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CALENDARIO
LITÚRGICO
TIEMPOS
LITÚRGICOS
Marzo año
2010
Durante el año 2010
se celebra un nuevo "año santo compostelano"
Este acontecimiento religioso
tiene lugar cada vez que el 25 de julio, fiesta de Santiago Apóstol, cae
en domingo.
El "Camino de Santiago"
(peregrinación al sepulcro jacobeo, en Santiago de Compostela, Galicia,
España) es una experiencia de apertura a la trascendencia al tiempo
que la persona se descubre a si misma.

Textos
de los Evangelios de la liturgia y poesías relacionadas con ellos
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Marzo:
(Día 1, marzo, lunes, Lc
6,36-38. Día de Hispanoamérica)
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Lucas 6,
36-38 - "Perdonad y seréis perdonados" - En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no
juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis
condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os
verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.
La medida que uséis, la usarán con vosotros". |
Diluvio
del perdón
Diluvio
del perdón, en mp3, recitada por la autora
Alborada
del perdón
Alborada
del perdón, en mp3, recitada por la autora

(Día 2, marzo, martes,
Mt 23,1-12)
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Moisés
se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo
que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no
hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y
se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están
dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es
para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan
las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los
banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les
hagan reverencias por la calle y que la gente los llame
maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro,
porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois
hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra,
porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis
llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo.
El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se
enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido". |
No permitas, Señor
No
permitas, Señor, en mp3, recitada por la autora
Me coronas rey de la
materia
Me coronas rey de la
materia, en mp3, recitada por la autora
Mis mezquitas

(Día 3, marzo, miércoles, Mt 20,17-28)
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Mateo 20,17-28 - "Lo
condenarán a muerte" - En aquel tiempo, mientras iba subiendo
Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el
camino: "Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre
va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo
condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se
burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día
resucitará".
Entonces se le acercó la madre
de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una
petición. Él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella contestó: "Ordena
que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha
y el otro a tu izquierda." Pero Jesús replicó: "No sabéis lo que
pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?"
Contestaron: "Lo somos." Él les dijo: "Mi cáliz lo beberéis; pero
el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí
concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi
Padre".
Los otros diez, que lo habían
oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús,
reuniéndolos, les dijo: "Sabéis que los jefes de los pueblos los
tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre
vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro
servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea
vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para
que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por
muchos". |
Dame tu luz
Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por
la autora
Su martirio es Palabra de Dios
No permitas, Señor
No
permitas, Señor, en mp3, recitada por la autora
¡Hágase tu
voluntad!
¡Hágase
tu voluntad!,
en mp3, recitada por la autora

(Día 4, marzo, jueves, Lc 16,19-31)
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Lucas
16,19-31 - "Recibiste tus bienes, y Lázaro males:
por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces" - En
aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: "Había un hombre rico que
se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada
día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal,
cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de
la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle la
llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron
al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y,
estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los
ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó:
"Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua
la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan
estas llamas." Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que
recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso
encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre
nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan
cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar
de ahí hasta nosotros." El rico insistió: "Te ruego, entonces,
padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco
hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también
ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés
y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó: "No, padre
Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán." Abrahán
le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso
ni aunque resucite un muerto". |
El rico Epulón y el pobre Lázaro
La cenia

(Día 5, marzo, viernes, Mt
21,33-34.45-46)
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Mateo 21,33-43.45-46 - "Éste es el
heredero: venid, lo mataremos" - En aquel tiempo, dijo Jesús
a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "Escuchad
otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la
rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa
del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los
labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero
los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno,
mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros
criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo.
Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a
mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste
es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su
herencia". Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo
mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará
con aquellos labradores?" Le contestaron: "Hará morir de mala
muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores,
que le entreguen los frutos a sus tiempos". Y Jesús les dice:
"¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que
desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el
Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente?" Por eso os
digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a
un pueblo que produzca sus frutos". Los sumos sacerdotes y los
fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de
ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que
lo tenía por profeta. |
Acércate,
Señor
Acércate,
Señor, en mp3, recitada por la autora

