MILAGRO EUCARÍSTICO DE SEGOVIA (ESPAÑA)

Año 1410

 

 

 

   
 

 

 

 
 

 

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En el año de 1410, reinando en España D. Juan Clarísimo, en el cual tiempo por ser el Rey de edad pequeña, que aún no había llegado a los catorce años, y la nobilísima Reina Dª Catalina, madre suya, era Gobernadora de todo el Reino; y siendo Obispo de la ciudad de Segovia D. Juan de Tordesillas, acaeció una cosa admirable y espantosa en esta ciudad. Y es que un sacristán de la iglesia de San Facundo, estando fatigado por una deuda que debía de ciertos dineros, que era obligado so pena de excomunión, a pagar a otro cristiano, viendo que por su pobreza no podía cumplirlo, determinó pedirlos a un judío médico, que tenía por nombre D. Mayr, vecino de esta ciudad. El judío le respondió que todo lo que le pedía y mucho más le daría, si por prenda de esto le daba el Cuerpo de Jesucristo, que los cristianos decían era Dios. Entonces el sacristán prometióselo y dióselo en una custodia muy guardado, y recibió el sacristán los dineros y fuese muy alegre. Hecho esto, el judío muy contento, mandó llamar a otros judíos amigos y propincuos suyos secretamente, los cuales juntos, les dijo que él tenía la Hostia que los cristianos adoraban por Dios, y les dijo que sobre tal negocio determinasen lo que se había de hacer con deliberación. Pasado el concilio, tomaron con sus sucias manos el Cuerpo de nuestro Salvador y, menospreciándole, le trajeron a la sinagoga, adonde hicieron gran fuego, y en medio de él pusieron una gran caldera con resina, adonde, estando cociendo, determinaron echar el Cuerpo de nuestro Salvador Jesús dentro. Cogieron la Sagrada Forma para echarla en la caldera y se fue volando por el aire, yendo tras de ella los malvados pensando tomarla y, luego. en un momento comenzó a temblar la sinagoga y se oyó un gran trueno y estallido. que todos los postes y arcos se abrieron (y hoy día están así) y fue tan grande el ruido, que todos los judíos pensaron se venía el edificio al suelo. Entonces, viendo la grandeza del milagro, determinaron tomar un paño limpio, y envuelta en él la sacratísima Hostia, la llevaron al monasterio de Santa Cruz, de la Orden de Predicadores. Contaron al Prior, por orden, todo lo que había acaecido y le dieron el Cuerpo de nuestro Salvador, el cual lo llevó al altar con toda solemnidad. Y lo contó todo al Prelado de esta ciudad de Segovia, lo que oyendo el Obispo, se lo dijo a la Reina, que se hallaba en dicha ciudad, y acordaron de común consejo de hacer inquisición de esta maldad y pusieron en prisión a todos los principales de los judíos, entre los que prendieron a D. Mayr, y todos confesaron la verdad.

Acabada la justicia, el Obispo, con la clerecía y Cofradías, en solemne procesión, fue a la casa donde acaeció el milagro y la consagró para la iglesia que hoy se llama "Corpus Christi", desde cuyo tiempo, el día de Corpus Christi, cada año se hace una solemnísima procesión por toda la ciudad a esta iglesia.

Para testimonio de lo cual, todas estas cosas, por orden común, e informado de hombres que se hallaron presentes al negocio, las escribió el egregio Dr. De Espin, en un libro que se llama Pináculo de fe, que está hoy día en San Francisco de Valladolid (cf. I. Rodríguez y Fernández, Segovia. Corpus. Madrid, 1902).

Actualmente esta iglesia del Corpus Christi, situada junto a la Plaza Mayor de la ciudad de Segovia está llevada por madres Clarisas. Y todavía se sigue haciendo anualmente, en las catorce principales parroquias de la ciudad, una función de desagravio, con procesión al Corpus, llamada "catorcena".