D I S C Í P U L O

(Jn 1,19-51; 17,6-19)

Por

Emma-Margarita R. A.-Valdés 

Se aclara la niebla que cubre tu paisaje misterioso,

una brisa virgen abraza los jazmines florecidos,

fluye tu cascada, por el torrente abierto a las palabras

que hablan del origen, desde tu fuente oculta en mi interior.

Camino hacia ti persiguiendo tus pasos de cristal,

mi carne dibuja los contornos del último manzano,

madura en mi voz la llamada que brota en los desiertos

y atravieso el pórtico de incertidumbres, miedos y dolores.

Descalzo del mundo, con el temblor de la hoja en el otoño,

llevo tu mensaje a la aridez ajena a tu horizonte,

como eco en la roca contra el ingrato abismo del olvido,

tus vivos destellos rompen las ciegas sombras de la duda.

Nauta de ilusión soy feliz timonel del infinito,

sigo el vaho tibio que emana en el calor de tu sonrisa,

locura de cruz, viva esperanza alada de gaviota,

sobre inquietas olas del valle redimido por las lágrimas.

En tu cercanía me ilumina la luz que no se apaga,

abraso mis labios en los diamantes rojos de tu amor,

tu palabra fluye por las ondas de claros pensamientos

y un mundo a tu imagen se perfila en la tierra renacida.

Emma-Margarita R. A.-Valdés

 



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