CALENDARIO LITÚRGICO

TIEMPOS LITÚRGICOS

Marzo año 2017

Textos de los Evangelios de la liturgia y poesías relacionadas con ellos

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Marzo:

(Día 1, marzo, miércoles. Mt 6,1-6.16-18 . Miércoles de Ceniza. El Cristo de Medinaceli)

Mateo 6,1-6.16-18 - "Tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará" - En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará".

Penitencia de ceniza

Penitencia de ceniza, en mp3, recitada por la autora

Discípulo

Discípulo, en mp3, recitada por la autora

Deseo

Deseo, en mp3, recitada por la autora

Soy lo que soy, Señor

Soy lo que soy, Señor, en mp3, recitada por la autora

Peregrino de infinito

Peregrino de infinito, en mp3, recitada por la autora

Encuentro

Encuentro, en mp3, recitada por la autora

Dame tu luz

Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por la autora

Arranca mis piedras de molino

Arranca mis piedras de molino, en mp3, recitada por la autora

No importa

No importa, en mp3, recitada por la autora

(Día 2, marzo, jueves. Lc 9,22-25)

Lucas 9,22-25 - "El que pierda su vida por mi causa la salvará" - En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día". Y, dirigiéndose a todos, dijo: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?"

Primera predicción de la Pasión

Primera predicción de la Pasión, en mp3, recitada por la autora

Su martirio es Palabra de Dios

Te cantan hoy mis cítaras templadas

Te cantan hoy mis cítaras templadas, en mp3, recitada por la autora

Deseo

Deseo, en mp3, recitada por la autora

No permitas, Señor

No permitas, Señor, en mp3, recitada por la autora

¡Hágase tu voluntad!

¡Hágase tu voluntad!, en mp3, recitada por la autora

Peregrino de infinito

Peregrino de infinito, en mp3, recitada por la autora

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

Gotas de fe

(Día 3, marzo, viernes. Mt 9,14-15)

Mateo 9,14-15 - "Cuando se lleven al novio, entonces ayunarán" - En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: "¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?". Jesús les dijo: "¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán".

Vísteme, Señor, para las bodas

Vísteme, Señor, para las bodas; en mp3, recitada por la autora

Discípulo

Discípulo, en mp3, recitada por la autora

Peregrino de infinito

Peregrino de infinito, en mp3, recitada por la autora

(Día 4, marzo, sábado. Lc 5,27-32)

Lucas 5,27-32 - "No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan" - En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme." Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: "¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?". Jesús les replicó: "No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan".

Encuentro

Encuentro, en mp3, recitada por la autora

Acércate, Señor

Acércate, Señor, en mp3, recitada por la autora

Penitencia de ceniza

Penitencia de ceniza, en mp3, recitada por la autora

Peregrino de infinito

Peregrino de infinito, en mp3, recitada por la autora

Lúcido vacío

Lúcido vacío, en mp3, recitada por la autora

Deseo

Deseo, en mp3, recitada por la autora

Dame tu luz

Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por la autora

Jarchya de amor

Tu río

Odalisca del Rayo

Tu amor

Tu amor, en mp3, recitada por la autora

Alborada del perdón

Alborada del perdón, en mp3, recitada por la autora

Diluvio del perdón

Diluvio del perdón, en mp3, recitada por la autora

Una sola ofrenda

Una sola ofrenda, en mp3, recitada por la autora

Arranca mis piedras de molino

Arranca mis piedras de molino, en mp3, recitada por la autora

No permitas, Señor

No permitas, Señor, en mp3, recitada por la autora

Una sola ofrenda

Una sola ofrenda, en mp3, recitada por la autora

(Día 5, marzo, domingo, Mt 4,1-11. Primer domingo de Cuaresma)

Día de Hispanoamérica

 

Mateo 4,1-11 - "Jesús ayuna cuarenta días y es tentado" - En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes". Pero él le contestó, diciendo: "Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice: "Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras"." Jesús le dijo: "También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios". Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: "Todo esto te daré, si te postras y me adoras". Entonces le dijo Jesús: "Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto". Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

María, tu tierna paloma emprende el vuelo

(Día 6, marzo, lunes. Mt 25,31-46)

Mateo 25,31-46 - "Cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis" - En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme". Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?. Y el rey les dirá: Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. Y entonces dirá a los de su izquierda: Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces también éstos contestarán: Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?. Y él replicará: Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo. Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna".

