madurado en humano corazón.
Con una lanza abrieron la
alfaguara
de tu amor: sangre y agua.
Copiosa fuente de misericordia
que es, de la penitencia,
exculpatoria
Encomiendas tu espíritu
al Padre, al Ser divino.
La voluntad de Dios está cumplida.
¡Señor, que yo la cumpla cada día!

Emma-Margarita
R. A.-Valdés

|