HIJO, MIEL Y CERA

Por

Emma-Margarita R. A.-Valdés

 

Hijo, es mi carne cuna de tu suerte,

en mi entraña se engendran tus albores,

no importan sacrificios y dolores

para un alma de Dios y un cuerpo fuerte.

Sufro ansiedad, angustia, por quererte,

abeja libadora de mis flores,

pues me darás la miel de tus amores

o la cera del cirio de mi muerte.

Aclaraste de golpe mi destino,

me embriago con tu aroma de azahares

y eres la luz del sol de mi camino.

Serás mi ofrenda libre, pan y vino,

miel y cera de eternos colmenares,

el indulto de amor, el don divino.

 

Emma-Margarita R. A.-Valdés

Del libro "Maternidad..., es poesía"

 

El cuerpo poético elegido, la manifestación externa formal, es un soneto, que generalmente se emplea para la expresión material de conceptos profundos, trascendentes, como es, en este caso, la maternidad. En una primera lectura se puede acceder con facilidad, por su sencillez, al significado superficial: Los sentimientos de la mujer ante la concepción del hijo. En un análisis más detenido se obtienen, entre otras, las siguientes interpretaciones:

a) Relaciona la maternidad con el Sacrificio de la Misa. La mujer es el templo y el altar. La Misa comienza con los ritos iniciales y la antífona de entrada, se anuncia el misterio que se va a celebrar y su carácter sobrenatural: "es mi carne cuna de tu suerte, en mi entraña se engendran tus albores"..."un alma de Dios". El acto penitencial, la plegaria ofrecida por la caridad, son los "sacrificios y dolores" y se espera "el indulto de amor". El Evangelio representado es el que dice "el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8,18), y en el poema: "eres la luz del sol de mi camino". Las ofrendas son el cuerpo y la sangre del hijo: "ofrenda libre, pan y vino". La bendición y consagración del pan y el vino son símbolos de la resurrección: "miel y cera de eternos colmenares". Concluye la Misa con la acción de gracias, y en el misal romano se lee: "que este don temporal sea para nosotros una protección eterna", y en la poesía: "el indulto de amor, el don divino". El incienso está representado por el "aroma de azahares", aroma de pureza. Podría significar, además, la universal maternidad de la Iglesia, siguiendo las reflexiones de San Juan Crisóstomo.

b) Otra interpretación hace ostensible el carácter divino de la maternidad. La madre concibe un alma, "alma de Dios" y la envuelve con un "cuerpo fuerte". El hijo es un "don divino", por lo que "no importan sacrificios y dolores". Es la "luz del sol", la luz verdadera. Embriaga con su "aroma de azahares", el hijo es la flor del azahar, símbolo de pureza.

c) Podría considerarse como un manifiesto en contra de la legalización del aborto en los casos de "ansiedad y angustia" de la madre: "Sufro ansiedad, angustia, por quererte".

d) Refleja el cambio que produce la maternidad en la mujer: transformaste de golpe mi destino". El contacto del hijo despierta en la madre el instinto natural: "me embriago con tu aroma de azahares". La maternidad supone una entrega al hijo, una renuncia a los goces del cuerpo y del alma cuando se interpongan en la consecución de la vida de la criatura: "abeja libadora de mis flores". La mujer encuentra un nuevo sentido a la vida: "eres la luz del sol de mi camino".

e) Al hacerse referencia a la miel y la cera, símbolos poéticos de la naturaleza, se incorporan nuevos significados. Por un lado representa la maternidad de la tierra, considerando la tierra como Gaia, Gea, etc. En este caso representa la vida y la muerte, el amor y el desamor, surgiendo del cosmos: "miel de tus amores", "cera de mi muerte". El hijo es la luz del sol, la fuerza de la vida. Por otro lado en el simbolismo cristiano la abeja representa a la Virgen María en la Encarnación y la Concepción; se decía que las abejas se reproducían virginalmente, por partenogénesis (parthenos=Virgen). La miel es el alimento natural ofrecido por Dios al hombre en la Tierra Prometida, "tierra por la que corren ríos de leche y miel" (Dt 8,7-10; 27,3). La colmena representa a la Virgen María, Reina de la Iglesia, que reúne a sus miembros para formar el Cuerpo de Cristo. La luz es la iluminación divina sobre la oscuridad (Gen 1,1-2); Cristo es "la luz del mundo" (1 Cor 4,5); la Virgen María, "portadora de la luz"; "la gloria de Dios es su luz y su lámpara es el Cordero (Apocalipsis 21,23); etc.

f) Siguiendo con el simbolismo cristiano esta poesía tiene cuatro estrofas, el número cuatro representa el cuerpo, los cuatro elementos, los cuatro evangelistas, los cuatro ríos del Paraíso, la tierra...

Emma-Margarita R. A.-Valdés

 

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