Hay amor y verdad

Hay amor y verdad, en mp3, recitada por la autora

Penitencia de ceniza

Penitencia de ceniza, en mp3, recitada por la autora

No permitas, Señor

No permitas, Señor, en mp3, recitada por la autora

Gotas de fe

(Día 7, marzo, martes. Mt 6,7-15)

 Mateo 6,7-15 - "Vosotros rezad así" - En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno. Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas".

Padre

Padre, en mp3, recitada por la autora

Padre nuestro

Es oración

Es oración, en mp3, recitada por la autora

Quiero hacer con mi vida una oración

Quiero hacer con mi vida una oración, en mp3, recitada por la autora

Oraciones de los niños

Oraciones a la Virgen María

El Santo Rosario

El Santo Rosario, en pps

Oraciones a la Santísima Trinidad  Mandamientos

Alborada del perdón

Alborada del perdón, en mp3, recitada por la autora

Diluvio del perdón

Diluvio del perdón, en mp3, recitada por la autora

Encuentro

Encuentro, en mp3, recitada por la autora

El rico Epulón y el pobre Lázaro

El rico Epulón y el pobre Lázaro, en mp3, recitada por la autora

Caminando a Emaús, yo te añoraba

Caminando a Emaús, yo te añoraba, en mp3, recitada por la autora

(Día 8, marzo, miércoles. Lc 11,29-32)

Lucas 11,29-32 - "Habiéndose reunido la gente, comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.

No importa

No importa, en mp3, recitada por la autora

Acércate, Señor

Acércate, Señor, en mp3, recitada por la autora

Mis mezquitas

La tempestad

El eco del mundo

El eco del mundo, en mp3, recitada por la autora

Hombre y Dios

Hombre y Dios, en mp3, recitada por la autora

Te cantan hoy mis cítaras templadas

Te cantan hoy mis cítaras templadas, en mp3, recitada por la autora

(Día 9, marzo, jueves. Mt 7,7-12)

Mateo 7,7-12 - "Quien pide recibe" - En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas".

Padre

Padre, en mp3, recitada por la autora

Padre nuestro

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

Es oración

Es oración, en mp3, recitada por la autora

Quiero hacer con mi vida una oración

Quiero hacer con mi vida una oración, en mp3, recitada por la autora

Oraciones de los niños

Oraciones a la Virgen María

El Santo Rosario

El Santo Rosario, en pps

Oraciones a la Santísima Trinidad  Mandamientos

Como una niña, Madre del Cielo

Como una niña, Madre del Cielo; en mp3, recitada por la autora

(Día 10, marzo, viernes. Mt 5,20-26)

Mateo 5,20-26 - "Vete primero a reconciliarte con tu hermano" - En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto".

Alborada del perdón

Alborada del perdón, en mp3, recitada por la autora

Diluvio del perdón

Diluvio del perdón, en mp3, recitada por la autora

Encuentro

Encuentro, en mp3, recitada por la autora

No permitas, Señor

No permitas, Señor, en mp3, recitada por la autora

Me coronas rey de la materia

Me coronas rey de la materia, en mp3, recitada por la autora

Mis mezquitas

(Día 11, marzo, sábado. Mt 5,43-48 )

Mateo 5,43-48 - "Sed perfectos como vuestro Padre celestial" - En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto".

Dame tu luz

Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por la autora

Penitencia de ceniza

Penitencia de ceniza, en mp3, recitada por la autora

Peregrino de infinito

Peregrino de infinito, en mp3, recitada por la autora

Tu amor

Tu amor, en mp3, recitada por la autora

(Día 12, marzo, domingo. Mt 17,1-9)

Mateo 17,1-9 - "Su rostro resplandecía como el sol" - En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: "Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo". Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: "Levantaos, no temáis". Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: "No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos".