(Día 6, marzo, sábado,
Lucas 15,1-3.11-24a)
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Lucas 15,1-3.11-32 - "Este
hermano tuyo estaba muerto y ha revivido" - En aquel tiempo,
solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a
escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre
ellos: "Ése acoge a los pecadores y come con ellos." Jesús les
dijo esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos; el menor de
ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la
fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días
después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país
lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando
lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre
terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le
insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos
a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las
algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre
tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre.
Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he
pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo
tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros". Se puso en camino
adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo
vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y
se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el
cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el
padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y
vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies;
traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete,
porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba
perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su
hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la
casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos,
le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano;
y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado
con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre
salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira:
en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden
tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete
con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha
comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero
cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y
todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano
tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos
encontrado". |
Padre
Padre,
en mp3, recitada por la autora
Peregrino
de infinito
Peregrino
de infinito, en mp3, recitada por la autora
Padre nuestro
Todo me lleva a Ti
Todo me lleva a Ti. en mp3,recitada
por la autora
Virgen María, hoy se cumple la Escritura
Virgen María, hoy se cumple la Escritura,
en mp3, recitada por la autora
Tengo
fe
Tengo
fe, en mp3, recitada por la autora
Virgen María

(Día 7, marzo, domingo,
Lc 13,1-9.
El Cristo de Medinaceli)
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Lucas 13, 1-9 - "Si no os
convertís, todos pereceréis de la misma
manera" - En una ocasión, se presentaron
algunos a contar a Jesús lo de los galileos
cuya sangre vertió Pilato con la de los
sacrificios que ofrecían. Jesús contestó:
"¿Pensáis que esos galileos eran más
pecadores que los demás galileos, porque
acabaron así? Os digo que no; y, si no os
convertís, todos pereceréis lo mismo. Y
aquellos dieciocho que murieron aplastados
por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más
culpables que los demás habitantes de
Jerusalén? Os digo que no; y, si no os
convertís, todos pereceréis de la misma
manera". Y les dijo esta parábola:
"Uno tenía una higuera plantada en su viña,
y fue a buscar fruto en ella, y no lo
encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves:
tres años llevo viniendo a buscar fruto en
esta higuera, y no lo encuentro. Córtala.
¿Para qué va a ocupar terreno en balde?".
Pero el viñador contestó: "Señor, déjala
todavía este año; yo cavaré alrededor y le
echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no,
la cortas". |
Mi crecida de amor
Penitencia de ceniza
Penitencia de ceniza, en mp3,
recitada por la autora

(Día 8, marzo, lunes,
Lc 4,24-30)
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Lucas 4,24-30 - "Jesús, igual que Elías y Eliseo, no ha
sido enviado únicamente a los judíos" - En aquel tiempo, dijo
Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret: "Os aseguro que ningún
profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel
había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el
cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el
país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a
una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos
había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo,
ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio". Al oír
esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose,
lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde
se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se
abrió paso entre ellos y se alejaba. |
Nadie es profeta en su tierra
Nadie es profeta en su tierra, en
mp3, recitada por la autora
No importa
No
importa, en mp3, recitada por la autora
Hoy se cumple la Escritura
Hoy se cumple la Escritura,
en mp3, recitada por la autora

(Día 9, marzo, martes, Mt 18,21-35)
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Mateo
18,21-35 - "Si cada cual no perdona de corazón a su
hermano, tampoco el Padre os perdonará". En aquel tiempo, se
adelantó Pedro y preguntó a Jesús: "Señor, si mi hermano me
ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?"
Jesús le contesta: "No te digo hasta siete veces, sino hasta
setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos
se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus
empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía
diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que
lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones,
y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le
suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo."
El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar,
perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró
a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo,
lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero,
arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia
conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la
cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo
ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor
todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo
malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste.
¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo
tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los
verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con
vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a
su hermano". |
Diluvio
del perdón
Diluvio
del perdón, en mp3, recitada por la autora
Alborada
del perdón
Alborada
del perdón, en mp3, recitada por la autora

(Día 10, marzo, miércoles, Mt 5,17-19)
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Mateo 5,17-19 - "Quien
cumpla y enseñe será grande" - En aquel tiempo, dijo Jesús a sus
discípulos: "No creáis que he venido a abolir la Ley y los
profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro
que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta
la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los
preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será
el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los
cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos". |
Oraciones a la Santísima
Trinidad -
Mandamientos

(Día 11, marzo,
jueves, Lc 11,14-23)
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Lucas
11,14-23 - "El que no está conmigo está contra mí"
- En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo
y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó
admirada, pero algunos de ellos dijeron: "Si echa los demonios
es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios". Otros,
para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él,
leyendo sus pensamientos, les dijo: "Todo reino en guerra civil
va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás
está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís
que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo
los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte
de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces.
Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es
que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre
fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están
seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita
las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está
conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama", |
No
importa
No
importa, en mp3, recitada por la autora
Discípulo
Discípulo,
en mp3,
recitada por
la autora

