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Cuando
triunfa en los fríos hospitales
la fiera
enfermedad
y hay
personas que dan todo su cuerpo,
veo la
caridad.

Cuando
observo el milagro de la vida,
la
excelsa creación,
me
encuentro entre tus manos generosas
y crece
mi ilusión

Cuando
veo esos monjes entregados
a
hacer tu voluntad,
pienso
que en este mundo ¡oh, Dios mío!
hay
armonía y paz.

Cuando
el odio, la guerra y la injusticia
siembran muerte y dolor,
recuerdo como tu Hijo en el Calvario
nos
dio su gran amor.

Cuando
en tierra lejana, el misionero
siembra tu corazón
abonando los surcos con su sangre,
me inquieta
su oblación.

Cuando
rezo en la ermita silenciosa
y miro
hacia el altar
donde
una roja luz late encendida,
te siento
palpitar.

Cuando
medito a solas y te alcanzo,
te
logro descifrar,
sé que
hay verdad y amor en este mundo
bañado
por tu mar.

En mp3,
recitada por la autora. Pulsar
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