MILAGRO EUCARÍSTICO DE AVIGNON (Francia)

Año 1433

El Milagro Eucarístico de Aviñón se dio lugar en la capilla de la Santa Cruz, sede de la Confraternidad llamada de los Penitentes grises, cuya institución remonta a los lejanos tiempos del piadoso Rey Luis VIII. Él mismo, con el fin de celebrar la victoria ante los herejes Albigenses, quienes negaban la presencia real de Jesús en la Eucaristía, había organizado un acto solemne de reparación, fijado para el 14 de septiembre de 1226, fiesta litúrgica de la Exaltación de la Santa Cruz. En el informe oficial, conservado hoy en día en la capilla de los “Penitentes grises”, se lee que el 30 de noviembre de 1433, mientras que el Santísimo Sacramento estaba expuesto en la pequeña capilla para la adoración pública, la ciudad de Aviñón fue sorprendida por una terrible inundación a causa del desbordamiento del río Ródano, porque en esos días habían caído lluvias torrenciales. En medio de la confusión general, Armand y Jehan de Pouzilhac-Farure, entonces la autoridad máxima de la Confraternidad, lograron llegar con gran fatiga, ayudados por una barca, a la capilla para así poder poner a salvo la custodia con el Santísimo Sacramento. Asomándose a las rejas de la entrada, para poder darse cuenta de la situación, observaron que el agua había superado casi seis pies dentro de la iglesia, pero extrañamente vieron que el agua se encontraba dividida a derecha e izquierda del altar, donde el Santísimo Sacramento estaba expuesto, formando dos paredes que dejaban el altar con la Custodia protegidos y secos.  

La noticia del Milagro se difundió rápidamente y todo el pueblo y las autoridades acudieron al lugar entre cantos de alabanza y de agradecimiento al Señor. Centenares de personas fueron testigos de este Milagro. Poco después, la Confraternidad de los Penitentes grises decidió que el aniversario del Milagro fuese celebrado en la capilla cada año, el día de San Andrés Apóstol. Hasta hoy, cada 30 de noviembre, los hermanos de la confraternidad, se reúnen para celebrar la memoria del Milagro. Antes de la bendición del Santísimo Sacramento, entonan el Cantemus Domino, que es el cántico de Moisés, compuesto luego del paso del Mar Rojo: “Canto a Yaveh pues se cubrió de gloria …Al soplo de tu ira se apiñaron las aguas, se irguieron las olas como un dique… ¿Quién como tú, Yaveh, glorioso en santidad, terrible en prodigios, autor de maravillas?… Guiaste en tu bondad al pueblo rescatado”. (Exodo 15, 1-11)

    

 

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