Milagro eucarístico de Erding

Alemania. Año 1417

 

Un campesino muy pobre de Erding no lograba mejorar su situación económica a pesar de que trabajaba la jornada entera. Su vecino de casa, que trabajaba en lo mismo, vivía en cambio con gran comodidad. Un día, el campesino pobre preguntó a su vecino cómo así lograba ganar tanto dinero. Éste le confió que la razón de sus éxitos estaba en el Santísimo Sacramento que conservaba en su casa. Entonces, por ignorancia en las cosas de la fe, el campesino pobre pensó que el Santísimo Sacramento era una especie de amuleto. Así, pues, decidió imitar a su vecino. Asistió a la Misa del Jueves Santo, y luego de haber comulgado,  escondió la Hostia en un paño y salió de la iglesia. Sin embargo, durante el camino de regreso, comenzó a sentir remordimientos que le convencieron de que debía restituir la Partícula. En el intento, la Hostia resbaló de sus manos para elevarse por sí sola en el aire. A pesar de todos los esfuerzos, no logró  recuperarla. Lleno de temor, corrió inmediatamente para advertir al párroco, quien se dirigió al instante al lugar donde la Hostia había desaparecido. Cuando llegó, observó que la Partícula estaba apoyada sobre un bloque de tierra y que de ella emanaba una fuerte luz. Se acercó para recogerla pero ésta nuevamente se elevó en el aire y desapareció.

 

El sacerdote advirtió al Obispo, quien se dirigió personalmente al lugar del Milagro. Pero estando allí, la Hostia nuevamente se elevó. El Obispo y todos los ciudadanos decidieron, entonces, construir una capilla en honor al Prodigio Eucarístico.  Sólo entonces, gracias a la intervención directa del  Obispo, la Hostia pudo ser recuperada.

 

Poco después se edificó en el lugar del Milagro una capilla donde se manifestaron curaciones y prodigios atribuidos a la veneración hacia este Milagro.

A causa de la gran cantidad de peregrinos, las autoridades locales decidieron, en 1675, construir un nuevo santuario más grande, de estilo barroco. El 19 de septiembre de 1677 el obispo Kaspar Künner de Freising, bendijo la nueva iglesia, dedicada a la Preciosísima Sangre. Allí mismo fueron llevadas algunas Reliquias, entre las cuales estaba la Preciosísima Sangre de Cristo. Desde 1992 el Santuario es custodiado por la Orden de los monjes de San Pablo del desierto.

 

 

Reliquia de la Santa Sangre

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