Curación del ciego de Jericó: Mt 20,29-34; Mc 10,46-52; Lc 18,35-43

 

Del libro "VERBO y verso"

Por

Emma-Margarita R. A.-Valdés

 

ABRES MIS OJOS

  

Cuando los días pasan

con mi paisaje negro,

y la vida es opaca

como un profundo infierno

y las horas transcurren

en continuo tormento.

 

Cuando en la oscuridad

de mi espíritu ciego

me ahogan rojas lágrimas

y te llamo en silencio

rogándote me des

la luz de tu universo.

 

Cuando en la noche triste

escuchas mi lamento

sé que me alumbrará

el brillo de tu cielo,

derramarás tu luz

sobre mi firmamento.

 

Al borde del camino

suplico tu remedio.

Con tu luz en mi espíritu

viviré un mundo nuevo,

gozaré la alegría

que da seguir tu ejemplo.

 

Has oído mis súplicas,

mis gemidos, mis ruegos

y has abierto mis ojos

a la paz, al sosiego,

a la dulce esperanza

 de tu final encuentro.

 

¡Gloria a Dios en la altura,

gloria a Dios en el cielo!

 

 

 

QUE VEA LA GRANDEZA DE TU AMOR

 

Grito al aire tu nombre,

ruego el color, la forma, en la mirada.

Tú eres el Verbo

con poder creador.

 

Cubre mis ojos

un manto de silencios, no percibo

la belleza del mundo que creaste

con luz de tu palabra.

 

Ten compasión, te pido

quites las telarañas de mis párpados,

que vea la grandeza de tu reino.

Atiende mi clamor.

 

Me das tu caridad

y vuelven a mis ojos los colores

y las formas

que con amor creaste.

 

Me escuchaste

y me llamas.

¡Gloria a Ti, mi Señor!

El Dios de cielo y tierra.



Emma-Margarita R. A.-Valdés

email del autor: universo@universoliterario.net


 


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