EL YUGO DE LA ARCILLA

Por

Emma-Margarita R. A.-Valdés

El dolor esclaviza mis sentidos

al yugo de la arcilla.

Estoy en el adarve, tras la almena

del miedo y de la angustia.

Albañal anegado por mis lágrimas.

Me alcahaza la furia de las losas

cerrando el ajimez del laberinto.

En la orfandad de mi alarido virgen

se rebela un porqué.

La mente dividida, atormentada,

llama al Sol, alarife de las sombras

y tu luz se hace carne.

Introduces tu alafia en mis raíces

regadas con tu sangre.

Tu materia rechaza la tortura

que tu Pasión consiente.

Tu alfaguara de amor

lleva inmortalidad a mi alacet.

Eres el alfaquín de mis achaques.

El acíbar del mal y el sufrimiento

disuelve mis contrarios redimidos

por la triple unidad.

Alboroza el dolor de Monte y Cruz,

acepto el alacrán de su presencia,

su aldabada es latido de oración.

Mi azahar se marchita para el fruto

nutrido con la savia

del naranjo que aroma el Paraíso.

Rasga la oscuridad

tu rayo redentor, antorcha de holocausto,

y descubro partículas de estrella

en mi materia breve.

¡Me has librado del yugo de la arcilla!.

Emma-Margarita R. A.-Valdés

 

Del libro "Algarabía"

Publicaciones Obra Social y Cultural Cajasur

Poesía trascendental - Contenido

Libro "Algarabía"

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