Milagro eucarístico Cebreiro

 

Cebreiro. Galicia. España - 1300

 

 

     
 
 

Diversas fuentes históricas y arqueológicas sostienen que, sobre el altar de la capilla lateral de la iglesia, estaba celebrando la eucaristía un sacerdote benedictino. Pensaba que, en aquel crudo día de invierno, en el que la nieve se amontonaba y el viento era insoportable, nadie vendría a la misa. Pero se equivocaba. Un paisano de Barxamaior, llamado Juan Santín, va al Cebreiro para participar en la Santa Misa. El monje celebrante, de poca fe, menosprecia el sacrificio del campesino. Pero, en el momento de la Consagración, el sacerdote percibe cómo la Hostia se convierte en carne sensible a la vista, y el cáliz en sangre, que hierve y tiñe los corporales. Los corporales con la sangre quedaron en el cáliz y la Hostia en la patena. La noticia del milagro se propagó por todas partes propiciando así una gran devoción a Cristo. A pesar del tiempo, guerras e incendios, el milagro llega a nuestro siglo como signo poderoso de la verdad: Cristo está vivo, resucitado, Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, en la Eucaristía.

Los protagonistas de la historia, el monje y el campesino, tienen sus mausoleos en la iglesia, cerca del lugar del milagro Eucarístico.

Desde su apogeo en el medioevo, peregrinos de todas partes de Europa toman las rutas que llevan a la tumba del apóstol en Santiago de Compostela. Una de las paradas del camino es la iglesia benedictina de Cebreiro, famosa por el Milagro Eucarístico que allí ocurrió. El gran tesoro de Cebreiro es la Iglesia del milagro Eucarístico.

En 1486 los Reyes católicos, peregrinos a Compostela, se hospedan con los monjes, contemplan el milagro y luego, donan el relicario donde se ha guardado el Milagro hasta el día de hoy.

En los primeros años del siglo XVII, el P. Yepes escribía: "Yo, aunque indigno, he visto y adorado este santo misterio, he visto las dos ampollas, en una de ellas está la sangre, que parece apenas coagulada, roja como la de un cabrito recién sacrificado, he visto también la carne, que es roja y seca".

El Cáliz y la Patena son afamadas piezas románicas del siglo XII. Este cáliz preside el escudo de Galicia. La leyenda del Santo Grial gallego, como se conoce a este cáliz, se ha extendido por toda Europa. Cebreiro y el Milagro han influido en la obra de Wagner.

 

 

 
     


 

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