UN NIÑO EXTRAÑO

Por

Emma-Margarita R. A.-Valdés

 

Un niño extraño,
solo,
contempla realidades censurables.
En sus ojos emergen las preguntas;
en su cuerpo, inquietud;
en sus manos, el barro de castillos,
y un mundo de ilusiones en su mente.

Curioso observa.
Nos ve llegar por la angulosa calle
y escucha nuestra charla:
Hablábamos de un genio.

El niño extraño,
solo,
con sus ojos hambrientos de saber,
dice: ¿Cómo es un genio?.
Nuestras palabras llevan a su zona
un nuevo enfoque.
Perdido en la inmundicia del ambiente
encuentra realidades de la Altura.

Exclama alegre:
¡Seré genio algún día!
- rebosa candidez
su aureola de cielo-.

Descubro la semilla,
sola,
con el nervio interior de savia virgen
y el poder creador del elegido.

Tomo sus manos tiernas.
¿Anhelas, niño extraño, ser un genio?.
Oye esta historia:
Viaja Gulliver,
solo,
por un mundo de enanos.
Los enanos astutos le acechaban.
Le temían y ansiaban derribarle.
Cuando al fin se durmió,
le rindieron en lucha inexistente.
Mas una vez vencido, le aclamaron.
Así es la historia humana.
Gulliver sigue
solo,
cruza la blanca línea de la idea,
el laberinto gris de un imposible,
se impone al verde enano de la envidia.

Recuerda en tu futuro
que surcarás las nubes
solo,
hacia la luz que emana de los astros.
Alcanzarás la gloria en tu atalaya.
Te sentirás
solo
hasta que el tiempo alcance tu destino,
si es que algún día crecen los enanos
y te comprenden.

 

Emma-Margarita R. A.-Valdés

 

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Contenido

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