MADRE AUXILIADORA

 

Por 

Emma-Margarita R. A.-Valdés

 

 

Loada seas Madre auxiliadora,

bella vendimiadora,

custodia de mirífica simiente;

manantial del bautismo en la confianza

que sacia la añoranza

del hombre desterrado y penitente.

 

Te quedas en la tierra confortada,

en tu hijo refugiada,

y en el Cenáculo eres la Señora.

Tu oración cotidiana les consuela.

La ansiedad te desvela

esperando su luz reveladora.

Los apóstoles temen predicar,

no quieren declarar

sobre la maravilla contemplada.

Han tenido a Jesús resucitado,

le han visto y les ha hablado,

mas la esencia a la arcilla está apegada.

 

Viven acobardados por el miedo

a confesar su credo,

recelan que les van a condenar.

Unidos en tu afable compañía

aguardan ese día

que Cristo les acaba de anunciar.

 

Persisten encerrados, escondidos,

aunque están elegidos

para ser operarios del viñedo.

En el silencio se oyen sus latidos,

en brío convertidos,

y saldrán a la lucha con denuedo.

  

Emma-Margarita R. A.-Valdés 

     
   

Libro "Antes que la luz de la alborada, tú, María"

Libros de Emma-Margarita R. A.-Valdés

Virgen María

 

 

 

     

 


     
   

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