 

(Día 13, marzo, lunes. Lc 6,36-38)

Lucas 6,36-38 - "Perdonad, y seréis perdonados" - En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros".

Alborada del perdón

Alborada del perdón, en mp3, recitada por la autora

Diluvio del perdón

Diluvio del perdón, en mp3, recitada por la autora

Acércate, Señor

Acércate, Señor, en mp3, recitada por la autora

Dame tu luz

Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por la autora

(Día 14, marzo, martes. Mt 23,1-12. Nuestra Señora de la Caridad)

Mateo 23,1-12 - No hacen lo que dicen" - En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido".

No permitas, Señor

No permitas, Señor, en mp3, recitada por la autora

¡Hágase tu voluntad!

¡Hágase tu voluntad!, en mp3, recitada por la autora

Dame tu luz

Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por la autora

Peregrino de infinito

Peregrino de infinito, en mp3, recitada por la autora

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

Gotas de fe

Nuestra Señora de la Caridad del Cobre

Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en mp3, recitada por la autora

Estrella de mi noche

(Día 15, marzo, miércoles. Mt 20,17-28)

Mateo 20,17-28 - "Lo condenarán a muerte" - En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: "Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará".

Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella contestó: "Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda". Pero Jesús replicó: "No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?" Contestaron: "Lo somos". Él les dijo: "Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre".

Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos".

Primera predicción de la Pasión

Primera predicción de la Pasión, en mp3, recitada por la autora

Su martirio es Palabra de Dios

¡Hágase tu voluntad!, en mp3, recitada por la autora

No permitas, Señor

No permitas, Señor, en mp3, recitada por la autora

¡Hágase tu voluntad!

Hágase tu voluntad, en mp3, recitada por la autora

Me coronas rey de la materia

Me coronas rey de la materia, en mp3, recitada por la autora

Dame tu luz

Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por la autora

Te cantan hoy mis cítaras templadas

Te cantan hoy mis cítaras templadas, en mp3, recitada por la autora

Deseo

Deseo, en mp3, recitada por la autora

Mis mezquitas

Él es...

Él es..., en mp3, recitada por la autora

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

Acércate, Señor

Acércate, Señor, en mp3, recitada por la autora

Alianza del silencio

Lúcido vacío

Espíritu inmortal

Espíritu inmortal, en mp3, recitada por la autora

Pequeña semilla

El viento del sur

El viento del sur, en mp3, recitada por la autora

Biznagas luminosas

Biznagas luminosas, en mp3, recitada por la autora

(Día 16, marzo, jueves. Lc 16,19-31)

Lucas 16,19-31 - "Recibiste tus bienes, y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces" - En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle la llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas." Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros." El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán." Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto".

El rico Epulón y el pobre Lázaro

La cenia

Somos libres

Somos libres, en mp3, recitada por la autora

Naciste libre

La libertad

Me coronas rey de la materia

Me coronas rey de la materia, en mp3, recitada por la autora

Los talentos

Los talentos, en mp3, recitada por la autora

Antiguos paisajes

Antiguos paisajes, en mp3, recitada por la autora

(Día 17, marzo, viernes. Mateo 21,33-43.45-48 )

Mateo 21,33-43.45-48 - "Éste es el heredero: venid, lo mataremos" - En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo". Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia". Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?". Le contestaron: "Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos". Y Jesús les dice: "¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente?" Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos". Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.

No importa

No importa, en mp3, recitada por la autora

Dame tu luz

Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por la autora

El eco del mundo

El eco del mundo, en mp3, recitada por la autora

Sangre y muerte

Sangre y muerte, en mp3, recitada por la autora

Puede ser bello el mundo

Puede ser bello el mundo, en mp3, recitada por la autora

Al necio

Acércate, Señor

Acércate, Señor, en mp3, recitada por la autora

Penitencia de ceniza

Penitencia de ceniza, en mp3, recitada por la autora

Peregrino de infinito

Peregrino de infinito, en mp3, recitada por la autora

Jarchya de amor

Tu río

Odalisca del Rayo

(Día 18, marzo, sábado. Lucas 15, 1-3. 11-32 )

Lucas 15, 1-3. 11-32 - "Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido" -  En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: "Ése acoge a los pecadores y come con ellos". Jesús les dijo esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna",  El padre les repartió los bienes, No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente, Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad- Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros". Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo". Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado". Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contesto: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud". Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo, Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado". El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado".