(Día 12, marzo, viernes,
Mc 12,28-34)
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Marcos 12,28b-34 - "El
Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás" - En aquel
tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: "¿Qué
mandamiento es el primero de todos?" Respondió Jesús: "El primero
es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor:
amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma,
con toda tu mente, con todo tu ser". El segundo es éste: "Amarás a
tu prójimo como a ti mismo". "No hay mandamiento mayor que éstos".
El escriba replicó: "Muy bien,
Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no
hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo
el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno
mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios". Jesús,
viendo que había respondido sensatamente, le dijo: "No estás lejos
del reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
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Deseo
Deseo, en mp3,
recitada por la autora
Dame tu luz
Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por
la autora
Jarchya de amor
Tu río
Odalisca del Rayo
Tu amor
Tu
amor,
en mp3, recitada por la autora

(Día 13, marzo, sábado,
Lc 18,9-14)
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Lucas
18,9-14 - "El publicano bajó a su casa justificado,
y el fariseo no" - En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por
justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los
demás, dijo Jesús esta parábola: "Dos hombres subieron al templo a
orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido,
oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no
soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese
publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo
que tengo." El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se
atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el
pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador." Os
digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo
el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será
enaltecido". |
No permitas, Señor
No
permitas, Señor, en mp3, recitada por la autora
Es oración
Es
oración, en mp3, recitada por la autora
Padre
Padre,
en mp3, recitada por la autora
Padre nuestro
Quiero hacer con mi vida una oración
Quiero hacer con mi
vida una oración, en mp3, recitada por la autora
El yugo de la arcilla

(Día 14, marzo, domingo,
Lc 15,1-3.11-32.
Nuestra Señora de la Caridad)
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Lucas 15, 1-3. 11-32 - "Este
hermano tuyo estaba muerto y ha revivido" - En aquel tiempo,
solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a
escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre
ellos: "Ése acoge a los pecadores y come con ellos". Jesús les
dijo esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos; el menor de
ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la
fortuna", El padre les repartió los bienes, No muchos días
después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país
lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente, Cuando
lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre
terrible, y empezó él a pasar necesidad- Fue entonces y tanto le
insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos
a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de
las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre
tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre.
Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he
pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo
tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros". Se puso en camino
adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo
vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y
se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el
cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo". Pero el
padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y
vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies;
traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete,
porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba
perdido, y lo hemos encontrado". Y empezaron el banquete. Su
hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la
casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos,
le preguntó qué pasaba. Éste le contesto: "Ha vuelto tu hermano;
y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado
con salud". Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre
salió e intentaba persuadirlo, Y él replicó a su padre: "Mira:
en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden
tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete
con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha
comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero
cebado". El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y
todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano
tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos
encontrado". |
Padre
Padre,
en mp3, recitada por la autora

(Día 15, marzo, lunes.
Jn 4,43-54)
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Juan
4,43-54 - "Anda, tu hijo está curado" - En aquel
tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había
hecho esta afirmación: "Un profeta no es estimado en su propia
patria." Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron
bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén
durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el
agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo
enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a
Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase
a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo: "Como no veáis signos y
prodigios, no creéis." El funcionario
insiste: "Señor, baja antes de que se muera
mi niño." Jesús le contesta: "Anda, tu hijo
está curado." El hombre creyó en la palabra
de Jesús y se puso en camino. Iba ya
bajando, cuando sus criados vinieron a su
encuentro diciéndole que su hijo estaba
curado. Él les preguntó a qué hora había
empezado la mejoría. Y le contestaron: "Hoy
a la una lo dejó la fiebre." El padre cayó
en la cuenta de que ésa era la hora cuando
Jesús le había dicho: "Tu hijo está curado."
Y creyó él con toda su familia. Este segundo
signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a
Galilea |
Evangelio de San Juan
- Cap. IV. Jn 4,1-54

(Día 16, marzo, martes,
Jn 5,1-3.5-16)
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Juan 5,1-3.5-16 - "Al
momento aquel hombre quedó sano" - En aquel tiempo, se celebraba
una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en
Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman
en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban
echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba
también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le
dice: "¿Quieres quedar sano?" El enfermo le contestó: "Señor, no
tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua;
para cuando llego yo, otro se me ha adelantado." Jesús le dice:
"Levántate, toma tu camilla y echa a andar." Y al momento el
hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los
judíos dijeron al hombre que había quedado sano: "Hoy es sábado, y
no se puede llevar la camilla." El les contestó: "El que me ha
curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar."
Ellos le preguntaron: "¿Quién es el que te ha dicho que tomes la
camilla y eches a andar?" Pero el que había quedado sano no sabía
quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio,
se había alejado. Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le
dice: "Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra
algo peor." Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era
Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús,
porque hacía tales cosas en sábado. |
Evangelio de San Juan
- Cap. V. Jn 5,1-47

