¡HÁGASE TU VOLUNTAD!

(Mt 6,10; 7,21; 15,50; Lc 6,47-49; 8,21; Mc 3,35)

 

Por

Emma-Margarita R. A.-Valdés

  

Cuando el terror y la guerra

quemen con rayos de horror

todas mis ansias de paz:

¡Hágase tu voluntad!.

 

Cuando las olas del mundo

rompan mi cuerpo en las rocas

de envidia, odio y maldad:

¡Hágase tu voluntad!

 

Cuando las cuevas umbrías

brillen como altas montañas

hundiéndome en su oquedad:

¡Hágase tu voluntad!.

 

Cuando el humano egoísmo

viole el aliento de mi alma

llena de tu caridad:

¡Hágase tu voluntad!.

 

Cuando el puñal del amigo

clave mi abrazo de hermano

en la cruz de la amistad:

¡Hágase tu voluntad!.

  

Cuando me inunden las lágrimas,

ciega de amor traicionado

por la brutal veleidad:

¡Hágase tu voluntad!.

 

Cuando el fruto de mi vida,

ávido de otros parajes,

me inmole en su libertad:

¡Hágase tu voluntad!.

 

Cuando a una rama de mi árbol

corte el hacha de la muerte

o invada la enfermedad:

¡Hágase tu voluntad!.

 

Cuando se hiele mi invierno,

frío de ausencia y de olvido,

de abandono y soledad:

¡Hágase tu voluntad!.

 

Cuando al final de la vida

llame la tierra a mi cuerpo

y llames Tú a eternidad:

¡Hágase tu voluntad!.

 

    Emma-Margarita R. A.-Valdés

Del libro "Versos de amor y gloria"

Biblioteca de Autores Cristianos (BAC)

 

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