EL ECO DEL MUNDO

Por

Emma-Margarita R. A.-Valdés


Observo la vida a mi alrededor,

late bajo el Sol en muda frialdad.

Grito en el silencio suplicando amor

y responde un eco de infelicidad.

 

Yo sigo gritando hasta enronquecer,

repite impiedad el eco otra vez,

un eco de siglos con voz del placer,

sonoro reproche a mi estupidez.

 

Yo grito al futuro desde esta prisión

que da al marginado celdas de dolor,

reductos del hambre, miseria, aflicción,

por tanto egoísmo dilapidador.

 

Grito con la rabia de la inmensidad

pidiendo en amor nuevo amanecer,

responde la fría deshonestidad

del eco que llega al atardecer.

 

Recibe mi cuerpo el manto otoñal

y siento en la boca un sabor a hiel,

yo sigo gritando: ¡Desterrad el mal!.

Me ahoga el abrojo espeso y cruel.

 

Mi grito es un hilo de cansada voz,

el eco no emite ni un leve rumor,

y siega mi vida la afilada hoz

de un mundo perverso, vil, aterrador.

Emma-Margarita R. A.-Valdés

             



                   

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