(Día 17, marzo, miércoles,
Jn 5,17-30)
|
Juan
5,17-30 - "Lo mismo que el Padre resucita a los
muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que
quiere" - En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Mi Padre
sigue actuando, y yo también actúo." Por eso los judíos tenían
más ganas de matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino
también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo: "Os lo aseguro: El Hijo no
puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que
hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al
Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras
mayores que ésta, para vuestro asombro. Lo mismo que el Padre
resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da
vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino
que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos
honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no
honra al Padre que lo envió. Os lo aseguro: Quien escucha mi
palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le
llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida. Os
aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos
oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado
también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado potestad de
juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os sorprenda, porque
viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz:
los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida;
los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no
puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio
es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que
me envió. |
Evangelio de San Juan
- Cap. V. Jn 5,1-47

(Día 18, marzo,
jueves, Jn 5,31-47)
|
Juan 5,31-47 - "Hay
uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza" -
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Si yo doy testimonio
de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da
testimonio de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio
de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre;
si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la
lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un
instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que
el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar;
esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha
enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de
mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su
palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le
creéis. Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas
vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no
queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los
hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en
vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me
recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése sí lo
recibiréis. ¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria
unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios?
No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os
acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a
Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no
dais fe a sus escritos, ¿cómo daréis fe a mis palabras?" . |
Evangelio de San Juan
- Cap. V. Jn 5,1-47
Juan
Bautista
Juan
Bautista, en mp3, recitada por la autora
Juan abrió las veredas
Juan abrió las veredas,
en mp3, recitada por la autora
Él es...
Él
es...,
en mp3, recitada por la autora
Gotas de fe

(Día 19, marzo, viernes. Mt 1,16.18-21.24a. San José, esposo de la Virgen María)
Día del Seminario
|
Mateo 1,16.18-21.24a . "José hizo lo
que le había mandado el ángel del Señor" - Jacob engendró a
José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado
Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María,
su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos,
resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió
repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta
resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le
dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a
María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del
Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre
Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados." Cuando
José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del
Señor. |
.Boda blanca
El despertar de José
El despertar de José,
en mp3, recitada por la autora
En tu grial
En tu grial,
en mp3, recitada por la autora
El nacimiento del Niño Jesús
El nacimiento del Niño Jesús, en mp3, recitada
por la autora
La Sagrada Familia
El Niño perdido y hallado en el Templo
El
Niño perdido y hallado en el Templo,
en mp3, recitada por la autora
Santa sencillez
Santa sencillez, en mp3, recitada por
la autora

(Día 20, marzo, sábado,
Jn 7,40-53)
|
Juan
7,40-53 - " ¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?
" - En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído
los discursos de Jesús, decían: "Éste es de verdad el profeta".
Otros decían: "Éste es el Mesías." Pero otros decían: "¿Es que de
Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías
vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?" Y así
surgió entre la gente una discordia por su causa. Algunos querían
prenderlo, pero nadie le puso la mano encima. Los guardias del
templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos les
dijeron: "¿Por qué no lo habéis traído?" Los guardias
respondieron: "Jamás ha hablado nadie como ese hombre." Los
fariseos les replicaron: "¿También vosotros os habéis dejado
embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa
gente que no entiende de la Ley son unos malditos". Nicodemo, el
que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les
dijo: "¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo
primero y averiguar lo que ha hecho?" Ellos le replicaron:
"¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen
profetas". Y se volvieron cada uno a su casa.
|
Evangelio de San Juan
- Cap. VII. Jn 7,1-53

(Día 21, marzo,
domingo,
Jn 8, 1-11)
|
Juan 8,
1-11 - "El que esté sin pecado, que le tire la
primera piedra" - En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los
Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el
pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y
los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y,
colocándola en medio, le dijeron: "Maestro, esta mujer ha sido
sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda
apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?". Le preguntaban esto
para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose,
escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle,
se incorporó y les dijo: "El que esté sin pecado, que le tire la
primera piedra". E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por
los más viejos. Y quedó sólo Jesús, con la mujer, en medio, que
seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: "Mujer,
¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?" Ella
contestó: "Ninguno, Señor". Jesús dijo: "Tampoco yo te condeno.
Anda, y en adelante no peques más". |
Evangelio de San Juan
- Cap. VIII. Jn 8,1-59
Diluvio
del perdón
Diluvio
del perdón, en mp3, recitada por la autora
Alborada
del perdón
Alborada
del perdón, en mp3, recitada por la autora