Padre

Padre, en mp3, recitada por la autora

Alborada del perdón

Alborada del perdón, en mp3, recitada por la autora

Diluvio del perdón

Diluvio del perdón, en mp3, recitada por la autora

Encuentro

Encuentro, en mp3, recitada por la autora

No permitas, Señor

No permitas, Señor, en mp3, recitada por la autora

Me coronas rey de la materia

Me coronas rey de la materia, en mp3, recitada por la autora

Mis mezquitas

(Día 19, marzo, domingo. Juan 4,5-42 . San José, esposo de la Virgen María)

Día del Seminario

 

Juan 4,5-42 - "Un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna" - En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: "Dame de beber." Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. La samaritana le dice: "¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?" Porque los judíos no se tratan con los samaritanos. Jesús le contestó: "Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva." La mujer le dice: "Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?" Jesús le contestó: "El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna." La mujer le dice: "Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla". Él le dice: "Anda, llama a tu marido y vuelve." La mujer le contesta: "No tengo marido." Jesús le dice: "Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad". La mujer le dice: "Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén." Jesús le dice: "Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad." La mujer le dice: "Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo." Jesús le dice: "Soy yo, el que habla contigo" En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: "¿Qué le preguntas o de qué le hablas?" La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: "Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que ha hecho; ¿será éste el Mesías?" Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. Mientras tanto sus discípulos le insistían: "Maestro, come." Él les dijo: "Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis." Los discípulos comentaban entre ellos: "¿Le habrá traído alguien de comer?" Jesús les dice: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: Levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador. Con todo, tiene razón el proverbio: Uno siembra y otro siega. Yo os envié a segar lo que no habéis sudado. Otros sudaron, y vosotros recogéis el fruto de sus sudores". En aquel pueblo muchos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: "Me ha dicho todo lo que he hecho." Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: "Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.

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El despertar de José

El despertar de José, en mp3, recitada por la autora

En tu grial

En tu grial, en mp3, recitada por la autora

El nacimiento del Niño Jesús

El nacimiento del Niño Jesús, en mp3, recitada por la autora

La Sagrada Familia

El  Niño perdido y hallado en el Templo

 El  Niño perdido y hallado en el Templo, en mp3, recitada por la autora

Santa sencillez

Santa sencillez, en mp3, recitada por la autora

Paz conventual

Paz conventual, en mp3, recitada por la autora

(Día 20, marzo, lunes. Mt 1,16.18-21.24a )

 

Mateo 1,16.18-21.24a . "José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor" - Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados." Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

(Día 21, marzo, martes . Mt 18,21-35)

Mateo 18,21-35 - "Si cada cual no perdona de corazón a su hermano, tampoco el Padre os perdonará". En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contesta: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano".

Alborada del perdón

Alborada del perdón, en mp3, recitada por la autora

Diluvio del perdón

Diluvio del perdón, en mp3, recitada por la autora

Encuentro

Encuentro, en mp3, recitada por la autora

Acércate, Señor

Acércate, Señor, en mp3, recitada por la autora

Dame tu luz

Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por la autora

(Día 22, marzo, miércoles. Mt 5,17-19)

Mateo 5,17-19 - "Quien cumpla y enseñe será grande" - En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos".

No permitas, Señor

No permitas, Señor, en mp3, recitada por la autora

¡Hágase tu voluntad!

¡Hágase tu voluntad!, en mp3, recitada por la autora

Peregrino de infinito

Peregrino de infinito, en mp3, recitada por la autora

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

Gotas de fe

(Día 23, marzo, jueves. Lc 11,14-23)

 Lucas 11,14-23 - "El que no está conmigo está contra mí" - En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: "Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios". Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: "Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino?. Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan?. Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama".

