PEQUEÑA SEMILLA

(Ez 17,22-24; Salmo 91; 2 Cor 5,6-10; Mc 4,26-34)

 

Por

Emma-Margarita R. A.-Valdés




       Fuiste, mi Señor,

pequeña semilla de tierra agostada

que se hizo palmera en oasis de amor,

vergel renacido con sílabas de agua.

Mis rocas se han hecho tierra de labor

que abriga en su limo tos hondas parábolas

y de sus raíces tú eres fruto y flor.

 

Eres, mi Señor,

sembrador de vida por surcos de barro,

un agricultor de lágrima y duelo

para la cosecha de risas y cánticos.

Plantaré en tu nombre cedros de mi suelo,

tú ennoblecerás los troncos profanos

y tendrán las hojas savia de tu cielo.

 

Serás, mi Señor,

ave celestial del reino infinito,

Tú me librarás de humana cadena

cuando la hoz siegue mi tallo cautivo.

Resucitaré una Nochebuena.

Comí el Pan que es Vida por tu sacrificio

sobre el blanco altar en virgen patena.

Emma-Margarita R. A.-Valdés

 Poesía trascendental

La Eucaristía

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Pintor: Willow, Arlenea