(Día 22, marzo, lunes.
Jn 8,12-20)
|
Juan 8,12-20 - "Yo
soy la luz del mundo" - En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar a
los fariseos: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no
camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Le
dijeron los fariseos: "Tú das testimonio de ti mismo, tu
testimonio no es válido". Jesús les contestó: "Aunque yo doy
testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de
dónde he venido y adónde voy; en cambio, vosotros no sabéis de
dónde vengo ni adónde voy. Vosotros juzgáis según la carne; yo
no juzgo a nadie; y, si juzgo yo, mi juicio es legítimo, porque
no estoy yo solo, sino que estoy con el que me ha enviado, el
Padre; y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos es
válido. Yo doy testimonio de mí mismo, y además da testimonio de
mí el que me envió, el Padre". Ellos le preguntaban: "¿Dónde
está tu Padre?". Jesús contestó: "Ni me conocéis a mí ni a mi
Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre".
Jesús tuvo esta conversación junto al arca de las ofrendas,
cuando enseñaba en el templo. Y nadie le echó mano, porque
todavía no había llegado su hora. |
Evangelio de San Juan
- Cap. VIII. Jn 8,1-59
Dame tu luz
Dame tu luz, Señor, en mp3, recitada por
la autora

(Día 23, marzo,
martes,
Jn 8,21-30)
|
Juan
8,21-30 - "Cuando levantéis al Hijo del hombre,
sabréis que yo soy" - En aquel tiempo, dijo Jesús a los
fariseos: "Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro
pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros." Y los judíos
comentaban: "¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: "Donde
yo voy no podéis venir vosotros"?" Y él continuaba: "Vosotros
sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este
mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que
moriréis por vuestros pecados: pues, si no creéis que yo soy,
moriréis por vuestros pecados". Ellos le decían: "¿Quién eres
tú?" Jesús les contestó: "Ante todo, eso mismo que os estoy
diciendo. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero
el que me envió es veraz, y yo comunico al mundo lo que he
aprendido de él". Ellos no comprendieron que les hablaba del
Padre. Y entonces dijo Jesús: "Cuando levantéis al Hijo del
hombre, sabréis que yo soy, y que no hago nada por mi cuenta,
sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió
está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo
que le agrada." Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.
|
Evangelio de San Juan
- Cap. VIII. Jn 8,1-59
Su martirio es Palabra de Dios
¡Hágase tu
voluntad!
¡Hágase
tu voluntad!,
en mp3, recitada por la autora
Nadie es profeta en su tierra
Nadie es profeta en su tierra, en
mp3, recitada por la autora
No importa
No
importa, en mp3, recitada por la autora
Él es...
Él
es...,
en mp3, recitada por la autora
Tengo
fe
Tengo
fe, en mp3, recitada por la autora

(Día 24, marzo, miércoles,
Jn. 8,31-42)
Juan 8,
31-42 - "Si el Hijo les da la libertad, serán realmente libres"
- En aquel
tiempo, Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: Si
permanecéis fieles a mi palabra, vosotros seréis verdaderamente
mis discípulos; así conoceréis la verdad y la verdad os hará
libres.
Ellos le respondieron: Somos descendientes de Abrahán; nunca
hemos sido esclavos de nadie. ¿Qué significa eso de que seremos
libres?.
Jesús les contestó: Yo os aseguro que todo el que comete pecado
es esclavo del pecado. Pero el esclavo no permanece para siempre
en la casa, mientras que el hijo sí. Por eso, si el Hijo les da
la libertad, serán verdaderamente libres. Ya sé que son
descendientes de Abrahán. Sin embargo, quieren matarme, porque
no aceptan mi enseñanza. Yo hablo de lo que he visto hacer a mi
Padre; sus acciones, en cambio, ponen de manifiesto lo que han
oído a su padre.
Ellos le dijeron: Nuestro padre es Abrahán.
Jesús contestó: Si fueran de verdad hijos de Abrahán, harían lo
que él hizo. Vosotros queréis matarme, que les he dicho la
verdad que aprendí de Dios mismo. Abrahán no hizo nada
semejante. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.
Le respondieron: Nosotros no somos hijos ilegítimos. Dios es
nuestro único padre.
Jesús les dijo entonces: Si Dios fuera vuestro Padre, me
amaríais, porque yo salí de Dios y he venido de parte suya. No
he venido por mi propia cuenta, sino que Dios me envió.
|
Evangelio de San Juan
- Cap. VIII. Jn 8,1-59
La
verdad está penalizada
La
verdad está penalizada, en mp3, recitada por la autora
La libertad
Somos libres
Somos libres,
en mp3, recitada por la autora
Naciste libre
La cenia

