La generación malvada pide una señal: Mt 16,1-12; Mc 8,11-21

El signo de Jonás. La luz interior: Mt: 6,22-23. 12,38-42; Lc 11,29-36

 

LA SEÑAL, MÍSTICO UNIVERSO y TU SEÑAL DE AMOR

 

Del libro "VERBO y verso"

Por Emma-Margarita R. A.-Valdés

 


 

LA SEÑAL

 

 

Cuando el corazón vacío

sumido en el desencanto,

entre la risa y el llanto,

en su mortal extravío

pide a Dios una señal,

que le guía hacia la fuente

bajo la estrella de Oriente.

Tú, Señor, ser inmortal,

das la señal de Jonás,

sugieres que, al tercer día,

tu cuerpo se elevaría,

y la gloria alcanzarás.

 

A los tuyos aconsejas

eviten la levadura

de santurrona impostura

y de prácticas añejas.

Tú multiplicas el pan,

das de comer al hambriento,

eres celestial sustento,

con fe en ti se salvarán.

¡Abrid los ojos!, les dices,

no caigáis en el olvido

de lo que os he advertido

para ser en Dios felices.

 

 

MÍSTICO UNIVERSO

 

 

Observo las señales de los tiempos,

los troncos verticales de los bosques,

la tristeza infinita de los sauces

el final amarillo de las hojas,

el vuelo majestuoso de los pájaros…

Sé que todo es efluvio de la Esencia

sobre la masa gris acrisolada.

 

Ciegos, sordos, no ven la creación

y piden al Señor una señal.

La única señal que él les ofrece:

los tres días de encierro de Jonás,

imagen de final resurrección

 

Ven, Señor, a la orilla del asombro,

donde germinan lóbregos dilemas,

los ojos se ensombrecen con las lágrimas,

las golondrinas huyen de la espina

y el cuerpo es dominado por la duda.

 

Protégeme del viento huracanado

que arrastra hacia la dársena del miedo.

Llévame al puerto azul de tu morada,

dame el pan que guardaste en los canastos,

sacia mi hambre ancestral de eternidad.

 Que jamás necesite una señal

para saber que tú eres Dios y hombre.

 

Ábreme los oídos y los ojos

para gozar, sin velos, la belleza,

tu música sagrada y el color

del místico universo.

 

 

TU SEÑAL DE AMOR

 

 

Algunas veces ruego una señal

para mi desencanto y mi amargura:

una luz en la noche fría, oscura

que ilumine mi duda elemental.

 

Me dices que Jonás salió triunfal,

que en tres días rompió su ligadura

y es la señal que al fin de tu andadura

darás como pilar fundamental.

 

Perdóname, Señor, por mi exigencia,

enciende el candelero de mi fe

e ilumina el negror de mi conciencia.

 

Con tu feraz ayuda yo seré

la luz que irradie libre mi creencia

y tu señal de amor encontraré.

 

Emma-Margarita R. A.-Valdés

email del autor: universo@universoliterario.net

 

 





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