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EL TIEMPO DE LA VIDA
Sobre el Evangelio de San Juan,
capítulo XI
Por:
Emma-Margarita R. A.-Valdés

Estaba
enfermo Lázaro,
el
hermano de Marta y de María,
amigos
muy amados por Jesús.
Le
dieron la noticia,
cuando
Él andaba lejos de Betania.
Mas no
se fue deprisa,
permaneció dos días más, espera
sean
tres para el tiempo de la Vida,
como
en su celestial resurrección,
cuando
sea la etapa decisiva.
A su
llegada Marta le recibe,
confía
en su poder, su omnipotencia,
sabe
que es el Mesías, el Señor,
y si
él hubiera estado las exequias
no se
celebrarían,
pues Él
evitaría que muriera.
Avisan
a María.
ligera
va al encuentro del Maestro,
seguida por amigos
llegados para dar su amor, su afecto.
Jesús
llora, comparte la tristeza,
se
conmueve su corazón abierto
al
dolor del hermano.
Pregunta
en qué lugar le habían puesto.
Va al
sepulcro. Quitad la piedra-dice-.
Cuatro
días hacía del sepelio,
creen
que el
alma sale al tercer día.
Jesús
invoca al Padre por su credo,
y
grita fuerte: Lázaro, sal fuera.
Numerosos, al ver, se convirtieron.
Mas
algunos judíos
lo
denunciaron a los fariseos.
Deciden que conviene
al
bien del pueblo emponzoñar su ruta.
Dictan
contra Jesús
un
decreto de búsqueda y captura.
No le
encuentran, se dirigió a Efraín.
Volverá cuando el tiempo en Él se
cumpla.

Emma-Margarita R. A.-Valdés
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