(Día 25, marzo, jueves. Lc 1,26-38. Jornada por la vida)
|
Lucas 1,26-38 - "Concebirás en tu
vientre y darás a luz un hijo" - A los seis meses, el ángel
Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada
Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de
la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel,
entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el
Señor está contigo". Ella se turbó ante estas palabras y se
preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas,
María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu
vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.
Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará
el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para
siempre, y su reino no tendrá fin". Y María dijo al ángel:
"¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó:
"El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te
cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se
llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a
pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses
la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible".
María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí
según tu palabra". Y la dejó el ángel. |
La Encarnación del Hijo de Dios
La
Encarnación del Hijo de Dios, en mp3, recitada por la autora
¿Por qué me has desamparado?
Paternidad frustrada
Sacrificio
Murió mi sueño
Una familia acomodada
Un sueño perdido

(Día 26, marzo,
viernes,
Jn 10, 31-42)
|
Juan 10,
31-42 - "Intentaron apoderarse de él, pero se les escapó de las
manos" - En aquel
tiempo, los judíos volvieron a tomar piedras para tirárselas.
Jesús les dijo: He hecho ante vosotros muchas obras buenas por
encargo del Padre. ¿Por cuál de ellas quieren apedrearme?.
Le contestaron los judíos: No es por ninguna obra buena que
queremos apedrearte, sino por haber blasfemado. Pues tú, siendo
hombre, te haces Dios.
Jesús les respondió: ¿No está escrito en su ley: Yo les digo:
vosotros sois dioses? Pues, si la ley llama dioses a aquellos a
quienes fue dirigida la palabra de Dios, y lo que dice la
Escritura no puede ponerse en duda, entonces, ¿con qué derecho
me acusan de blasfemia sólo por haber dicho: yo soy Hijo de
Dios, a mí, a quien el Padre consagró y envió al mundo? Si no
hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las realizo,
aceptad el testimonio de las mismas aunque no queráis creer en
mí. De este modo reconoceréis que el Padre está en mí y yo en el
Padre.
Así pues, intentaron de nuevo detener a Jesús, pero él se les
escapó de entre las manos.
Jesús se fue de nuevo a la otra orilla del Jordán, al lugar
donde anteriormente había estado bautizando Juan, y se quedó
allí. Acudía a él mucha gente, que decía: Es cierto que Juan no
hizo ningún signo, pero todo lo que dijo de éste era verdad.
Y en aquella región muchos creyeron en él. |
Evangelio de San Juan
- Cap. X. Jn 10,1-42
Virgen María, hoy se cumple la Escritura,
en mp3, recitada por la autora
Tengo
fe
Tengo
fe, en mp3, recitada por la autora
No importa
No
importa, en mp3, recitada por la autora

(Día 27, marzo,
sábado,
Jn 11,45-57)
|
Juan
11,45-57 - "Para reunir a los hijos de Dios
dispersos" - En aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a
casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que
había hecho Jesús. Los sumos sacerdotes y los fariseos
convocaron el Sanedrín y dijeron: "¿Qué hacemos? Este hombre
hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y
vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la
nación." Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año,
les dijo: "Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que
os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la
nación entera". Esto no lo dijo por propio impulso, sino que,
por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente,
anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la
nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.
Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús
ya no andaba públicamente con los judíos, sino que se retiró a
la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y
pasaba allí el tiempo con los discípulos. Se acercaba la Pascua
de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén,
antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y,
estando en el templo, se preguntaban: "¿Qué os parece? ¿No
vendrá a la fiesta?" Los sumos sacerdotes y fariseos habían
mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para
prenderlo.
|
Evangelio de San Juan
- Cap. XI. Jn 11,1-57
María, porque Él da la paz le hacen la
guerra
A
Cristo
A
Cristo,
en mp3, recitada por la autora
Alianza
del silencio
Te
cantan hoy mis cítaras templadas
Te
cantan hoy mis cítaras templadas,
en mp3, recitada por la autora
Hombre
y Dios
Hombre
y Dios,
en mp3, recitada por la autora