No importa

No importa, en mp3, recitada por la autora

Discípulo

Discípulo, en mp3, recitada por la autora

Padre

Padre, en mp3, recitada por la autora

Padre nuestro

Es oración

Es oración, en mp3, recitada por la autora

Quiero hacer con mi vida una oración

Quiero hacer con mi vida una oración, en mp3, recitada por la autora

Oraciones de los niños

Oraciones a la Virgen María

El Santo Rosario

El Santo Rosario, en pps

Oraciones a la Santísima Trinidad  Mandamientos

Alborada del perdón

Alborada del perdón, en mp3, recitada por la autora

Diluvio del perdón

Diluvio del perdón, en mp3, recitada por la autora

Encuentro

Encuentro, en mp3, recitada por la autora

(Día 24, marzo, viernes. Marcos 12,18-34)

Marcos 12,18-34 - "El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás" - En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: "¿Qué mandamiento es el primero de todos?". Respondió Jesús: El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser". El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que éstos". El escriba replicó: Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: "No estás lejos del reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Dame tu luz

Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por la autora

Hombre y Dios

Hombre y Dios, en mp3, recitada por la autora

Te cantan hoy mis cítaras templadas

Te cantan hoy mis cítaras templadas, en mp3, recitada por la autora

Es amor

 Es amor, en mp3, recitada por la autora

Tu amor

Tu amor, en mp3, recitada por la autora

La cenia

Somos libres

Somos libres, en mp3, recitada por la autora

Naciste libre

La libertad

Me coronas rey de la materia

Me coronas rey de la materia, en mp3, recitada por la autora

Los talentos

Los talentos, en mp3, recitada por la autora

(Día 25, marzo, sábado. Lc 1,26-38. La Anunciación)

Jornada por la Vida

 

 Lucas 1,26-38 - "Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo" - A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin". Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?". El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible". María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra". Y la dejó el ángel.

La Encarnación del Hijo de Dios

La Encarnación del Hijo de Dios, en mp3, recitada por la autora

¿Por qué me has desamparado?

¿Por qué me has desamparado?, en mp3, recitada por la autora

Paternidad frustrada

Paternidad frustrada, en mp3, recitada por la autora

Sacrificio

Sacrificio, en mp3, recitada por la autora

Murió mi sueño

Murió mi sueño, en mp3, recitada por la autora

Una familia acomodada

Una familia acomodada, en mp3, recitada por la autora

Un sueño perdido

(Día 26, marzo, domingo. Jn 9,1-41)

Juan 9,1-41 - "Fue, se lavó, y volvió con vista" - En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿quien pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?" Jesús contestó: "Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo". Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: "Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado." Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: "¿No es ése el que se sentaba a pedir?" Unos decían: "El mismo". Otros decían: "No es él, pero se le parece". Él respondía: "Soy yo". Y le preguntaban: "¿Y cómo se te han abierto los ojos?" Él contestó: "Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver". Le preguntaron: "¿Dónde está él?" Contestó: "No sé". Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: "Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo". Algunos de los fariseos comentaban: "Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado". Otros replicaban: ¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?" Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: "Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?". Él contestó: "Que es un profeta". Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: "¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?" Sus padres contestaron: "Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse". Sus padres respondieron así porque tenían miedo los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: "Ya es mayor, preguntádselo a él". Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: "Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador". Contestó él: "Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo". Le preguntan de nuevo: "¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?" Les contestó: "Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?" Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: "Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene". Replicó él: "Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder". Le replicaron: "Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?" Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: "¿Crees tú en el Hijo del hombre?" Él contestó: "¿Y quién es, Señor, para que crea en él?" Jesús les dijo: "Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es". Él dijo: "Creo, señor". Y se postró ante él. Jesús añadió: "Para un juicio he venido ya a este mundo; para que los que no ve vean, y los que ven queden ciegos". Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: "¿También nosotros estamos ciegos?" Jesús les contestó: "Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste".