(Día 28, marzo,
domingo, Lc 23,1-49.
Domingo de Ramos en la Pasión del Señor)
|
Lucas
23,1-49 - "Y levantándose todos ellos, le llevaron ante Pilato"
- Comenzaron a acusarle diciendo: «Hemos encontrado a éste
alborotando a nuestro pueblo, prohibiendo pagar tributos al
César y diciendo que él es Cristo Rey». Pilato le preguntó:
«¿Eres tú el Rey de los judíos?». El le respondió: «Sí, tú lo
dices». Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: «Ningún
delito encuentro en este hombre». Pero ellos insistían diciendo:
«Solivianta al pueblo, enseñando por toda Judea, desde Galilea,
donde comenzó, hasta aquí». Al oír esto, Pilato preguntó si
aquel hombre era galileo. Y, al saber que era de la jurisdicción
de Herodes, le remitió a Herodes, que por aquellos días estaba
también en Jerusalén. Cuando Herodes vio a Jesús se alegró
mucho, pues hacía largo tiempo que deseaba verle, por las cosas
que oía de él, y esperaba presenciar alguna señal que él
hiciera. Le preguntó con mucha palabrería, pero él no respondió
nada. Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas
acusándole con insistencia. Pero Herodes, con su guardia,
después de despreciarle y burlarse de él, le puso un espléndido
vestido y le remitió a Pilato. Aquel día Herodes y Pilato se
hicieron amigos, pues antes estaban enemistados. Pilato convocó
a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo y les
dijo: «Me habéis traído a este hombre como alborotador del
pueblo, pero yo le he interrogado delante de vosotros y no he
hallado en este hombre ninguno de los delitos de que le acusáis.
Ni tampoco Herodes, porque nos lo ha remitido. Nada ha hecho,
pues, que merezca la muerte. Así que le castigaré y le soltaré».
Toda la muchedumbre se puso a gritar a una: «¡Fuera ése,
suéltanos a Barrabás!». Este había sido encarcelado por un motín
que hubo en la ciudad y por asesinato. Pilato les habló de
nuevo, intentando librar a Jesús, pero ellos seguían
gritando: «¡Crucifícale, crucifícale!». Por tercera vez les
dijo: «Pero ¿qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún
delito que merezca la muerte; así que le castigaré y le
soltaré». Pero ellos insistían pidiendo a grandes voces que
fuera crucificado y sus gritos eran cada vez más fuertes. Pilato
sentenció que se cumpliera su demanda. Soltó, pues, al que
habían pedido, el que estaba en la cárcel por motín y asesinato,
y a Jesús se lo entregó a su voluntad. Cuando le llevaban,
echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo,
y le cargaron la cruz para que la llevará detrás de Jesús.
Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y
se lamentaban por él. Jesús, volviéndose a ellas, dijo: «Hijas
de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y
por vuestros hijos. Porque llegarán días en que se dirá:
¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los
pechos que no criaron! Entonces se pondrán a = decir a los
montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Cubridnos!.
Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se
hará?». Llevaban además otros dos malhechores para ejecutarlos
con él. Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí
a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la
izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónales, porque no saben lo
que hacen», Se repartieron sus vestidos, echando a suertes.
Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas
diciendo: «A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el
Cristo de Dios, el Elegido». También los soldados se burlaban de
él y, acercándose, le ofrecían vinagre y le decían: «Si tú eres
el Rey de los judíos, ¡sálvate!». Había encima de él una
inscripción: «Este es el Rey de los judíos». Uno de los
malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues
¡sálvate a ti y a nosotros!». Pero el otro le respondió
diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma
condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos
merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha
hecho». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu
Reino». Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el
Paraíso». Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el
sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. El
velo del Santuario se rasgó por medio y Jesús, dando un fuerte
grito, dijo: «Padre, en tus manos pongo mi espíritu» y, dicho
esto, expiró. Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a
Dios diciendo: «Ciertamente este hombre era justo». Y todas las
gentes que habían acudido a aquel espectáculo, al ver lo que
pasaba, se volvieron golpeándose el pecho. Estaban a distancia,
viendo estas cosas, todos sus conocidos y las mujeres que le
habían seguido desde Galilea. |
Especial Semana Santa
Jesús ante el Sanedrín
Jesús ante el Sanedrín, en mp3,
recitada por la autora
¿Por qué?
Porque Él da la paz le hacen la guerra
La flagelación del Señor
La flagelación
del Señor, en mp3, recitada por la autora
La coronación de espinas
La coronación de
espinas, en mp3, recitada por la autora
Jesús con la cruz a cuestas
Jesús con la
cruz a cuestas, en mp3, recitada por la autora
La crucifixión y muerte del Señor
La crucifixión y
muerte del Señor, en mp3, recitada por la autora
Descubres, María, la sombra del Verbo
Vuelas por las calles del infierno
María, sigues la huella roja de su pie
Llevas el peso de sus treinta y tres años
Eres corredentora
María, das a tu hijo el último abrazo
Más allá del dolor
Más allá del dolor, en mp3, recitada por la autora
Soy albornía para tu zumo
Alcadafe

(Día 29, marzo, lunes. Jn 12,1-11. Lunes Santo)
|
Juan 12,1-11 - "Juan 12,
1-11 - "Déjala, lo tenía guardado para el día de mi sepultura" -
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía
Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le
ofrecieron una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los que
estaban con él en la mesa. María tomó una libra de perfume de
nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los
enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del
perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a
entregar, dice: ¿Por qué no se ha vendido este perfume por
trescientos denarios para dárselos a los pobres? (Esto lo dijo no
porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como
tenía la bolsa llevaba lo que iban echando). Entonces Jesús dijo:
Déjala: lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a
los pobres los tenéis con vosotros, pero a mi no siempre me
tenéis. Una muchedumbre de Judíos se entero de que estaba allí y
fueron no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que
había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes
decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su
causa, se les iban y creían en Jesús. |
Evangelio de San Juan -
Cap. XII y poesías sobre su texto

(Día 30, marzo,
martes, Juan
13, 21-33. 36-38.
Martes Santo)
|
Juan 13,
21-33. 36-38 - "Uno de vosotros me va a entregar" - En aquel
tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: Os aseguro que uno
de vosotros me va a entregar. Los discípulos se miraron unos a
otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, al
que Jesús tanto amaba, estaba a la mesa a su derecho. Simón Pedro
le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces el,
apoyándose en el pecho de Jesús, le pregunto Señor: ¿quién es?.Le
contestó Jesús: Aquél a quien yo le dé este trozo de pan untado. Y
untando el pan se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote.
Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: Lo
que tienes que hacer hazlo en seguida. Ninguno de los comensales
entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos
suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la
fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el pan,
salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió dijo Jesús: Ahora
es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él (Si
Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí
mismo: pronto lo glorificará). Simón Pedro le dijo: Señor, ¿a
dónde vas? Jesús le respondió: Adonde yo voy no me puedes
acompañar ahora, me acompañarás más tarde. Pedro replicó: Señor,
¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti. Jesús le
contesto: ¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará
el gallo antes que me hayas negado tres veces. |
Evangelio de San Juan -
Cap. XIII y poesías sobre su texto
Especial Semana Santa

(Día 31, marzo,
miércoles,
Mt 26, 14-25,
Miércoles Santo)
|
Mateo 26, 14-25
-
"¡Ay de aquél por quien el Hijo del hombre va a ser
entregado!" - En aquel tiempo, uno de los Doce, el llamado Judas
Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: ¿Qué me dan si les entrego a
Jesús?.
Ellos le ofrecieron treinta monedas de plata.
Y desde ese momento buscaba la oportunidad para entregarlo.
El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, los
discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de
pascua?.
El respondió: Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: El
Maestro dice: Se acerca el momento, y quiero celebrar la
pascua en tu casa con mis discípulos.
Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon
la cena de pascua.
Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce, y mientras
cenaban les dijo: Os aseguro que uno de vosotros me va a
entregar.
Muy entristecidos, se pusieron a decirle uno por uno: ¿Acaso soy yo,
Señor?.
Jesús respondió: El que come en el mismo plato que yo, ése me entregará. El
Hijo del hombre se va, tal como está escrito de él; pero ¡ay
de aquél que entrega al Hijo del hombre! ¡Más le valdría a
ese hombre no haber nacido!.
Entonces preguntó Judas, el traidor: ¿Soy yo acaso, maestro?.
Y Jesús le respondió: Tú lo has dicho.
|
El
reloj de la Vida inicia su andadura
Treinta
monedas
Treinta
monedas, en mp3, recitada por la autora
María,
te anuncia su última cena
María,
te anuncia su última cena, en mp3, recitada por la autora
Su
martirio es Palabra de Dios
Te cantan hoy mis cítaras templadas
Te cantan hoy mis cítaras
templadas, en mp3, recitada por la autora

Calendario Litúrgico

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