Dame tu luz

Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por la autora

A Cristo

Hombre y Dios

Hombre y Dios, en mp3, recitada por la autora

Gotas de fe

Alianza del silencio

Evangelio de San Juan, Cap. IX y poesías relacionadas con su texto

(Día 27, marzo, lunes. Jn 4,43-54)

Juan 4,43-54 - "Anda, tu hijo está curado" - En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación: "Un profeta no es estimado en su propia patria". Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: "Como no veáis signos y prodigios, no creéis". El funcionario insiste: "Señor, baja antes de que se muera mi niño". Jesús le contesta: "Anda, tu hijo está curado". El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: "Hoy a la una lo dejó la fiebre". El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: "Tu hijo está curado". Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

Encuentro

Encuentro, en mp3, recitada por la autora

Él es...

Él es..., en mp3, recitada por la autora

Evangelio de San Juan, Cap. IV y poesías sobre su texto

(Día 28, marzo, martes,  Jn 5,1-3.5-16)

Juan 5,1-3.5-16 - "Al momento aquel hombre quedó sano" - En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: "¿Quieres quedar sano?". El enfermo le contestó: "Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado". Jesús le dice: "Levántate, toma tu camilla y echa a andar". Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar. Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano: "Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla." El les contestó: "El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar". Ellos le preguntaron: "¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?". Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado. Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: "Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor". Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

 
Evangelio de San Juan - Cap. V. Jn 5,1-47, y poesías sobre su texto
 
 

(Día 29, marzo, miércoles. Jn 5, 17-30)

 

Juan 5,17-30 - "Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere" - En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo". Los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo: "Os lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para vuestro asombro. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. Os lo aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida. Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

La muerte

La muerte, en mp3, recitada por la autora

Arribaré a tu lado

Arribaré a tu lado, en mp3, recitada por la autora

En esa dimensión

En esa dimensión, en mp3, recitada por la autora

Dilemas esenciales

Dilemas esenciales, en mp3, recitada por la autora

Trayecto vital

Trayecto vital, en mp3, recitada por la autora

Resonancias

Resonancias, en mp3, recitada por la autora

Existir

Existir, en mp3, recitada por la autora

Tengo fe

Tengo fe, en mp3, recitada por la autora

Evangelio de San Juan - Cap. V. Jn 5,1-47, y poesías sobre su texto

(Día 30, marzo, jueves. Jn 5,31-47)

Juan 5,31-47 - "Hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza" - En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis. Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése sí lo recibiréis. ¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dais fe a sus escritos, ¿cómo daréis fe a mis palabras?" .

 
Evangelio de San Juan - Cap. V y poesías sobre su texto

Juan Bautista

Juan Bautista, en mp3, recitada por la autora

Juan abrió las veredas

Juan abrió las veredas, en mp3, recitada por la autora

Él es...

Él es..., en mp3, recitada por la autora

Gotas de fe

(Día 31, marzo,  viernes.  Jn 7,1-2.10.25-30)

Juan 7,1-2.10.25-30 - "Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora" - En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: "¿No es éste el que intentan matar?. Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías?. Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene". Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: "A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado". Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Evangelio de San Juan - Cap. VII. Jn 7,1-53, y poesías sobre su texto

Acércate, Señor

Acércate, Señor, en mp3, recitada por la autora

Alianza del silencio

Dame tu luz

Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por la autora

Lúcido vacío

Espíritu inmortal

Espíritu inmortal, en mp3, recitada por la autora

Pequeña semilla

El viento del sur

El viento del sur, en mp3, recitada por la autora

Biznagas luminosas

Biznagas luminosas, en mp3, recitada por la autora

Calendario Litúrgico

Contenido

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Poesía vital - Poesía trascendental - Poesías eucarísticas

Virgen María - Santo Rosario

  Navidad - Semana Santa - Pascua de Resurrección

Evangelio de San Juan

 Teatro  -  Relatos - Paremias y refranes 

Gotas de amor - Gotas de vida - Gotas de fe - Gotas de Navidad

Gotas de Año Viejo y de Año Nuevo

Novedades y comunicados

El carrusel: Páginas de y para los más jóvenes

Poesías escogidas de otros poetas

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Libro "Antes que la luz de la alborada, tú, María"

 Libro "Maternidad..., es poesía"

Libro "Algarabía"

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